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08 abril 2012

Joan Margarit,



No te volveré a ver







Es esta piel violeta de una noche


que dejamos pendiente.

Y tu silencio suena como un saxo


de oro negro en el fondo


de los días sin ti.


En tu pecho jadea el contrabajo,

y en tu flanco, tan cálido de sombra


que siempre soñaré cuando mi mano


lenta avance hacia ti.


Músicos en penumbra, los instrumentos de oro


en sus bocas lilosas: ya, la vida


no me devolverá la que aposté


a tu cuerpo desnudo cuando eras una fiesta.


No queda más que -al piano- un negro ciego,


nuestro amor: toca solo en la sombra


y mi sueño se duerme entre sus dedos.











04 febrero 2012

Joan Margarit,



Caligrafía


Ha apoyado la frente en el cristal
frío, empañado, con trasluz de invierno.


Escribe el nombre de ella y, a través
de las líneas que traza con el dedo,
la ha visto en un paraje solitario
con el mar y las rocas en la noche.
Al fondo, las estrellas: de pronto, las gaviotas
alzan el vuelo como un resplandor
al paso de un falucho. Se ha engañado:
detrás de la ventana hay una calle
que el alba hace más triste, sin un alma,
con coches aparcados.
Tras las líneas comienza a amanecer:
el sol naciente borrará ese nombre
en la escarcha rosada del cristal.



19 diciembre 2011

Joan Margarit,


Edad roja


A Àlex Susanna

Tanto tiempo has tardado en aprender
que llegas tarde al gran amor:
Que nunca habrás vivido una edad de oro.
Las rosas de Ronsard
nunca serán perfume en tu mirada,
ningún otoño habrá de deshojar,
en los brazos de nadie, lentos pétalos.
Con el olvido tapas los espejos
igual que acostumbraban en las casas
donde había un difunto.
No vuelven las mujeres con las cuales
cambiabas años de tu soledad
por un fugaz momento de ternura.
Tan ardiente es la vida en el otoño,
que en las horas de angustia no podrás
amar ni a la mujer que ya has perdido.









13 diciembre 2011

Joan Margarit,



TANTAS CIUDADES A LAS QUE DEBIMOS HABER IDO


Es de ciudades cultas nuestro sueño,
con música y cafés hospitalarios,
la majestad de un puerto y estaciones
de hierro y de cristal con los trenes bruñidos por la noche
y por la lluvia, por la misma lluvia
que nos arrulla en un pequeño hotel
o desde las ventanas de un museo.
Hay lugares tranquilos al amparo
de grandes árboles, gente educada,
callada, bien vestida, librerías
donde los ojos vagan mientras cae la tarde.




Tantas ciudades a las cuales debimos haber ido, amada mía.
La luna sale tras aquellos puentes de hierro de los años
en los que fue cambiando nuestra ley.
Desde entonces el tiempo es una lluvia
que nos inunda como a los tejados.
Pero en la luz del patio están los templos
de mármol blanco y travertino de oro.
Y por las calles de pequeños pueblos
encontramos estucos color tierra,
fastuosos, esgrafiados por el viento.
La casa del balcón posee aún
luz de conversaciones y refugio,
y cuando de los dos quede uno solo,
tendrá por compañía los recuerdos,
la hiedra y el ciprés hasta encontrarnos
en las ciudades de este sueño.











02 diciembre 2011

Joan Margarit,


                                                     En torno a la protagonista de un poema


Conocía muy bien tu piel dorada,
la señal de peligro de tus ojos azules.
Sueños de profesor que comenzaba
a perder su futuro. Hace mucho surgiste
entre aquellos muchachos y muchachas
del bar acristalado de nuestra Escuela blanca,
desde donde veíamos el mar.
Me preguntan quién eres. Quizás, un día, expertos
en soledad y en crímenes pasados
buscarán, amparada en las palabras,
la sombra de tu nombre y no hallarán
sino cartas violeta de la noche
y el rastro, entre papeles, de unos ojos azules.


04 noviembre 2011

Joan Margarit,



La muchacha del semáforo


Tienes la misma edad que yo tenía
cuando empezaba a soñar en encontrarte.
No sabía aún, igual que tú
no lo has aprendido aún, que algún día
el amor es esta arma cargada
de soledad y de melancolía
que ahora te está apuntando desde mis ojos.
Tú eres la muchacha que yo estuve buscando
durante tanto tiempo cuando aún no existías.
Y yo soy aquel hombre hacia el cual
querrás un día dirigir tus pasos.
Pero estaré entonces tan lejos de ti
como ahora tú de mí en este semáforo.



