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29 julio 2011

Margaret Atwood



La escritora canadiense Margaret Atwood, ganadora del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008.

La autora cuenta con una impresionante obra: 14 volúmenes de poesía, 17 de narrativa y 5 ensayos [Efe/Alberto Morantes]
09:42 AM Oviedo.- La escritora canadiense Margaret Atwood, ganadora del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008, dijo hoy que la crisis internacional del sistema financiero no se arreglará "hasta que no se encuentre el suelo y se restablezca la justicia". Así lo manifestó en una conferencia pronunciada en la biblioteca del Campus de Humanidades de Oviedo en la que recorrió su trayectoria vital hasta el momento en que comenzó su actividad literaria, leyó algunos fragmentos de su obra y respondió a las preguntas del público. Atwood explicó que su último libro, "Payback", inédito en España, se publicó justo cuando el sistema financiero internacional entró en crisis, y subrayó que "no trata del mundo financiero" de forma exclusiva, sino de que "la deuda" es un asunto frecuente entre sus preocupaciones literarias. La escritora canadiense señaló que "todo está basado en el sentimiento de justicia y equilibrio" y que ambos se han de restablecer en ámbitos como el sistema financiero, ya que, a su juicio, sus reglas han sido "injustas". También habló de "la deuda como pecado" y de su valor "en la trama literaria" y destacó la obligación que tienen los seres humanos de restablecer y devolver aquello que toman del medio ambiente. Atwood dijo que haber crecido "en el norte" y en un medio natural tan agreste como Ottawa (Canadá), es el rasgo de su biografía que más le ha marcado como mujer y como escritora, ya que "si te equivocas te mueres, y aprendes a ser muy pragmático". Irónica y divertida, la ganadora del Príncipe de Asturias de las Letras 2008, recordó que el hogar en que creció "no era muy artístico" pero que encontró en él "una gran curiosidad por todo" y el hábito de leer. "Cuando llovía lo único que se podía hacer era leer o escribir", añadió. La prolífica autora, que cuenta en su obra con 14 volúmenes de poesía, 17 de narrativa y 5 colecciones de ensayo, sometió "a votación democrática" el orden de la conferencia y achacó esta acción a su nacionalidad canadiense. Leyó en primer lugar un fragmento de "El asesinato en la oscuridad" y continuó con una pieza de teatro en la que da voz al personaje de Gertrudis, la madre de Hamlet, a la que a su juicio "no le dieron suficiente discurso en la obra" de Shakespeare. Prosiguió su lectura con un trozo de "Penélope y las doce criadas", en la que ha ubicado al personaje griego en "el submundo, dispuesta a contar todo aquello de lo que no habló", y terminó con "La tienda de campaña", en el que reflexiona sobre "la caligrafía y la protección", reseña Efe.
Fuente el Universal. Caracas.


POEMA NOCTURNO


No hay nada que temer,
es sólo el viento
que ahora sopla hacia el este, es sólo
tu padre..........el trueno
tu madre..........la lluvia
En este país de agua
con su luna ocre y húmeda como un champiñón,
sus muñones ahogados y sus pájaros largos
que nadan, donde crece el musgo
por todo el tronco de los árboles
y tu sombra no es tu sombra
sino un reflejo,
tus padres verdaderos desaparecen
al bajar la cortina
y quedamos los otros,
los sumergidos del lago
con nuestras cabezas de oscuridad
de pie ahora y en silencio junto a tu cama...
Venimos a arroparte
con lana roja,
con nuestras lágrimas y susurros distantes.
Te meces en los brazos de la lluvia,
el arca fría de tu sueño,
mientras aguardamos, tu padre
y madre nocturnos,con las manos heladas
y una linterna muerta,
sabiendo que somos solamente
las sombras vacilantes que proyecta
una vela, en este eco
que oirás veinte años más tarde.



Foto de Annedore schreiber













01 febrero 2011

Margaret Atwood,




Al fin y al cabo, eres bastante

normal: dos brazos, dos piernas

una cabeza, un cuerpo

aceptable, dedos en los pies y en las manos, a veces

excéntrico, a veces sincero

pero no demasiadas veces, demasiados

aplazamientos y excusas pero

te adaptarás a todo, cumpliendo

con los plazos y con las otras

personas, fingiendo amar

a la mujer que no debes durante algún

tiempo, escuchando a tu cerebro

encogerse, tus diarios

extendiéndose mientras te haces mayor,

haciéndote mayor, por supuesto

morirás, pero aún no, sobrevivirás

incluso a mis ideas distorsionadas sobre ti

y no quiero hacer

nada para solucionarlo

tu desdicha y tu enfermedad

no estás enfermo ni eres desdichado

sólo estás vivo condenado a estarlo.

01 abril 2010

Margaret Atwood,


Fue uno de esos hombres

incapaces de matar a una mosca...

Muchas moscas viven ahora

y él no.

No fue patrón mío, prefería

los graneros repletos; yo, la batalla.

Presagiaban matanza mis rugidos.

Y sin embargo ahora estamos juntos,

en el mismo museo.

