10 agosto 2016

Jose Antonio Fernandez Garcia

 



MIENTRAS DUERMES

Mientras duermes eres tan plácida como el mar:
transparente, como de brisa, inquieta, celeste;
tus ojos desprenden esa candidez silvestre
que, desnuda y en aparente silencio, casi paz
sólo alcanzo a imaginar perfecta. Mientras duermes
eres como de cielo, inaccesible y en perfecto
azul, de piel tersa y sorprendente, como celo
de luciérnagas cuando anochece. Casi duende.
Mientras duermes, vida mía –ay mía- yo gusto
contemplar desde el alféizar esa cumbre o gozo
sin alterar la alcoba; tus manos, ese mundo
que se me impone al deseo, casi deshojado
donde al amanecer abrazarás mi cuerpo,
y de nuevo volverá a ser entera luz.



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