jueves, 6 de octubre de 2016

Carmen Garcia Ariza.






Tus dedos
a un milímetro de distancia
dibujan una línea imaginaria
debajo de mi pelo
recorriendo sinuosos
las curvas de mi espalda...

se detienen
y el aliento de tu aire
resbala por mis nalgas

se suspenden
en la humedad derramada
de la fuente en la que bebes

y planean
en los labios entreabiertos
a todos los delirios.


miércoles, 5 de octubre de 2016

José Antonio Zambrano

 



JUEGO DE VOZ


Para Fernando T. Pérez,
después.

Jugando está la noche con la nada;
aquí después de todo, todo ha sido
un duelo de esperanza en lo vivido
y una sed de labores, casi nada.

No es perdón esta voz, es sólo nada,
tiempo de cuna y hambre pervivido
entre la soledad de lo nacido
y la sed de lo ancho por la nada.

Jamás pisó la voz tanto cuidado,
ni jamás la decencia fue tendida
como alma a secar por lo cansada.

Nunca palpar tu luz quiso la vida,
siempre el destino a paso descuidado
y en mi pesar y en tu pesar la nada.



 

Brenda Lopez Soler







todo acaba, todo pasa
lo efímero, lo superfluo, la urgencia
el caos y el delirio

esos charcos y otros que vendrán
los saltos , los equilibrios
las viejas razones y las búsquedas
la espera

todo acaba
aquellos que fuimos para salvarnos y nos salvaron
el carmín, los zapatos
la ropa que se sueña en suelo
las sábanas blancas
las arrugas blancas del mar bajo la cama

todo acaba para que el amor triunfe
en esa eternidad que cabe en un instante.




martes, 4 de octubre de 2016

Germán Terrón




A ti llego abierto como una mariposa
entre tus dedos,
porque sabes acariciarme
sin quitar el polvo de mis alas,
y dejarme después volar.


(De mi poemario "El rastrillo de mi vida" - 2014)

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Jorge Luis Borges




Soy

Soy el que sabe que no es menos vano
que el vano observador que en el espejo
de silencio y cristal sigue el reflejo
o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.

Soy, tácitos amigos, el que sabe
que no hay otra venganza que el olvido
ni otro perdón. Un dios ha concedido
al odio humano esta curiosa llave.

Soy el que pese a tan ilustres modos
de errar, no ha descifrado el laberinto
singular y plural, arduo y distinto,

del tiempo, que es uno y es de todos.
Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.




lunes, 3 de octubre de 2016

Diana Rios






El mar borró cada parte de mi cuerpo
fue leña que ardía en mis venas
un cascarón de vientre
un abrir mi corazón a punta de cristal
la danza volvía a mi piel
uña raspada en una piedra,
salada mi lengua bajo las estrellas,
gotas de océano en sus cortinas
fuimos cómplices
murió esa noche mi cuerpo
agua de invierno
esa figura derritiéndose en mis ojos.




Luis García Montero





Confesiones

Yo te estaba esperando.
Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho,
de la letra sin pulso y el verano
de mi primera carta,
por los pasillos lentos y el examen,
a través de los libros, de las tardes de fútbol,
de la flor que no quiso convertirse en almohada,
más allá del muchacho obligado a la luna,
por debajo de todo lo que amé,
yo te estaba esperando.
Yo te estoy esperando.
Por detrás de las noches y las calles,
de las hojas pisadas
y de las obras públicas
y de los comentarios de la gente,
por encima de todo lo que soy,
de algunos restaurantes a los que ya no vamos,
con más prisa que el tiempo que me huye,
más cerca de la luz y de la tierra,
yo te estoy esperando.
Y seguiré esperando.
Como los amarillos del otoño,
todavía palabra de amor ante el silencio,
cuando la piel se apague,
cuando el amor se abrace con la muerte
y se pongan mas serias nuestras fotografías,
sobre el acantilado del recuerdo,
después que mi memoria se convierta en arena,
por detrás de la última mentira,
yo seguiré esperando.