Tampoco veo los grupos caprichosos

de niños admirados

que aprenden la lección del olvido

multicultural, sic transit

y etcétera.

Veo el templo donde nacío

me levantaron, donde fui poderosa,

y más allá el desierto, con sus tumbas

calientes en forma de cono, a decir verdad

y a la distancia, muy semejantes

a orejas de burro,

donde se ocultan mis bromas: piel y huesos

resecos, las barcas de madera

donde los muertos navegan

sin rumbo por toda la eternidad.

¿Qué esperábais oír de dioses

con cabeza de animal?

Y sin embargo, si bien se piensa,

los que inventaron luego, completamente humanos,

tampoco se lucieron.

"Ayúdame, hazme rico

destruye a mi enemigo"

parece ser la pauta en general.

Y también : "Sálvame de la muerte",

a cambio de vuestras ofrendas de sangre

y pan, oraciones y flores,

mucha palabrería.

Tal vez se me escape algo, pero si buscáis

amor altruista, os habéis equivocado de diosa...

Me quedo donde estoy,

hecha de piedra e ilusiones,

que la deidad que mata por placer,

también sane;

que en la última pesadilla aparezca

una leona buena con vendas en la boca

y cuerpo suave de mujer,

y que os limpie la fiebre a lametazos,

que os levante el alma con dulzura, por el cuello,

y os abrace hasta la oscuridad, el paraíso.

15 abril 2009

Poema de Margaret Atwood


:: ‘Variación sobre la palabra sueño’
Un poema de Atwood, traducido por Marigómez

Me gustaría mirarte durmiendo,
lo que puede no ocurrir.
Me gustaría mirarte,
durmiendo. Me gustaría dormir
contigo, penetrar
en tu sueño como su ola suave y oscura
se desliza sobre mi cabeza
y caminar contigo a través de ese bosque
luminoso y vacilante de hojas verdiazules
con su sol acuoso y sus tres lunas
hacia la cueva
que debes descender,

hacia tu miedo más tétrico
Me gustaría entregarte la rama
de plata, la florecilla blanca, la palabra
precisa que ha de protegerte
de la desdicha en el centro
de tu sueño, de la desdicha
en el centro. Me gustaría seguirte
y subir la gran escalera
otra vez y convertirme
en la barca en que remarías a la vuelta
con cuidado, una llama
en dos manos oferentes
a donde tu cuerpo yace
junto a mi, y entrarías
en él con la facilidad del respirar
Me gustaría ser el aire
que te habita por un instante
sólo.Me gustaría pasar así de inadvertida
y ser así de necesaria.

(Del libro ‘Historias verdaderas’)
Foto de Jorge López .Jolo

22 enero 2009

Poema de Margaret Atwood




SIN NOMBRE

Una pesadilla te asalta con frecuencia:

llega un hombre herido, por la noche,

a tu casa

-sitúas el agujero en el pecho, a la izquierda...

Su sangre al brotar mancha

tu puerta, al apoyarse,

casi desvaneciéndose...

Quiere que le dejes entrar.

Es como el alma de un amante

muerto y resucitado

hambriento aún

sólo que no está muerto. Y aunque el vello en tus brazos

se eriza y un aire frío

que de él proviene

cruza tu umbral,

no has visto a nadie más vivo que él

cuando te toca, apenas roza tu mano

con la izquierda suya, su mano limpia,

y un "por favor" susurra,

en cualquier idioma...

Tú no eres médico ni nada parecido.

Has llevado una vida normal,

lo que un observador llamaría "sin tacha".

Detrás, en la mesa,

hay un cuenco con fruta,

una silla, un cuchillo,

un plato con pan...

Es primavera, y el viento de la noche

huele, húmedo, a marga removida

y a flores tempranas.

La luna irradia su belleza

que como belleza ves al fin,

tan cálida y ofreciéndolo todo....

Sólo hay que tomarlo.

Oyes ladrar perros distantes.

La puerta está entreabierta

o entrecerrada:

así permanece y tú no puedes despertar.

Foto de Walker Evans,

17 diciembre 2008

Poema de Margaret Atwood







ORFEO








Delante mío caminabas,




atrayéndome




hacia la verde luz que alguna vez




me asesinó con sus colmillos.




Insensible te seguí,




como un brazo dormido y obediente




pero no fui yo quien quiso






volver al tiempo




Había llegado a amar el silencio,




pero mi antiguo nombre era una cuerda




o un susurro tendido




entre nosotros.




Y estaba tu amor,




las viejas riendas de tu amor,tu voz corpórea...




Ante tus ojos mantenías




la imagen de tu deseo, que era yo,




viva otra vez.




Y por esta esperanza tuya continué,




y así fuitu alucinación, floral




y oyente




tú me creabas




al cantarme y una piel nueva me crecía




en mi otro cuerpo, envuelto en niebla,




y tenía ya sed, y manos sucias,




y veía ya,




perfilados contra la boca de la gruta,




el perfil de tu cabeza y de tus hombros




cuando te diste vuelta para llamarme




y me perdiste...




Así que no llegué a ver tu rostro,




sólo un ovalo oscuro,




y a pesar de sentir todo el dolor




de tu derrota, debí rendirme,




como se rinden las mariposas de la noche.




