Dejo de saber quien soy, cuando el hierro, el óxido, caen sobre mi cabeza. Busco en el cabello de mi madre escorpiones, terciopelo. La distancia justa, pánico de ser. Bebamos agua de lluvia. Olvidé. Me olvidé de mí misma, de la dureza del mundo, de lo importante que puede llegar a ser llevar guantes, cuando manejo balas de plata.