jueves, 26 de julio de 2018

Vladislav Khodasevich








Búscame

Búscame en el aire transparente de la primavera.
Vago con alas etéreas, más ligero
que un sonido, que un soplo, que un rayo de sol en el suelo;
más ligero que el rayo – está ahí: yo me he ido.

Pero seremos siempre amigos, ¡inseparables!
Escucha: estoy aquí. Tus manos pueden sentir la manera
de acariciarme con su tacto vital, extendidas
temblando sobre la inquieta llama del día.

Cierra los párpados, mientras te relajas...
Hazme un último favor, haz posible que
las neuronas de cada uno de tus trémulos dedos
sean los pinceles del fuego secreto que yo enciendo.












miércoles, 25 de julio de 2018

Alicia Correa Castelo




Te olvidaste de cerrar esa puerta
y ahora el frío me congela
La Luz se quedó prendida
y tú ...
sigues siendo mi único desvelo

Vuelve !!
empapa mi cuerpo de ti
recorre cada esquina de el con tus manos
y dibuja cada uno de sus rincones
llenándolos de color
Llueveme
y cuando des paso al sol
pinta con tus dedos un arcoiris de deseo
Tatuando mi cuerpo de ti

La imagen puede contener: una o varias personas y personas sentadas

Eva Hernández




Soy un latido,
amarrado a tus corrientes.
No me importa que el viaje sea largo,
si el horizonte está de nuestro lado.

Un golpe de sangre,
Otro de viento...

Soy tu pensamiento
Una flor que no marchita,
Mi savia es tu saliva
Apuntamos al sol.

Un boceto de mirada,
Otro de ilusión...


Imagen tomada de la red

La imagen puede contener: una o varias personas

Ana Vivero Megías.



A veces lloro
sólo por la necesidad
de meter el mar en mi alcoba
y escocerme las heridas

Me lamo de pies a cabeza
y mi lengua va dejando desnudas
las cicatrices que nacieron sin mi guerra

Son días en que añoro
la tormenta sobre las olas
el rugir del mundo
el desbordarse como tsunami
de la contenida tristeza

Hay tanto dolor
en los abisales mares de uno mismo
que ni siquiera llega
la luz de la luna a reflejarse
en la superficie de la pena

Escucho a un pez cojo
intentar nadar cerca de mí
en la oscuridad,
él tampoco sabe hacer malabarismos.



La imagen puede contener: natación, océano y agua

Miguel Angel Pérez Cordero



MIEDO AL CAMBIO


Hay personas que no cambian,
y es precisamente eso
lo que lo acaba cambiando todo.

AL-M.A.

La imagen puede contener: una o varias personas y personas de pie

martes, 24 de julio de 2018

Pedro Javier Martín Pedrós







Enamorarme de la vida


Enamorarme de la vida para ser valiente, y
dejar que mis lágrimas se asomen
mientras leo un poema a un buen amigo.

Enamorarme de la vida para inventarme
sueños, «paradas», donde quepa la utopía,
y los abrazos no se reduzcan a un
contacto o roce físico.

Enamorarme de la vida obsequiando
puestas de soles a los que
siempre se sintieron solos,
mal acompañados
y nunca queridos.

Enamorarme de la vida, regalando
pentagramas vacíos,
para que otros
pinten su música sin conservatorio,
sin conservantes
ni amigos influyentes.

Enamorarme de la vida después de la
despedida de un amigo,
en cualquier campo santo.

Enamorarme de la vida,
viajando, deslizando mis manos por las
carreteras y curvas de cuerpos, sin temor al
carné por puntos.

Enamorarme de la vida, sabiendo que este otoño
vendrán vientos y lluvias difíciles,
y que alguna tarde sentiré los bolsillos
de la vida vacíos.

Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay soldados que se
camuflan con trajes de poetas,
y que nunca aprenderán a esculpir
dos miradas amorosas llenas de deseos.

Enamorarme de la vida con el saco
lleno de un montón de años, y soñando
que el amor es posible, aunque parezca una
cursilería.

Enamorarme de la vida, creyendo siempre
que detrás de una sombra,
puedo encontrarme herrumbre,
madrugadas, escombros y caricias.

Enamorarme de la vida y
sorprenderme ante la
persona que encuentro en
el espejo
cuando me afeito cada mañana.

Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay caminos
con charcos pestilentes de
mierda y basura humana,
que hasta los jadeos de amor
se aprenden en las escuelas de
teatro.

Enamorarme de la vida y abrirle
la boca al mar, para que engulla
deseos, vibraciones prohibidas,
y desparramar los embalses ocultos
de mi adolescencia.

Enamorarme de la vida y descubrir el
placer de una muda limpia de cama, y
experimentar como se curan las heridas.

Enamorarme de la vida y rellenar
páginas en este viaje
donde, querer seguir siendo niño,
es una locura.

De : En la bajamar.









Pablo Mora

Para qué la poesía
Pablo Mora

Para sentir junto con los otros


La tarea del poeta consiste en una investigación continua desarrollada en dos planos: el del conocimiento lo más completo de cada aspecto de la realidad, en confrontación con la sensibilidad del poeta mismo y su weltanshauung o modo de interpretarla y de transformarla, y el de la expresión o creación propiamente dicha, la que antes no existía: la poesía per se, la novedad, la invención. Nace, así, el evento poético, que indaga sobre la vida, sus fases, sus afectos, problemas, relaciones, todo lo que envuelve y mancomuna a los hombres en el gran misterio de la vida: la solidaridad, la amistad y la igualdad humanas.
"Es muy difícil dar una opinión sobre el provecho de la poesía individualmente: depende de factores particulares del poeta. Puede ser la concreción de una necesidad esencial, una manera de ver y mostrar el mundo, una manera de sentir junto con los otros... Socialmente, significa incluir a los lectores y entonces tiene que ver con lo que el poema transmite, convoca. Existe, como casi todos conocemos, aquella clásica controversia sobre 'el arte por el arte o el arte para la sociedad'. Actualmente se considera ingenua la ideología que afirma que la poesía (la literatura) es un arma y puede cambiar la sociedad. El tiempo ha demostrado que la literatura no evita el hambre, la injusticia o la corrupción. Tampoco cabe cuestionar al arte -la literatura, en este caso -porque tenga como fin su propia poética, su intención estética específica (lo que se ha llamado 'torre de cristal'); el verdadero artista muestra siempre un mundo diferente y la literatura cumplirá su destino, cualquiera sea el camino con el que el artista la instrumente. La cultura, el arte, han nacido de una necesidad humana y cualquiera sea la interpretación de esa necesidad (psicológica, estética o espiritual), allí donde hay arte, hay un testimonio del espíritu humano, una prueba de la esencia creadora del hombre." (Graciela D. Bracaccini).