Tú creíste




que sólo fui el eco




de tu canto.

Fotos de Mª Teresa Pascual

23 noviembre 2008

Poema de Margaret Atwood



POEMA NOCTURNO



No hay nada que temer,

es sólo el viento

que ahora sopla hacia el este, es sólo

tu padre..........el trueno

tu madre..........la lluvia

En este país de agua

con su luna ocre y húmeda como un champiñón,

sus muñones ahogados y sus pájaros largos

que nadan, donde crece el musgo

por todo el tronco de los árboles

y tu sombra no es tu sombra

sino un reflejo,

tus padres verdaderos desaparecen

al bajar la cortina

y quedamos los otros,

los sumergidos del lago

con nuestras cabezas de oscuridad

de pie ahora y en silencio junto a tu cama...

Venimos a arroparte

con lana roja,

con nuestras lágrimas y susurros distantes.

Te meces en los brazos de la lluvia,

el arca fría de tu sueño,

mientras aguardamos, tu padre

y madre nocturnos,

con las manos heladas y una linterna muerta,

sabiendo que somos solamentel

as sombras vacilantes que proyecta

una vela, en este eco

que oirás veinte años más tarde.
Foto de Alfredo Yañez

24 octubre 2008

Margaret Atwood



La escritora canadiense Margaret Atwood, ganadora del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008.



La autora cuenta con una impresionante obra: 14 volúmenes de poesía, 17 de narrativa y 5 ensayos [Efe/Alberto Morantes]
09:42 AM Oviedo.- La escritora canadiense Margaret Atwood, ganadora del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008, dijo hoy que la crisis internacional del sistema financiero no se arreglará "hasta que no se encuentre el suelo y se restablezca la justicia". Así lo manifestó en una conferencia pronunciada en la biblioteca del Campus de Humanidades de Oviedo en la que recorrió su trayectoria vital hasta el momento en que comenzó su actividad literaria, leyó algunos fragmentos de su obra y respondió a las preguntas del público. Atwood explicó que su último libro, "Payback", inédito en España, se publicó justo cuando el sistema financiero internacional entró en crisis, y subrayó que "no trata del mundo financiero" de forma exclusiva, sino de que "la deuda" es un asunto frecuente entre sus preocupaciones literarias. La escritora canadiense señaló que "todo está basado en el sentimiento de justicia y equilibrio" y que ambos se han de restablecer en ámbitos como el sistema financiero, ya que, a su juicio, sus reglas han sido "injustas". También habló de "la deuda como pecado" y de su valor "en la trama literaria" y destacó la obligación que tienen los seres humanos de restablecer y devolver aquello que toman del medio ambiente. Atwood dijo que haber crecido "en el norte" y en un medio natural tan agreste como Ottawa (Canadá), es el rasgo de su biografía que más le ha marcado como mujer y como escritora, ya que "si te equivocas te mueres, y aprendes a ser muy pragmático". Irónica y divertida, la ganadora del Príncipe de Asturias de las Letras 2008, recordó que el hogar en que creció "no era muy artístico" pero que encontró en él "una gran curiosidad por todo" y el hábito de leer. "Cuando llovía lo único que se podía hacer era leer o escribir", añadió. La prolífica autora, que cuenta en su obra con 14 volúmenes de poesía, 17 de narrativa y 5 colecciones de ensayo, sometió "a votación democrática" el orden de la conferencia y achacó esta acción a su nacionalidad canadiense. Leyó en primer lugar un fragmento de "El asesinato en la oscuridad" y continuó con una pieza de teatro en la que da voz al personaje de Gertrudis, la madre de Hamlet, a la que a su juicio "no le dieron suficiente discurso en la obra" de Shakespeare. Prosiguió su lectura con un trozo de "Penélope y las doce criadas", en la que ha ubicado al personaje griego en "el submundo, dispuesta a contar todo aquello de lo que no habló", y terminó con "La tienda de campaña", en el que reflexiona sobre "la caligrafía y la protección", reseña Efe.
Fuente el Universal. Caracas.


POEMA NOCTURNO


No hay nada que temer,


es sólo el viento


que ahora sopla hacia el este, es sólo


tu padre..........el trueno


tu madre..........la lluvia


En este país de agua


con su luna ocre y húmeda como un champiñón,


sus muñones ahogados y sus pájaros largos


que nadan, donde crece el musgo


por todo el tronco de los árboles


y tu sombra no es tu sombra


sino un reflejo,


tus padres verdaderos desaparecen


al bajar la cortina


y quedamos los otros,


los sumergidos del lago


con nuestras cabezas de oscuridad


de pie ahora y en silencio junto a tu cama...


Venimos a arroparte


con lana roja,


con nuestras lágrimas y susurros distantes.


Te meces en los brazos de la lluvia,


el arca fría de tu sueño,


mientras aguardamos, tu padre


y madre nocturnos,


con las manos heladas y una linterna muerta,


sabiendo que somos solamente


las sombras vacilantes que proyecta


una vela, en este eco


que oirás veinte años más tarde.


Foto de Annedore schreiber