15 abril 2017

Ana Deacracia ©






No estoy tan lejos como a veces intuyes…
Soy lluvia.
Acaríciame entonces,
cuando el agua discurra la música
en las olas que derrama tu cuerpo.

Frío soy en la madrugada
si te abruma pensarme
esas noches que tiemblas
porque nada te abriga
y consientes que se te hiele el alma,

ámame entonces si decides soñarme,
y late viva en mí, que dentro
yo te soñaré, piénsame así
si no quieres vivirme con la soberbia
que nos dona el instinto
y rompernos de golpe.
Mi
piel
abierta
a
ti
como nace la vida.

Estoy, amor, puedes pensarme.
Estoy para ti en cada poema,
lo sabes,
subrayo contigo esa frase
que besa con labios de palabras
lo sublime del verso.

Soy el calor,
la sensación poderosa
que te inmola la boca.

No, no estoy tan lejos como a veces intuyes,
vivo en ti,
y prolongo el pálpito de tu corazón
porque yo soy la razón
de tu latido,
soy tu sabor a frutas,
o tu paladar más ácido,
decide tú.

No,
yo
no
estoy
tan
lejos...




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