jueves, 22 de diciembre de 2016

Esperanza Medina Martínez





CARTA ABIERTA

Dime que me calle

y yo,

que no pretendo otra cosa que tus ojos
enmudeceré dócil,
olvidaré los signos de las letras,
esconderé los lápices,
dedicaré mis manos a tareas
finitas, cotidianas…
Pero dime que vuele y te recree,
que preñe la palabra
de susurros, cosquillas, sensaciones…
de promesas, de lágrimas,
y dejaré
vacía mi despensa,
solitaria mi casa,
para que quepan dentro, sonrientes,
los nombres de los hombres
a los que nadie llama.
No sé cómo nombrarte,
pero sé que me escuchas,
que me hablas…
(situado justo frente a estas palabras). 

Jose Angel Garrido Cárdeno






Imagina que nadie muere en Domingo
que no llueve
y que la tarde
se vuelve de un color feliz tostado.
Que nos sobra el tabaco, el sueño,
que nos conocemos todas las películas de memoria.
Que desaparecen los enemigos
como el chocolate de la nevera,
que gana el equipo de todos
en el último minuto.
Que se diluye el mundo
en una taza de café
sin necesidad de remover el pasado.
¿Qué hacemos ahora?





Gabriela Mistral


Apegado a mí

Velloncito de mi carne

que en mis entrañas tejí,
velloncito tembloroso,
¡duérmete apegado a mí!La perdiz duerme en el trigo
escuchándola latir.
No te turbes por aliento,
¡duérmete apegado a mí!Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo hasta al dormir.
No resbales de mi pecho,
¡duérmete apegado a mí!





miércoles, 21 de diciembre de 2016

Brenda Lopez Soler






tan simple como un susurro
tan humilde como el rayo de luz
en el cuerpo glorioso

tan lenta
tan mortal de sueño y tiempo

tan animal y salvaje
ya es tarde y hace frío.



Alfonso Pedro




HE GASTADO LAS QUEJAS




He gastado las quejas por las guerras,
he consumido las súplicas por la paz;
incluso he olvidado mi propósito primero
tras tanto tiempo de negra oquedad.

No confío ya en la llegada del sosiego,
ni que la concordia se haga realidad;
ahora sólo me fío de nuestra fuerza
que nos proteja ante la adversidad.

Me ha desengañado el abrazo falaz,
me ha decepcionado la sonrisa mendaz,
me ha desalentado la negra obscenidad
de quien tanto promete y nada cumplirá.

Sí, sólo me fío de nuestra fuerza.
Unamos nuestra palabra, nuestro grito,
nuestro afán, nuestras conciencias;
nuestro anhelo de verdadera paz.

O vivamos un mundo de poetas locos,
quizás de ilusos trovadores,
donde el último sea el magnate
y el primero, de todos, el más orate.




En memoria de la gente asesinada en Alepo.




La imagen puede contener: 3 personas, personas sentadas

Aurelio Gonzalez Ovies



A veces esta casa me entristece

cuando cae la noche.

Tus vestidos colgados en la percha,

esta silla con restos de tu cuerpo,

nuestra cama...

No sé por qué, amor mío, tengo el presentimiento

de estar amando en balde

o de comprarte un ramo de ahoras los fines de semana.

Vale más que dejemos de hacer nuestras las cosas,

de escribirnos las fechas

detrás de esos momentos en que somos felices,

de regalarnos libros.

Mismamente este cuarto me llena de abandono

cuando antes de dormir me das un beso

y me quedo mirando tus ojos que se apagan,

tus cuadros, esas fotos, tus zapatos mojados,

tu colección de botes de perfume.

Mismamente esta hora se me queda tan larga

cuando el tiempo es tan corto,

que empiezo a perder ya lo que aún no he perdido:

tu nombre pasajero, tus labios pasajeros,

tus collares, tus cartas, tus muñecas, tu sitio.

Del libro " LA HORA DE LAS GAVIOTAS "