jueves, 24 de noviembre de 2016

JUAN EMILIO RIOS VERA





LIMITO CON LA ZAFIEDAD

                                          a José Luis Sampedro

                   La capital de mi país
                   se llama Cultura
                   y todo el mapa político
                   de mis entrañas
                   está aún teñido de rojo
                   con la sangre de Lorca
                   tan eterna.
                   Las carreteras de mi carne
                   van siempre hacia el sur,
                   hacia un florido carmen
                   y no hay iglesias
                   en los pueblos de mi fe
                   sino bibliotecas abiertas.
                   La frontera de mi cuerpo
                   será la muerte,
                   pero no desembocan en el mar
                   los ríos de mi memoria
                   que nunca bajan vacíos,
                   sino preñados de poetas muertos
                   y versos arrojados a la hoguera
                   de la estulticia que siempre

                   parece quedarse con hambre.



Eladio Orta,

  



Bajé a la pleamar
a acariciar con mis manos
el


agua.
La probé.
y estaba salada

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Marcos Ana



DECIDME COMO ES UN ÁRBOL

Decidme como es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire
recítame un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre
decidme como es el beso de una mujer
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo.

Aún las noches se perfuman de enamorados
que tiemblan de pasión bajo la luna
o solo queda esta fosa?
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas
su olor, su aroma
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.

Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron,
no puedo seguir
escucho los pasos del funcionario.






Maria Aurelia Rozas





Hay días que adormecen
con esa quietud del campo.
Días que los recuerdos
te ahogan en un charco.
Que un espléndido día de sol
lo ves totalmente nublado
Que las flores tendrán su tallo,
pero tu, no lo ves,
o lo ves cortado
Hay días que cerrarías los labios
y que tener el molde perfecto del olvido
haría que ese día,
fuese un bonito día de mayo



La imagen puede contener: flor, planta, cielo, exterior y naturaleza

martes, 22 de noviembre de 2016

Mina - Oggi sono io

Dante Medina







Tú No Mereces Mejor Poeta

X

La única venganza
que encontramos los poetas
contra las amadas esquivas
es escribirles versos malos.

XV

Me tachas de borracho,
me tachas de fluctuante,
me tachas de flojo.
Yo, simplemente, te tacho.


IV

Dicen que el amor hincha los pechos,
me angustia comprobar
que tus senos pequeñitos
son una prueba de que no me amas.

XIV

Hay otras cosas que nos impiden:
soy más de lo que mereces,
eres más de lo que merezco:
no nos merecemos.

XIII

Cuando ya nadie te quiera a ti::
Ni yo que siempre.
Cuando ya nadie me quiera a mí:
Ni tú que nunca.
Nos volveremos a encontrar
y entonces nos entregaremos
sin romance.

XVI

Tú tienes la culpa
que te escriba poemas.
No los hubiera escrito
si me hubieras amado.
Te habrías ahorrado esa vergüenza.
Ahora que si quieres podemos pactar.

XXII

He pensado
que quizás no te gusten mis poemas,
pero tú no mereces mejor poeta. 

Silvia María Alvarez Merino






La última noche


Se unió el azar y el destino


en las estrellas de esa noche.


Me cogiste en brazos sin dejar de mirarme


y me llevaste a tu habitación de mendigo moribundo.


Te quité cualquier barrera,


no dejé nada entre tú y yo,


y para sentirte más mío te cubrí con mi cuerpo.


Borracha de tus ojos, ebria de ti,


seguía el ritmo que el anhelo marcaba,


de ti a mí, de mí a ti,


temerosa y tímidamente,


como quien acata el juicio final.


Sentía tu calor como un traje eterno


de perpetuidad y vértigo.


Abarcábamos el mundo entero, enormes, de goma


llegábamos hasta las estrellas,


te las regalaba


y prendían en tu pelo suelto


engalanando la almohada


y perfumando de jazmín


las caricias.


Nunca más he llegado a besar el cielo.


Nunca más he volado libre hasta mi propio nombre


y mis sueños jamás se vieron más obedecidos
que ante tus manos.