martes, 3 de enero de 2017

MIGUEL HERNÁNDEZ








ELEGIA A RAMÓN SIJÉ
.
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
.
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
.
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
.
.Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
.
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero. 

Mascab Asunción Caballero








El infinito es un reto.
Lo atrae y aleja las mareas
mientras permanezco a la orilla
del inalcanzable azul del aire
que roza con su lengua
los poros de mis entrañas.



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lunes, 2 de enero de 2017

José Luis Tobalina Cuerda




Nada conozco más hermoso que la violencia de tus ingles y sus secretos.
Cobijados entre ellas, el calor,
el olor y
las pasiones
justifican, construyen y me enmudecen.
Resucitada la carne, mis dedos
las recorren,
las circundan,
galopan poseídos por una furia ancestral
cargada de matices y sueños navegables.
Al final del viaje hay un espacio luminoso,
una certeza llena de razones,
el dictado trascendente del tiempo,
alguna que otra derrota,
un oasis de silencio compartido…
y la vida en actitud de latido.







Almudena Guzmán

TÚ ESTÁS, TÚ NO ESTÁS










TÚ estás, Tú no estás, Tú sí,
Tú no.
Era una mañana blanca y plateada
Como el mercurio.
Doscientas cincuenta personas
subimos a un tren de ganado.
Al tren de los Expedientes
de Regulación de Empleo
SIN explicaciones
sin motivos,
simplemente porque sí.
Ahora entiendo
lo que sintió esa gente
cuando patearon la puerta
de sus casas
y los sacaron de sus camas
como en un mal sueño.
La Noche de los Cristales Rotos
La Quinta Glaciación.


[Poema de 'Zonas comunes']


Eva Hernández Pérez






VIOLINISTA CALLEJERO


De nuevo estas ahí
tocando para mí
en un rincon de cualquier calle
Violinista callejero
malabarista de sueños
ladrón de penas y contador de cuentos

Entornas los ojos, mostrando una sonrisa
regalando vida en cada melodía
música que nace de un violín
acordes, que separan el alma del cuerpo
y se van desgranando en notas
que con un suspiro voy recogiendo

Violinista callejero
pintor de sonrisas en calles transitadas
que a cambio de una moneda
me acaricias el alma.



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domingo, 1 de enero de 2017

Laura Villanueva Guerrero

 




En mi sueño



En mi sueño
me has traído el amanecer
en tus manos
y una luna que se olvida de la noche
en tu boca.

En mi sueño
me hacías tuya con un único beso
de tus labios.
Me abrazabas tan fuerte
que entregaba mis alas
a una estrella cercana;
ya no las necesito,
sé volar con los latidos
que suenan en tu pecho.

En mi sueño
me despertabas,
para seguir estando conmigo. 



Begoña Abad.






He cambiado radicalmente de vida.
Antes vivía con tu soledad,
ahora vivo con mi compañía.


Del libro : Cómo aprender a volar