jueves, 19 de abril de 2018

Julia Prilutzky







Cómo decir de pronto:
tómame entre las manos,
No me dejes caer. Te necesito:
acepta este milagro,
tenemos que aprender a no asombrarnos
de habernos encontrado,
de que la vida pueda estar de pronto
en el silencio o la mirada.
Tenemos que aprender a ser felices,
a no extrañarnos
de tener algo nuestro.
Tenemos que aprender a no temernos
y a no asustarnos
y a estar seguros.
y a no causarnos daño.



miércoles, 18 de abril de 2018

Sara Zapata







Porque nací mujer
llevo en mi retina
los pucheros de mi abuela,
las manos agrietadas
de la señora Mercedes,
el olor a lejía en los abrazos
de mi tía Soledad.
Porque nací mujer
sé encontrar lo que otros pierden,
sé dónde, cuándo y cómo
hacer la compra, bajar la fiebre,
limpiar, perder sueños,
inventar aves, curar heridas,
apartar la pereza,
cortar flequillos,
convertir vacío en lleno,
aflorar entre la escarcha,
remendar tristezas...
Porque nací mujer
llevo el peso de cien vidas
mientras cien hombres
se almidonan el ego,
cubren sus miserias de esparto,
juegan al escondite
con el paso del tiempo,
hacen de su ineptitud pan duro,
de lo cotidiano hazaña.
Porque nací mujer
me rebelo contra
la norma de este patriarcado arcaico,
pido amor y no soga,
igualdad sin compasión,
valentía contra
la autocomplacencia,
lo palpable frente al verbo.
Porque nací mujer
me alzo
sobre mis antepasadas
escalando por sus manos de hiedra
para hacernos visibles
hasta que sus ojos
se pongan a la altura de los nuestros.


Ana García Briones










Imagina la vida
como una esquina de besos
o un ramillete de margaritas
que anuncian una primavera
con ventanales al sol.

Imagina la vida
como un tacto delicado,
una lluvia de poemas,
una eternidad perfumada
o un abrazo
que te recuerde que existes.

No permitas que la vida
sea como un invierno crudo,
donde los ojos se pierden ausentes
en el vaho de los cristales,
intenta colorear las  ilusiones
en un andén con destino a la ternura.





Violines sin música ( Corona del sur ) 


Inés Mª Díaz Rengel



POETAS


En este caminar voy encontrando
a gente filantrópica y poeta,
llevando en su palabra, como meta,
la paz que el universo está buscando.

La vida quita y da, va contemplando
este mundo que arrastra su maleta,
al que siente empatía mucho inquieta,
cuando ve a tantos débiles llorando.

Poeta, ser amable cuesta poco
y hace feliz al que recibe el gesto.
Cubramos de sonrisas sus miradas.

Somos afortunados. Y le invoco
a Erato que el poema sea honesto
y todas estas voces escuchadas.



martes, 17 de abril de 2018

Antonio Gamoneda




Teníais para uniros
únicamente kilómetros
de tierras rojas y un río
que desciende cada vez más despacio.

Pasaron treinta días.
Cambió el color de la tierra.
También creció la lentitud del río.

Ahora estás esperando
en medio del campo y sientes
la serenidad de los árboles
y la vibración de los pájaros.

Miras los montes, miras el aire
y se te representa la justicia de las cosas,
es decir,
la poesía de las cosas.

Y tú bien sabes por dónde
tu compañera va a llegar,
por dónde anda hacia ti, 
de qué pueblo desciende.

Y, de pronto, la ves
sobre el camino: tiene
forma de juventud, parece
un chiquillo que, de pronto, ha adquirido
serenidad de madre.

Andas cien pasos.
                              Ya ves
cómo le tiemblan los extremos de la boca
porque te ama y porque tiene miedo.

Y ahora ya la has rodeado con tus brazos
y tocas la dura suavidad de los hombros
y trozos, frescos unos y abrasadores otros, de su cuerpo.

Y de pronto te das cuenta de que huele mucho
a ella misma y a mujer y a algo
desconocido aún, y lo respiras.

Entonces los dos os sentáis en la tierra
y pones la cabeza sobre su pecho
y la oyes vivir.

Te sentirás seguro en el mundo.
Habrás sabido que no hay soledad pero que hay
algo más fuerte y más útil y hermoso.

Conocerás el destino
y crecerá tu paz al acercarse la noche
y al ir sabiendo que la vida es
una inmensa, profunda compañía.





Elba AliciaJunco






Y me fui descaradamente de los
sepias.
Acudí a los colores .
Para encontrar el brillo inacabado de la vida.-
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Elba AliciaJunco
Poetas mirando al río
Argentina.




Antonio Gala








Cómo comer sin ti...


¿Cómo comer sin ti, sin la piadosa

costumbre de tus alas

que refrescan el aire y renuevan la luz?

Sin ti, ni el pan ni el vino,

ni la vida, ni el hambre, ni el jugoso

color de la mañana

tienen ningún sentido ni para nada sirven.

Allá fuera está el mar.

Allá fuera, en el mundo, estás tú.

Comiendo tú sin mí:

tu hambre, tu pan, tu vino y tu mañana.

Yo aquí, ante los manteles opacos

y la bebida amarga,

ante platos sin sabor ni colores.

Lo intento, sí, lo intento, pero cómo

comer sin ti, ni para qué...

Tú te has llevado tu olor a bosque

y el gusto de la vida.

Fuera están mar y aire.

Dentro, yo solo frente a la mesa puesta

que ha perdido su voz y su alegría.