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06 marzo 2012

Fernando Beltrán,


LOS OTROS, LOS DEMAS, ELLOS


El serbio que destruye un colegio soy yo,
el ruandés que mata a machetazos soy yo,
el terrorista que coloca la bomba soy yo,
el hombre que dispara en un hiper de Texas soy yo,
el judío que bombardea un campo de refugiados soy yo,
el palestino que clama en el desierto soy yo,
el albanés que huye en un barco soy yo,
el marroquí que se ahoga al cruzar el estrecho soy yo,
el guerrillero que aún sueña en El Salvador soy yo,
el bebé somalí que se muere de hambre soy yo,
el médico sin fronteras soy yo,
el general que apunta soy yo,
el empresario que emite residuos radiactivos soy yo,
el enamorado que mata por amor soy yo,
el loco que muere por amor soy yo,
el político sin escrúpulos soy yo,
el funcionario corrupto soy yo,
el funcionario honrado soy yo,
el hombre capaz de lo mejor,
el hombre capaz de lo peor,
el hombre a secas, yo

04 diciembre 2011

Fernando Beltrán,

la voz de los poetas,


los que aventan palabras, los que tejen la piedra,
los que avivan los grifos del incendio y se lavan los dedos
en sus llamas, los que esculpen espejos como arterias
y echan bloques de azúcar en los campos
minados de la sangre, los que sueñan cuchillos
y atraviesan el filo de las noches con un pie en la galerna
y otro quieto en el barro de las casas natales, los que llaman
a voces a los botes, y callan luego al borde del rescate
y ven cómo se aleja la ambulancia pasándoles de largo,
los que atizan cometas y hurgan calmas y confunden
las rayas de las cebras con las rayas de un tigre,
el galope de un pez con la espina de un árbol,
los que tienen siempre hambre, los saciados, los que buscan
sinfín y al fin se abocan como dientes de leche
condenados al tránsito, los que arrojan palomas
a sus pozos y arena a sus paraguas, los que no
se conforman, los pálidos la miel los contagiados,
los que nunca se rinden, los que mueren de pie bajos los cascos
de los mismos caballos que inventaron, los que arengan
al poema con sus tropas, verso a verso ordenadas
y engañan luego al mundo con sus banderas blancas,
los que imantan las brújulas de lluvia
y al calor de la herrumbre, una noche de perros
inventaron el don de las metáforas


(Del libro "El corazón no muere")

29 julio 2011

Fernando Beltrán,



Amar es este error imprescindible




Para poder vivir,
esta forma distinta de sentir la lluvia

cuando llega el otoño
y la saliva
de los parques más tristes
habla sólo al oído de los locos,
de los cuerdos de atar,
de este poema
empapado de sed,
muerto de amor y frío,
acantilado al borde de un abismo
que antes nunca escribí




Foto de Marce de las Muelas

29 junio 2011

Fernando Beltrán,


la voz de los poetas,



los que aventan palabras, los que tejen la piedra,
los que avivan los grifos del incendio y se lavan los dedos
en sus llamas, los que esculpen espejos como arterias
y echan bloques de azúcar en los campos
minados de la sangre, los que sueñan cuchillos
y atraviesan el filo de las noches con un pie en la galerna
y otro quieto en el barro de las casas natales, los que llaman
a voces a los botes, y callan luego al borde del rescate
y ven cómo se aleja la ambulancia pasándoles de largo,
los que atizan cometas y hurgan calmas y confunden
las rayas de las cebras con las rayas de un tigre,
el galope de un pez con la espina de un árbol,
los que tienen siempre hambre, los saciados, los que buscan
sinfín y al fin se abocan como dientes de leche
condenados al tránsito, los que arrojan palomas
a sus pozos y arena a sus paraguas, los que no
se conforman, los pálidos la miel los contagiados,
los que nunca se rinden, los que mueren de pie bajos los cascos
de los mismos caballos que inventaron, los que arengan
al poema con sus tropas, verso a verso ordenadas
y engañan luego al mundo con sus banderas blancas,
los que imantan las brújulas de lluvia
y al calor de la herrumbre, una noche de perros
inventaron el don de las metáforas




(Del libro "El corazón no muere")

10 marzo 2011

Fernando Beltrán,



Amar es este error imprescindible


Para poder vivir,
esta forma distinta de sentir la lluvia
cuando llega el otoño
y la saliva
de los parques más tristes
habla sólo al oído de los locos,
de los cuerdos de atar,
de este poema
empapado de sed,
muerto de amor y frío,
acantilado al borde de un abismo
que antes nunca escribí


Foto de Marce de las Muelas

17 enero 2011

Fernando Beltrán




QUIERO ATREVERME AL PAN
al vino, a la tormenta,
quiero atreverme a ti
aunque mi amor sea sólo
un delirio de harinas y mordiscos
tan imposible y cierto
como la piel de un ángel
que antes de elegir
entre el cielo y la tierra
hubiera preferido quedarse
a la altura del vuelo.





Imágen de camaron

28 octubre 2010

Fernando Beltrán,



Mi madre me enseñó a hacer trampas.


Trampas para perder.


Ganar era tan fácil que lloraba por la noche


y no podía conciliar el sueño.


Cogidos de la mano me calmaba


relatándome historias que sucedieron luego.


La culpa fue mía,


madre me preguntaba


si las quería reales o inventadas


y yo pedía siempre que le hubieran


sucedido a ella.


Y casi sin quererlo


una noche mi madre inventó la realidad.