28 septiembre 2011

Joan Margarit,



Caligrafía


Ha apoyado la frente en el cristal
frío, empañado, con trasluz de invierno.
Escribe el nombre de ella y, a través
de las líneas que traza con el dedo,
la ha visto en un paraje solitario
con el mar y las rocas en la noche.
Al fondo, las estrellas: de pronto, las gaviotas
alzan el vuelo como un resplandor
al paso de un falucho. Se ha engañado:
detrás de la ventana hay una calle
que el alba hace más triste, sin un alma,
con coches aparcados.
Tras las líneas comienza a amanecer:
el sol naciente borrará ese nombre
en la escarcha rosada del cristal.











03 septiembre 2011

Joan Margarit,




La carta


Mirabas siempre hacia adelante
como si allí estuviese el mar. Creabas
de esta manera un movimiento de olas
ajeno y mítico en alguna playa.
Nos unía la fuerza peligrosa
que da al amor la soledad.
Aún hace temblar entre mis dedos,
de forma imperceptible este papel.
Camino abandonado entre tú y yo,
cubierto por las cartas, hojas muertas.
Pero sé que el camino persiste.
Si abandono la mano sobre el pequeño fajo,
la siento descansar sobre tu espalda.
Solías escuchar hacia adelante
como si allí estuviese el mar, ya transformado
en una voz cansada, ronca y cálida.
Poco nos une aún: sólo el temblor
de este papel tan fino entre los dedos.

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29 junio 2011

Joan Margarit,



Cosas en común




Habernos conocido


un otoño en un tren que iba vacío;
La radiante, aunque cruel
promesa del deseo.
La cicatriz de la melancolía
y el viejo afecto con el que entendemos


los motivos del lobo.
La luna que acompaña al tren nocturno
Barcelona-París.
Un cuchillo de luz para los crímenes
que por amor debemos cometer.
Nuestra maldita e inocente suerte.
La voz del mar, que siempre te dirá
dónde estoy, porque es nuestro confidente.
Los poemas, que son cartas anónimas
escritas desde donde no imaginas
a la misma muchacha que un otoño
conocí en aquel tren que iba vacío.

03 junio 2011

Joan Margarit



Cosas en común


Habernos conocido
un otoño en un tren que iba vacío;
La radiante, aunque cruel
promesa del deseo.
La cicatriz de la melancolía
y el viejo afecto con el que entendemos
los motivos del lobo.
La luna que acompaña al tren nocturno
Barcelona-París.
Un cuchillo de luz para los crímenes
que por amor debemos cometer.
Nuestra maldita e inocente suerte.
La voz del mar, que siempre te dirá
dónde estoy, porque es nuestro confidente.
Los poemas, que son cartas anónimas
escritas desde donde no imaginas
a la misma muchacha que un otoño
conocí en aquel tren que iba vacío.

26 abril 2011

JOAN MARGARIT


Horarios nocturnos


Acostado a tu lado, oigo los trenes.
Cruzan mi frente sus fugaces luces
rasgando el horror tibio de esta noche.
La pausa de silencio me deja una luz roja,
una nota sobre este pentagrama
de cables y de vías oscuras y brillantes.
Acostado a tu lado,
oigo cómo se alejan con el ruido más triste.
Quizá me he equivocado no subiendo a uno de ellos.
Quizá el último acierto
sea -abrazado a ti-
dejar pasar los trenes en la noche.

08 abril 2011

Joan Margarit,


AMOR Y TIEMPO
A Sam Abrams


Recuerda cuando aún desconocías
que la vida no tendría piedad contigo.
Amor y tiempo: el tiempo nos habita
como arena del río que, despacio,
va cambiando la forma de la costa.
El amor, que ha copiado en tu mirada
la claridad de la isla del tesoro.
Sensual, solitaria, rodeada
por la sonora senectud del mar
y gritos militares de gaviotas.
El sueño clandestino de los cincuenta años.

