sábado, 19 de noviembre de 2016
viernes, 18 de noviembre de 2016
Carmen Arche Ortiz
Son tus labios moradores
un refugio de granadas
y mi rúbrica, la lengua ya colmada de tu aliento,
anda por ti sujeta al fervor que me despiertas
porque formas palabras demasiado cerca para perderme
y lo bastante lejos para encontrarte,
sobre la alfombra, tierra roja
que es hogar de ese amor nuestro,
voladora de sueños al explorarnos,
bajo los besos de fuego.
Cuando arribas a mi esencia depurada
natural es tu lenguaje, amor frontal,
yo te deseo,
deseo absoluto;
a ti imploran mis pupilas anochecidas
al susurro de tu voz sobre mi nuca
y tratas de llegar a nuestro tiempo
desde tu trinchera de valiente soldado;
mi amado, libremos batallas al olvido;
mi vida, luchemos contra la muerte,
necesito saberte cierto,
yacer en paz en tu costado,
mi límite más hermoso,
mi mar de olas perpetuo,
rendición de mis ojos,
piel de manzanilla en mi piel,
dos nardos que mecen su soledad juntos
hasta que la tierra quiera abrir amorosa sus brazos
y una trémula luz en su contorno
nos guarde en el jardín del recuerdo.
Anna Cortes Nieto
Dibujo en el aire sueños rotos,
el viento los arrastra hasta tu orilla
formando con la arena fantasías,
sentada en tu playa
desgrano lentamente mi poesía,
versos de hambre, de dolor y miseria,
alambradas de miedos, pateras sin vidas
estrofa que forma alegorías,
sueños que nunca han de cumplirse,
esos que piden paz, amor y vida,
de pronto una ola me sorprende
mojando los sueños de una vida
y con su fuerza hasta el fondo del mar,
se va llevando una a una
todas mis utopías.
jueves, 17 de noviembre de 2016
- Julia Gutiérrez.
Me he levantado hoy
con la estupidez pegada en la frente
otra vez queriendo ser botón
para el ojal de tu ombligo.
Mientras removía el azúcar
en mi taza, me vi tan ridícula
como el tintineo de la cucharilla,
tan agudo para el tímpano
de una recién levantada.
Mirando las ondas del café me dio por pensar
que el olvido disuelve todo en cuestión de segundos
y, si no estás a la altura de la indiferencia,
te arrastra al fondo en círculos concéntricos.
Después he pensado en ti
y en cómo las personas sensibles
suben de estatura unos centímetros si se endurecen.
¡Para qué vamos a engañarnos!,
yo no sé de despedidas y tú no eres de regresos.
Me he puesto de pie y me han crujido los huesos.
He sentido que es de esas cosas que no mienten
y he ido a medirme en la antigua marca de la pared.
De pronto he crecido y no es por la fiebre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