Foto de Resacando Fotos

22 marzo 2010

Fernando Beltrán


la voz de los poetas,


los que aventan palabras, los que tejen la piedra,

los que avivan los grifos del incendio y se lavan los dedos

en sus llamas, los que esculpen espejos como arterias

y echan bloques de azúcar en los campos

minados de la sangre, los que sueñan cuchillos

y atraviesan el filo de las noches con un pie en la galerna

y otro quieto en el barro de las casas natales, los que llaman

a voces a los botes, y callan luego al borde del rescate

y ven cómo se aleja la ambulancia pasándoles de largo,

los que atizan cometas y hurgan calmas y confunden

las rayas de las cebras con las rayas de un tigre,

el galope de un pez con la espina de un árbol,

los que tienen siempre hambre, los saciados, los que buscan

sinfín y al fin se abocan como dientes de leche

condenados al tránsito, los que arrojan palomas

a sus pozos y arena a sus paraguas, los que no

se conforman, los pálidos la miel los contagiados,

los que nunca se rinden, los que mueren de pie bajos los cascos

de los mismos caballos que inventaron, los que arengan

al poema con sus tropas, verso a verso ordenadas

y engañan luego al mundo con sus banderas blancas,

los que imantan las brújulas de lluvia

y al calor de la herrumbre, una noche de perros

inventaron el don de las metáforas


(Del libro "El corazón no muere")

16 marzo 2010

la voz de los poetas,



la voz de los poetas,
los que aventan palabras, los que tejen la piedra,
los que avivan los grifos del incendio y se lavan los dedos
en sus llamas, los que esculpen espejos como arterias
y echan bloques de azúcar en los campos
minados de la sangre, los que sueñan cuchillos
y atraviesan el filo de las noches con un pie en la galerna
y otro quieto en el barro de las casas natales, los que llaman
a voces a los botes, y callan luego al borde del rescate
y ven cómo se aleja la ambulancia pasándoles de largo,
los que atizan cometas y hurgan calmas y confunden
las rayas de las cebras con las rayas de un tigre,
el galope de un pez con la espina de un árbol,
los que tienen siempre hambre, los saciados, los que buscan
sinfín y al fin se abocan como dientes de leche
condenados al tránsito, los que arrojan palomas
a sus pozos y arena a sus paraguas, los que no
se conforman, los pálidos la miel los contagiados,
los que nunca se rinden, los que mueren de pie bajos los cascos
de los mismos caballos que inventaron, los que arengan
al poema con sus tropas, verso a verso ordenadas
y engañan luego al mundo con sus banderas blancas,
los que imantan las brújulas de lluvia
y al calor de la herrumbre, una noche de perros
inventaron el don de las metáforas


(Del libro "El corazón no muere")

31 agosto 2009

Fernando Beltrán,


Mi madre me enseñó a hacer trampas.

Trampas para perder.

Ganar era tan fácil que lloraba por la noche
y no podía conciliar el sueño.

Cogidos de la mano me calmaba
relatándome historias que sucedieron luego.

La culpa fue mía,

madre me preguntaba
si las quería reales o inventadas
y yo pedía siempre que le hubieran
sucedido a ella.

Y casi sin quererlo
una noche mi madre inventó la realidad.


Foto de Resacando Fotos

10 julio 2009

Poema de Fernando Beltrán, del libro " Amor ciego "






QUIERO ATREVERME AL PAN


al vino, a la tormenta,


quiero atreverme a ti


aunque mi amor sea sólo


un delirio de harinas y mordiscos


tan imposible y cierto


como la piel de un ángel


que antes de elegir


entre el cielo y la tierra


hubiera preferido quedarse


a la altura del vuelo.
Foto de Carmen Maldonado

18 abril 2009

Poema de Fernando Beltrán, del libro " Amor ciego "






TÚ ME PEDISTE MARES

islas, remos, palabras, continentes

y yo juré en silencio amarte siempre,

tú callaste de golpe

y yo supe de pronto que jamás


me dejarías amar aquel secreto,

aquel pájaro mudo como el filo

de tu luz

y en lo más hondo

este eclipse de sol,

esta marea

Foto de Atilia Linares

19 febrero 2009

Poema de Fernando Beltrán, del libro " Amor ciego "



Fernando BeltránOviedo, 1956. Su obra poética abarca, entre otros, los títulos Aquelarre en Madrid, Ojos de agua, Cerrado por reformas, Gran vía, El gallo de Bagdad, Amor ciego, Bar adentro, La semana fantástica, Trampas para perder y El Corazón no Muere (Hiperión 2006).


Autor de los manifiestos «Perdimos la palabra» (El País, 1987) y «Hacia una Poesía Entrometida» (Leer, 1989), su obra ha sido recogida en la antología El Hombre de la Calle (Maillot Amarillo, 2001), y traducida al francés bajo el mismo nombre, L’Homme de la Rue (L’Harmattan). Su obra de temática amorosa ha sido igualmente antologada en La Amada Invencible (Krk Ediciones 2006).


Profesor del Instituto Europeo de Diseño y de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, y creador del estudio El Nombre de las Cosas, ha sido asimismo el fundador del Aula de las Metáforas, una Biblioteca poética y un espacio para la lectura y la imaginación en la Casa de Cultura de Grado (Asturias).


Amar es este error imprescindible


Para poder vivir,

esta forma distinta de sentir la lluvia

cuando llega el otoño

y la saliva

de los parques más tristes

habla sólo al oído de los locos,

de los cuerdos de atar,

de este poema

empapado de sed,

muerto de amor y frío,

acantilado al borde de un abismo

que antes nunca escribí
Foto de Marce de las Muelas