20 marzo 2011

JOAN MARGARIT


Historia en un ático

La vida convirtiéndose -¿recuerdas?-
en viajes y trabajo.
La terraza, las vistas, y nosotros
mirando hacia otra parte: así acostumbra
a iniciarse el error: Pero al final,
hacía tanto frío que una tarde
cerramos la terraza de aquel ático.
Sabes lo que te ofrezco: un viejo buitre
a quien el miedo hace volar más alto
y que prepara su vertiginoso
descenso hacia las últimas carroñas.
Del confuso negocio del amor
quedan sólo las últimas monedas
de un tesoro saqueado. Conversemos,
ya que nosotros siempre hemos hablado,
y la conversación tiene el calor
que desea quien sube a un tren nocturno
como el que se me lleva: mi pasado
se borra y el futuro ya no es nadie.
Es otra clase de felicidad.




28 febrero 2011

JOAN MARGARIT


LOS OJOS DEL RETROVISOR

Los dos nos hemos ido acostumbrando,
Joana, a que esta lentitud,
cuando, al bajar del coche, apoyas las muletas,
despierte a los cláxones y su insulto abstracto.


Me hace feliz tu compañía,
la sonrisa de un cuerpo tan lejano
de lo que siempre se llamó belleza,
la penosa belleza, tan distante.
La he cambiado por la seducción
de la ternura iluminando el hueco
que la razón dejó en tu rostro.
Y, si me miro en el retrovisor,
veo unos ojos que no reconozco,
pues brilla en ellos el amor dejado
por las miradas, y la luz, la sombra
de todo cuanto he visto,
y la paz que me da tu lentitud,
que está dentro de mí.
Tan grande es su riqueza
que no parecen míos los ojos del espejo

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18 enero 2011

JOAN MARGARIT



Cosas en común

Habernos conocido

un otoño en un tren que iba vacío;

La radiante, aunque cruel


promesa del deseo.

La cicatriz de la melancolía

y el viejo afecto con el que entendemos

los motivos del lobo.

La luna que acompaña al tren nocturno

Barcelona-París.

Un cuchillo de luz para los crímenes

que por amor debemos cometer.

Nuestra maldita e inocente suerte.

La voz del mar, que siempre te dirá

dónde estoy, porque es nuestro confidente.

Los poemas, que son cartas anónimas

escritas desde donde no imaginas

a la misma muchacha que un otoño

conocí en aquel tren que iba vacío.

29 agosto 2009

Joan Margarit,









Faros en la noche


Intento seducirte en el pasado.

Las manos al volante y esta luz

de club nocturno del tablier me dejan

-fantasía invernal- bailar contigo.

Detrás de mí, igual que un gran camión,

el mañana hace ráfagas de luces.

No lo conduce nadie y me adelanta,

pero ahora tú y yo viajamos juntos

y el coche puede ser el dos caballos

de los años sesenta hacia París.

"Je ne regrette rien" canta Edith Piaf.

Bajo la ventanilla, entra la noche
fria de la autopista, y el pasado

se aproxima de cara, velozmente:

cruza y me ciega sin bajar las luces.

Foto de Gomides Geffgerson




29 enero 2009

Poema de Joan Margarit


POEMA PARA UN FRISO




Era un dibujo en un papel tan fino


que se lo llevó el viento.


Desde la alta ventana hasta muy lejos,


calles, el mar, el tiempo


que nunca volveré a recuperar.


Lo he buscado en las playas, en invierno,


cuando más pena dan los dibujos perdidos.


Por todos los caminos de los vientos.


Era el dibujo a lápiz de una chica.


Dios, cómo lo he buscado.







Foto de Diego González Sanz

21 diciembre 2008

Poema de Joan Margarit



MUJER DE INVIERNO



Hoy que la soledad

es la última forma del amor,

esta triste ciudad ha hecho que pierda

lo que había perdido, ya, de ti.

¿A qué has venido?

¿Quién eres, si eres sólo

la imagen en el fondo del pozo de mí mismo?

He quemado tu cuerpo en mi interior,

todo ha llegado demasiado tarde.

Foto de Juan Lopez Ortiz

09 octubre 2008

Poema de Joan Margarit, Premio Nacional de Poesía




Joan Margarit, Premio Nacional de Poesía por "los designios del azar"



El poeta catalán se ha hecho con el galardón con la obra 'Casa de Misericòrdia'. Para el autor, las palabras constituyen el último cobijo "frente a la intemperie"




Europa Press / Barcelona Actualizado 08.10.2008 - 05:00





Al conocer que había sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía de este año, Joan Margarit auguró un "buen futuro" a la poesía, ya que ésta es la "última casa de misericordia". "Si afuera sólo nos espera la intemperie, la filosofía, la música, la pintura y la poesía son las únicas que nos pueden brindar cobijo", explicó Margarit.


