viernes, 30 de septiembre de 2016

Begoña Abad







Tener la certeza de pertenecer
al árbol en el que eres rama
y de reconocer las raíces
desde la tierra que lo alimenta
hasta la última de sus criaturas
que en él anidan o se posan.

Confiar en que el viento
que nos azote fuerte
sólo conseguirá que las hojas
canten la misma cantinela
y que,llegado el otoño,
las que caigan serán abono
para las que vuelvan a nacer en primavera.

Disfrutar mientras tanto
de las sombra que nos damos,
no que nos hacemos,
y de la brevedad del tiempo
que compartimos en los abrazos.

Por que cada brote de este árbol
crece en su tiempo y espacio
como sólo es posible hacerlo
desde la libertad.




Cómo aprender a volar. Ed. Olifante




Luisa Gómez Borrell










MI VIEJO EQUIPAJE



Maquillado de azules que gritan libertad,
me observa el mar desde su distancia.
Su horizonte abre sus brazos a la vida, a la humanidad,
y me abraza con sus silencios despiertos que arrancan
la última partícula de mi tristeza.


Si pudiera fundir mi sonrisa en sus aguas diáfanas.
Si pudiera comer de su magia sintiendo su cálido susurro.
Paseo por su orilla y respiro su hechizo que me envuelve,
y que me late, despertando en mí esa niña que dormía.
Me descalzo de mis miedos, de mis penas.. de inquietudes...
y entró en él, fundiéndome en su rayo de paz...de quietud,
promoviendo la armonía de mi entorno.
Como cristal vibro en sus aguas, diluyendo emociones.
Dejo escapar mis pupilas hacia su cielo de zafiros.
Y, mientras se disuelven mis cargas de obsesiones,
me permito soltar mi viejo equipaje.



jueves, 29 de septiembre de 2016

Aurelio Gonzalez Ovies,




Miraremos atrás


y cuando estemos a la altura


del recuerdo,


habrá gaviotas planeando


el mar donde fuimos como un niño


de arena;


habrá un pueblo descrito con cal viva


y un camino hacia el verano.Diremos adiós


y empezará el atardecer a respirar


en los jazmines.

Silvia Cuevas-Morales



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No quiero recibir ni tirar más piedras.
Ni escupir ni ser la diana
de dardos envenenados.
No quiero dar cobijo a la rabia
ni defenderme de la nada.

Aquí estoy,
con el corazón abierto,
dispuesta a librar
mi última batalla.





Imagen: Lilyana Karadjova

Silvia Cuevas-Morales









Escribir poesía es a veces
arrancarse el hígado.
Vaciarse el corazón de un plumazo.
Es desnudar los sentidos
en un vano intento por desterrar los miedos.
Es acariciar un alma herida
aunque a veces,
es dar palos de ciego.
Es aferrarse a la última esperanza,
es arrancarse los ojos
para poder mirar de frente
sin máscaras ni ruegos.
Es ensuciarse los dedos en el fango
o hurgar en lo más profundo de nuestro sexo.
Escribir poesía es a veces,
el único salvavidas
que nos redime del suicidio,
del desamor, del dolor.

Escribir poesía es la única pasión,
que me acompañará hasta la muerte.

HALLELUJAH - Aleluya - Haendel

Magda Robles






En el aire se desgrana el silencio.

Caen,
sobre rostros esparcidos,
preguntas empapadas de lluvia…