viernes, 3 de agosto de 2018

Shuijing Zhulian,



Fotografía de Marlene Marino 



INTIMIDAD

Han pasado años desde que nos acostamos por última vez
otorgándole placer a la brisa fría que entraba por la ventana
bajo la manta
deja que mi mano descanse en tu pecho
que busque amable su lugar
tu latido es como una marea extraña
que rompe contra mi brazo

qué rápidamente se cansa uno de esta acción
no estoy seguro de si estás o no cómoda
de si la brisa no es tan fría
de si puedo seguir dejando mi mano donde está
pasando revista
a todos esos latidos incoherentes


INTIMACY

it’s been ages since we’ve lain down together
relishing a fine cool breeze blowing in through the window
under the coverlet
my hand rests on your chest
politely seeking its place
your heart-beat is like a freakish sea-tide
breaking against my arm

how quickly one tires of this action
I cannot be certain whether or not you’re comfortable
if the breeze really isn’t that cool
then can I continue to leave my hand where it is
checking all these
incoherent heart-beats?

(Traducción al inglés de Simon Patton) 





Shuijing Zhulian - Chen Huan - 
(Handan, China, 1981)
Traducción al castellano de José Luis Justes Amador
para leer sus poemas en inglés en POETRY INTERNATIONAL




jueves, 2 de agosto de 2018

María José Leblic.-



Dulcemente acaricio tu expresión de miel,
y con el silencio sagrado de algún poema
esta noche me despido.
Sin ti sobra todo, y mi música nocturna
me mira triste, sin belleza, sus notas se
vuelven imprevisibles.
Yo, redimida y sin esperanza elevo
este amor que duele.







Ana García Briones






A partir de mañana,
cuando lea las estrellas
que iluminan tus ojos,
sabré que el cielo existe
y las galaxias
bajarán como farolas
a alumbrar mis avenidas.

A partir de mañana,
haré un pacto con el sol.
Recibiré rayos perpendiculares
meteoritos en forma de sueños,
y el cráter de mis sombras
se llenará de astros con luz propia.

A partir de mañana,
en aquel espacio vacío
que queda en el universo,
seré un cuerpo celeste
o una simple cometa
con aspiraciones a satélite lunar.


Partos de luz



Abderrahman El Fathi,




Me asustó el vuelo de la cortina


Y me alegré de su huida.


No se si adquirió vida propia


Esa tela transparente, anaranjada,


Atraída por el levante


O sus ansias de volar.


Siempre creí que la perdería,


La cortina de mis sueños


La rescaté de su particular vuelo,


Porque mis dineros me costó.


Recuerdo que huía desesperadamente.


miércoles, 1 de agosto de 2018

Tomás Soler Borja

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 EN LA NIEBLA.


Adentrarse en la niebla
con una sola piel,
sin más abrigo que la palabra.

Y confirmar lo ya sabido.
Que el frío viene de dentro:
inviernos sin sol,
hielos antiguos
que se resisten a ser agua
río abajo.

Quién podrá con eso.
Tal vez el tiempo
y sus hierros al rojo.
Tal vez
el fuego y su mirada.



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Gema Estudillo




esta gravedad del ser
con esta caída y este abismo que no entiendo,
sus infinitos límites recoletos y enrevesados,
el sueño en el que te extiendes
sin prisas y eternamente
en aquella habitación de paredes ficticias,
el ancho e ilimitado espacio del tiempo en el que navegas
sin un antes ni un después,
el tramo de mi vida en el que tú habitabas,
el fuelle de tu pecho detenido para siempre,
armazón desechado ya el cuerpo,
la mano helada e inerte que un día amortiguó mis pasos
yo lo vi, no fue un sueño,
sé que estabas.




ISABEL HUALDE




Zapatos que descansan en hileras
o estallan fragmentados por el frío
antes de romperse en extraños paraísos
de reflectores
o huyen del modo en que huyen
los vagabundos de sus recuerdos
entre estelas de olor a caucho quemado
y vino agrio hasta la náusea

sabemos que las fronteras queman
como espinas en los labios

o rezan que el cielo descienda
sobre nosotros
beberemos el agua de los ríos
y descenderá el maná
como si nunca hubiéramos muerto

están los que golpearon las puertas
en áreas de silencio
de las estaciones ferroviarias

los que desataron la ira de los dioses
y murieron carbonizados

(era fácil rebelarse pero no)

los que siempre dieron la espalda a la melancolía


y nunca pertenecieron a nadie.