jueves, 29 de diciembre de 2016

Pablo Mora








Para qué la poesía
Pablo Mora



Para unir lo posible con lo imposible



“La poesía y su fruto, el poema, están indisolublemente unidos a la natural inconformidad humana. Mientras la filosofía requiere principios, argumentación lógica, verdad develada y desocultada; la poesía sugiere y, desde la intuición, une lo posible con lo imposible; lo real y lo irreal; los sueños y la vigilia.
El lenguaje poético se resiste a las normas de cualquier tipo. En su ímpetu deplora el sentido común... Su mayor cualidad reside en ser el centro mismo de la claridad y las aspiraciones del hombre, de su abismo y de sus sueños más altos. El ser de la palabra poética no se acomoda a las cosas que pueblan la superficie... Cuando el poeta necesita nuevos referentes, cuando el lenguaje le parece inadecuado o impropio para decir y decirse, penetra en la búsqueda azarosa de nuevas palabras. Esta búsqueda insaciable de riesgo, de sufrir condena, desde Prometeo, ha impulsado al poeta a su más formidable manifestación: el poema; el poeta se ha liberado. La más esplendorosa autonomía de lo humano reside allí, en la creación. El jamás será esclavo de la palabra. Lengua y lenguaje lo han humanizado. Es por la palabra que el hombre toma conciencia de su libertad. En la comunión con otros la palabra es el vino y por eso los hombres se purifican bebiendo y hablando.

Vivencias, sentimientos no constituyen aisladamente la gestación y culminación del poema. A lo sumo, podríamos reconocer en ellos un átomo germinal de poesía, que de no fundirse con la vida misma no podríamos alcanzar la explosión poética... Cuando la vivencia, la intuición u otra categoría personal se hace LENGUAJE, sólo en ese caso, adviene el POEMA. Nace el poema... El poema dice lo que dice. La poesía no es explicación de las cosas ni ella misma necesita explicación. El misterio del poema se resuelve en su transparencia.” (Ibar Varas).

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Victor Manuel Guzmán Villena





Coloreando las sombras

Quiero pintar con los lápices del arco iris



mi felicidad de los recuerdos


en descubrir tu tierra prometida


que me condujo a conocerte


seducirte y amarte.


Desde tu pasión y acción dirigías


la ceremonia del deseo carnal


en el paraíso tangible de los pensamientos y la piel


donde el amarte es la mayor complacencia


y la muerte la mayor abstinencia.


Batania

SE TARDA TANTO EN CAER DE UN ANDAMIO




Se tarda tanto en caer de un andamio

Se tarda tanto
en caer
de un andamio
si eres
marfileño,
si eres
argelino,
si eres
peruano,
que tienes tiempo
de sobra
para recordar
el azucarillo
del café
de las nueve,
la quiniela fallida
por culpa
del Barça
o el último beso
carminado
de aquella chica
que no era
tu mujer.
Se tarda tanto
en caer
de un andamio
si eres
búlgaro,
si eres
marroquí,
si eres
rumano,
que los diarios
publican tu muerte
cuando aún
vas por el aire,
y tu familia
llora
ante el ataúd
y te deja crisantemos
mientras sigues
cayendo,
y pasan los días
y los meses
y los años
y todavía estás
en el aire,
preguntando
dónde
habrá un suelo,
cuándo
acabará todo,
por qué
no se pone fin a esto
si eres
saharaui,
si eres
esloveno
si eres
boliviano.





Batania- España

martes, 27 de diciembre de 2016

Arantxa Semprun





NIÑA QUE NO SERÁS MUJER



Camino de Ciudad Juárez la vida no vale nada,
camino de la frontera te cambian por una moneda.
Desierto pedregoso,
de pura aridez cortado
lomas y barrancas
de ocres contrastados,
en el límite de la barriada
donde se alzan las maquilas
allí os llevan siendo niñas.
Promesas de progreso; seréis mujeres
y con el salario
mantendréis a vuestros hijos.
Camino de Ciudad Juárez la vida no vale nada,
camino de la frontera te cambian por una moneda.
A las cinco de la mañana
el sol asoma en los riscos
el desierto descansa
de una noche atormentada.
Pelo recién peinado, la cara bien lavada
y con colonia perfumada
la hija de la pobreza contornea la cadera,
habla y ríe,
con sus compañeras al trabajo se dirige,
es feliz con el jornal,
a su mamá un anillo comprará
para que adorne esas manos
que acarician hijos,
que recosen camisas,
que lavan ropas de ricos
hacendados afamados
de todos los condados.
Cuando suena la sirena
la muchacha sonríe altanera,
ojos de mirar estrellas centellean, l
abios añorantes de sal preguntan:
¿cómo será el mar?.
Y un día más a su casa
retorna la pequeña
molida por la faena pero contenta
porque llenará la alacena.
Camino de Ciudad Juárez la vida no vale nada,
camino de la frontera te cambian por una moneda.
Anaranjea la tarde,
el desierto se envuelve en sombras,
surgen de los matorrales gritos infernales,
la niña llora asustada
su mamá no está para acunarla.
Unos hombres achispados la han acorralado,
ríen y bromean,
escupen contra el suelo
y a Dios ponen por testigo
que esta muchacha
no volverá a cruzar el río.
Herida y sin aliento
en el suelo ha quedado la niña ultrajada.
Llora una guitarra y gime el viento,
canta un corrido en la aldea
por todas las que están muertas,
son las madres desoladas
sus hijas han sido rematadas y violadas,
en el desierto abandonadas.
El anillo quedó en sus dedos amoratados
a su madre nunca lo entregó,
lo guardó como un tesoro,
lo quiso salvar del horror.
Un charquito sobre la arena de lágrimas saladas,
es lo único que del mar conoció.
Lloran por las heridas del alma
las madres de México entero,
lloran de pura rabia y de impotencia.
En las lomas de Sinaloa,
en las cantinas de El Paso
y en los arrabales de Tijuana.
Ni el señor presidente,
ni los concejales,
ni la policía,
ni el ranchero acomodado,
nadie detiene la sangre
que corre por los desiertos de estas riberas,
nadie da respuesta
a las madres de esta tierra
que parieron niñas
que nunca serán mujeres ,
la vida camino de Ciudad Juárez no vale nada,
camino de la frontera te cambian por una moneda.

María José Collado











RESCATE


Pasaron siendo humo
por la pantalla de los días,
fueron cabos sueltos
de una mochila al hombro.
Apenas un rescate de gestos,
la pálida luz de una mirada,
un guante en la mesa de un café
o la ceniza muerta en un brasero.
Sigo la estela de los cisnes
en esa hora transparente,
cuando recorren en silencio
El lago azul de la memoria.



Del libro: TAPIZ DE AGUA

Agustín García Calvo


LIBRE TE QUIERO

Libre te quiero
como arroyo que brinca
de peña en peña,
pero no mía.

Grande te quiero
como monte preñado
de primavera,
pero no mía.

Buena te quiero
como pan que no sabe
su masa buena,
pero no mía.
Alta te quiero
como chopo que al cielo
se despereza,
pero no mía.

Blanca te quiero
como flor de azahares
sobre la tierra,
pero no mía.

Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.