miércoles, 7 de diciembre de 2016

Teresa Torres.





HECHIZO

Cuando te sitúas en este laberinto
con tanta naturalidad
y una y otra vez aflora el hechizo
y la luz,
me dejas tantas razones por las que
esperarte de nuevo que…
desaparecen todos los abismos.

En apenas unos segundos
tu mirada azul
me sonríe
me besa
se conjuga con tu boca
y el miedo se derrumba
como el destino en las manos
como el desierto en tus palabras
como este silencio que nos observa.






Octavio Paz


Central Park



    Verdes y negras espesuras, parajes pelados,
    río vegetal en sí mismo anudado:
    entre plomizos edificios transcurre sin moverse
    y allá, donde la misma luz se vuelve duda
    y la piedra quiere ser sombra, se disipa.
    Don´t cross Central Park at night.

    Cae el día, la noche se enciende,
    Alechinsky traza un rectángulo imantado,
    trampa de líneas, corral de tinta:
    adentro hay una bestia caída,
    dos ojos y una rabia enroscada.
    Don’t cross Central Park at night.

    No hay puertas de entrada y salida,
    encerrada en un anillo de luz
    la bestia de yerba duerme con los ojos abiertos,
    la luna desentierra navajas,
    el agua de la sombra se ha vuelto un fuego verde.
    Don’t cross Central Park at night.

    El espejo es de piedra y la piedra ya es sombra,
    hay dos ojos del color de la cólera,
    un anillo de frío, un cinturón de sangre,
    hay el viento que esparce los reflejos



    de Alicia desmembrada en el estanque.
    Don’t cross Central Park at night.

    Abre los ojos: ya estás adentro de ti mismo,
    en un barco de monosílabos navegas
    por el estanque-espejo y desembarcas
    en el muelle de Cobra: es un taxi amarillo
    que te lleva al país de las llamas
    a través del Central Park en la noche.

Carmen Martagón ©





Perder la voz


Escribir en papeles la rabia, el temor,
el desamparo sentido tras el robo,
la pena contenida que te ahoga,
el silencio del entorno,
desgarrado silencio.

La mano en la espalda que te empuja
te hace sentir pinchazos de alfileres,
miras con vértigo alrededor
y no ves de dónde viene la punzada,
sólo sabes del dolor.

No se secan las lágrimas
como no se seca el río en el verano,
siguen ahí, horadando la carne,
escondidas de miradas ajenas
que no entienden tus dudas, tu abandono, tu nada.

Te levantas y vuelven a tí las sacudidas,
no hay asidero que sostenga
el terremoto cruel de los cuarenta
y te levantas y caes
y no te quedan manos para asirte,
quedaron ocupadas, sin saberlo,
en otros menesteres ajenos.

Ya levantada,
con más rabia contenida que con miedo,
tomas papel y lápiz
y no sale de tí ni una palabra...



La imagen puede contener: primer plano y una o varias personas





C

martes, 6 de diciembre de 2016

Fernando Beltrán,



Mi madre me enseñó a hacer trampas.

Trampas para perder.

Ganar era tan fácil que lloraba por la noche
y no podía conciliar el sueño.

Cogidos de la mano me calmaba
relatándome historias que sucedieron luego.

La culpa fue mía,

madre me preguntaba
si las quería reales o inventadas
y yo pedía siempre que le hubieran
sucedido a ella.

Y casi sin quererlo
una noche mi madre inventó la realidad.

Rafael Luna Garcia





Desnudo
ante las estrellas
muerdo mis recuerdos
y se esparcen distraídos
mis sentimientos.
Detengo
ante el firmamento
el momento absoluto
dónde nada se confunde
dónde todo encaja.
Sostengo
ante la Luna Llena
mi corazón dilatado
henchido de linaje
adormecido.
Sentado
ante el Universo
revivo
pedazos soñados
de una vida.
Solo
ante las estrellas
me siento afortunado
de amar
y ser amado.



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Carmen Castejón Cabeceira




No creemos en nada inmaterial,
nos hemos entregado al consumismo.
Existe claramente una cierta competencia
entre todos nosotros
que no nos sacia nunca.
El aire está viciado ,nuestras adquisiciones
tienen que ser mas caras que las de los vecinos
y eso que meamos en el mismo agujero
y nos creemos dioses aún así,
no damos importancia a las suturas.
Como todo mortal llevamos cosido el cuerpo,
pues nos mandan metralla a cada paso.
Los hombres nos hemos olvidado de ser hombres
ahora deben lavarnos con lejía,
blanquear bien los órganos,
restregar mucho el fondo de la sangre
y quitarnos el complejo de inferioridad,
para llenar las cabezas de pájaros.
Esto es muy necesario libertar al destino,
que Manhattan no sea el paraíso deseado,
que juguemos con chapas de cerveza,
y África no sea ese maldito infierno
roído por su hambre y por sus ablaciones
Que no queramos nunca mirar hacia otro lado.
Escuchemos las voces y corramos a ellas,
poniendo del revés el corazón.






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lunes, 5 de diciembre de 2016

Gabriel Garcia Marquez






Si alguien llama a tu puerta,

amiga mía,
y algo en tu sangre late y no reposa
y en su tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida armonía.
Si alguien llama a tu puerta y todavía
te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa se desangra el día.
Si alguien llama a tu puerta una mañana
sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía.
Si aún la vida es verdad y el verso existe.
Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.