08 enero 2016

Alvaro Ancona





Sólo a ustedes
que han contado los minutos a mi lado
en los días de la estrella brillante
y también en las sombras de mi noche oscura,
les dejo mi palabra, por si hiciera falta.

Sólo a ustedes
pandilla de seres tocados
con la mágica varita del arte de la vida,
cómplices de noches de vino y de guitarras,
cofrades del buen decir en los versos libres o
cautivos de la cadencia de los justos metros,
los convoco a navegar a toda vela
y sepultar al mundo nuevo con sus letras,
proyectiles de la inteligencia y la sensibilidad.

Sólo a ustedes
amigos entrañables,
les dejo en prenda mi palabra
hasta que el cónclave de la inmortalidad
arroje humo blanco
o el final de la jornada nos separe.

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