Hablo de ti. De mí. De la mujer hallada Donde la sombra y el costado herido. Del primer estertor. De la manzana, Y del llanto inicial de nuestros hijos. Hablo de la inocencia. De tu imagen Y su dulce reflejo sobre el agua. De un vuelo ya olvidado Que estremeció de blanco el aire puro. De un cáliz entreabierto en la mañana Y del rocío en él, como un milagro.