sábado, 25 de agosto de 2018

María José Leblic.





Araño el ocaso de la soledad y
navego hacia el olvido.
Ha sido un sueño azul sin caricias
y sin adiós.
El dolor no pasará, sólo el sentir
eterno.
Volveré a la rutina, intentando no ser
prisionera más de tus besos imaginados
y ocultos.


Marta Pumarega Rubio





POEMA PROMETIDO



Hoy te extiendo mi alfombra roja para que llegues,
traigo todo lo prometido,
un papel y un lápiz para estados de alarma,
mi mirada con contenido,
y un borrador de mis poemas.
Tú tráete tus dudas de hombre afortunado,
tu tristeza necesaria,
tu curiosidad puntos suspensivos.
Aunque sólo sea esta noche,
estamos a la distancia de un poema.





Marta Pumarega Rubio
Antónimo de cobijo

viernes, 24 de agosto de 2018

Antonio de Padua Diaz




Cuando el sol inunda las entradas de mi casa
sé que estás a mi lado
porque tu piel de él forma parte,
hueles a papelería antigua,de otros tiempos,
a lápiz de madera y grafito,
en tu alma ecológica recoges a pobres diablos
y con mano izquierda lirios azules,
besas a los amigos con tu boca poderosa
y a los hombres,con la mirada.
Siempre creo que formaste parte de mi vida
y jamás te he vivido,
como naúfrago solitario te espero
agarrado a la madera de lo poco que me queda:
unos cuantos poemas,cinco corbatas y mis libros preferidos,
no sé si existes tú,isla María,
en mis versos o en mi deseo,
pero hoy tu nombre se hace agua en mi boca
y a diario lo pronuncio,
volver a soñar con imposibles a tu lado,
pasear por las ciudades enlazados
y que en los hoteles nos conozcan por señores amor,
si algún día te puede la nostalgia
en el borde del mar búscame,
siempre te espero en la arena,allí donde nace el infinito.




• Nuria Ruiz Fernández •





Dime qué soy



Algunos me llaman poeta,
los más arriesgados, escritora,
los más aventajados, narradora,
¡y yo no sé qué soy!
¿Escribo y sueño,
duermo y vomito penas,
me embeleso y creo historias?
¿historias que son reales
porque las escribo,
o las firmo en un papel
porque son mis historias?
¡Qué más da!
Sólo quiero saber
si tu boca se abre ansiosa cuando me lees,
si tus ojos aman con mis historias,
si tu cuerpo se estremece con mis poemas,
si es así,
yo me llamaré
como tú quieras nombrarme.


Del libro: A tu encuentro.

Foto de : Jplenio




Amelia Díaz Benlliure




Te regalo la luz, una noche rasgada, el color sin inventar del brillo de la lluvia y esa voz de aguamarina que cada día te nombra.
Ay, amor, te he mirado de reojo mientras plantabas mi poema en un rincón del jardín.
Y, ahora, ¿qué hago yo con esta carga de pestañas en rebeldía?


Resultado de imagen de noche rasgada





© Amelia Díaz Benlliure
[De "(H)Ay, amor", inédito]



Foto de :JESUS RASGADO

jueves, 23 de agosto de 2018

Elsa López








Te morirás primero, ya lo sé.
No creas que me importa.
Me vestiré de gala,
con los tacones altos miraré las estrellas
y andaré por las plazas como si fuera fiesta.
Ya verás,
cuando te mueras
irán nuestros amigos al entierro.

Habrá ramos, ofrendas,
un latido de pájaro golpeará las ventanas
y el altar se hará añicos durante el ofertorio.
Yo me pondré las gafas de no querer mirarte,
las de mirar el mar y verlo a mi manera.
Escucharé tus versos,
aquellos que escribiste antes de yo leerlos,
seguiré las estatuas
y me vendrá tu llanto y el amor que no tuve.

¿Te imaginas, amor?,

tú allí, muerto, tan solemne y tan quieto,
y yo un bullir de rosas en los bancos del fondo.
Yo, de rojo vestida, trenzas negras mi pelo
y las manos muy blancas acariciando espejos
por donde te has mirado.
Sin una sola lágrima.
Oculta por la pena que siempre fuera mía.

Pensando en tus caricias
y el júbilo perfecto de una siesta de sol
que nunca llegaría.
¿Te imaginas, amor?
Tus nietos, tus parientes,
y en el último asiento una hermosa muchacha
iluminado el arco de sus blancas axilas
por la luz de tus ojos.

Vendrán los oradores y hablarán de tu ingenio,
de tus muecas feroces,
de las horas amables en que ocupabas sitios,
lugares acordados.
Hablarán de tus gestos, de tu bufanda oscura,
del inconstante deleite de tu boca,
del mar que te ocupaba los momentos felices.
Llorarán los acólitos, las vírgenes de plomo,
los ángeles de cera.
Y nunca sabrá nadie que me he muerto contigo.

Fotografía de Lucas MacGregor

Nicolás Corraliza



NUBES DE AGUA


Desolado de lluvia.
Lugar sin sombra al gris encadenado.
Fiesta y aguacero, luz pequeña
adiestrada en la noche.
Desciende por tu mano, amor,
el equipaje.
Volvemos felices al reloj.

La imagen puede contener: cielo y exterior