06 marzo 2017

Natalia Guerra.












Me devoran las lágrimas en las peores pesadillas, donde las verdades se convierten en mentiras, donde lo atemporal juega una mala partida. Como un árbol sin sombra que colecciona esqueletos de pájaros, libertades prohibidas. Secretos que sobreviven a las llamas de un fuego ya calcinado. La rabia que está dudando entre un presente austero y un pasado amargo, no se en qué momento no encontré las huellas de aquel zapato. Después de todo la luna seguirá brillando...después de todo el mundo sigue girando.

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