08 agosto 2017

Sara Zapata










RESTOS


La chica que está a mi lado
en el aeropuerto
no sabe dónde mirar,
dónde esconder su pena,
mira el bolso, pero imposible,
allí sólo cabrían dos o tres besos.
La chica del aeropuerto
sabe que no se va sola,
la sombra de lo que fueron
se quedó sin pasaje de vuelta
y ahora se encontrará con ella
en el supermercado levantando
un paquete de azúcar,
en el viejo sofá repleto de abrazos,
en los vagones en los que falta el aire
o en cualquier absurdo lugar,
de esa, su vida.
Lo que aún no sabe la joven del aeropuerto
es que el tiempo, a él,
también lo borrará,
pero quedará un trozo de sueño roto
que sí entrará en su bolso
y se quedará ahí,
como testigo de lo que una vez fueron,
aguardando, la compañía de otros.

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