09 enero 2016

Ana García Briones





Tal vez, tras esa puerta,
la luz me invite a las alas
transparentes de tu vuelo.
Así cuando regrese al desvarío,
al borde de tu abismo,
descalza, sobre el filo del cuchillo,
la boca del viento
se abra sin miedo,
resbalando en mis ojos,
en mi carne desollada,
por el desierto de las horas,
sin palabras ahogadas,
avanzando en la espesura
de un abrazo que respira.

No hay comentarios: