07 mayo 2016

Estela Rengel





Ella es escarcha:
cae sobre ti suave,
silenciosa,
azul.
Tan azul que congela
sin que te des cuenta
todos los momentos vividos a su lado
y hace que ese color deje de ser triste
al destrozarte visualmente
la sinestesia.

Ella es
como las flores rosas que a veces
explotan a los lados de la carretera:
un bálsamo
para los ojos maltratados
por tanta muerte y alquitrán.

Es una mujer bombilla:
da calor a tus ideas,
las mima
y con solo acercarse
ilumina
el camino que tus ojos
han de recorrer.

No tiene nunca mariposas en su estómago:
las puso todas en sus caderas
para moverse
levemente
por el mundo
a pesar de ser capaz
de desatar torbellinos
a golpe de parpadeo.

Ella revoluciona mi sur
cuando me saca a bailar
y tiene siempre a mano
las agujas
que apuntan a todos los nortes

que a mí me faltan.


2 comentarios:

Estela Rengel dijo...

Todo un honor y un regalo el formar parte de esta bonita bitácora. Me alegro de que me pidieras un poema cuando nos conocimos y sobre todo, me alegro de poder aprender tanto de ti. Muchas gracias.

Un abrazo.

Inés María Díaz dijo...

Una preciosidad Estela, es un bonito regalo. Pedro Javier es una gran persona. Felicidades a los dos. Besos