10 abril 2017

Diana Rios Poema






Las puertas de mi pecho se abren,
un rayo de sol le da tibieza
no se ha demolido la vereda
se queda quieto el pájaro que vuela dentro,
se queda quieto el amor envuelto.
Ahora mis pupilas se abren
como mi pecho,
miran aves en el sueño
los acaricio entre los ojos y mi boca,
extiendo mis manos
y comen en las líneas de mi palma.
El ave levanta el vuelo
y la siguen otras.
Mi carne oscura busca el silencio.



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