Satisfecho por haber obtenido el premio y sorprendido por los "designios del azar" ya que Casa de misericòrdia ha recibido ya varios premios (el Nacional de la Crítica, el Rosalía de Castro y el de Poesía de Catalunya), Margarit confía en el criterio del lector de poesía a quien "no le pueden vender ningún tipo de producto manufacturado".


Para escribir Casa de Misericòrdia, editada por Proa y en Visor en edición bilingüe, Margarit se inspiró en los orfanatos "crueles" de la posguerra española donde las viudas solicitaban el ingreso de sus hijos y durante el poema "suena de fondo la idea de que la poesía es la última casa".


"Fuera sólo había intemperie y las mujeres se veían obligadas a inscribir a sus hijos en estos orfanatos, y era de una crueldad brutal ver cómo aquellas mujeres tenían que realizar esas instancias para que sus hijos entraran", dijo.


Pero Margarit es optimista con el futuro de la poesía y descarta que la poesía sea una "casa" a la que acudan pocos visitantes. Para corroborar su tesis, el poeta catalán aseguró que en noviembre saldrá su próximo libro, titulado Misteriosamente feliz, que se publicará en catalán y en una "edición de lujo" en pareja con un libro anterior del autor, Joana, junto a un CD para celebrar los 10.000 ejemplares vendidos en Catalunya.


No obstante, Joan Margarit es uno de esos escritores a quien le gusta estar al margen de las listas de ventas y los cánones generacionales, que considera "los artilugios de la crítica que tiene una trascendencia relativa", aseguró este autor.


El Jurado del Nacional de Poesía de este año ha estado formado por Pere Gimferrer, por la Real Academia Española; Francisco Xavier Carro, por la Real Academia Gallega; Francisco Javier Rojo, por la Real Academia de la Lengua Vasca; Carles Miralles, por el Instituto de Estudios Catalanes; Luis García Montero, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas; Luis Alberto de Cuenca, por la Asociación Española de Críticos Literarios; Juan Mollá, por la Asociación Colegial de Escritores; Pedro Miguel Lamet, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España; Clara Janés, por el ministro de Cultura; José Manuel Caballero Bonald y Olvido García Valdés, autores galardonados en la dos últimas ediciones.


Actuó como presidente el director general del Libro, Rogelio Blanco y como vicepresidenta, la subdirectora de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, Mónica Fernández.



Fuente : diariodecadiz. es




Desde nuestro blog, le enviamos nuestra más sincera felicitación.





LA CARTA



Mirabas siempre hacia adelante

como si allí estuviese el mar. Creabas

de esta manera un movimiento de olas

ajeno y mítico en alguna playa.

Nos unía la fuerza peligrosa

que da al amor la soledad.

Aún hace temblar entre mis dedos,

de forma imperceptible este papel.

Camino abandonado entre tú y yo,

cubierto por las cartas, hojas muertas.

Pero sé que el camino persiste.

Si abandono la mano sobre el pequeño fajo,

la siento descansar sobre tu espalda.

Solías escuchar hacia adelante

como si allí estuviese el mar, ya transformado

en una voz cansada, ronca y cálida.

oco nos une aún: sólo el temblor

de este papel tan fino entre los dedos.
Foto de Caballoviejo

05 septiembre 2008

Poema de Joan Margarit




EN TORNO A LA PROTAGONISTA DE UN POEMA




Conocía muy bien tu piel dorada,


la señal de peligro de tus ojos azules.


Sueños de profesor que comenzaba


a perder su futuro. Hace mucho surgiste


entre aquellos muchachos y muchachas


del bar acristalado de nuestra Escuela blanca,


desde donde veíamos el mar.


Me preguntan quién eres. Quizás, un día, expertos


en soledad y en crímenes pasados


buscarán, amparada en las palabras,


la sombra de tu nombre y no hallarán


sino cartas violeta de la noche


y el rastro, entre papeles, de unos ojos azules.








Foto de : Jose Antonio Expósito