jueves, 3 de enero de 2019

Pedro Javier Martín Pedrós.




No me importa con los colores
que esta tarde me saluda el
arco iris,
no me importa el color de tu
camisa,
ni la marca de tus zapatos.
No me importan tus arrugas,
ni el color de tu piel,
no me importa tus caprichos,
tu forma de andar,
de entender la vida,
no me importa nada.
Se, que tu corazón es limpio
y transparente,
¡eso me basta!
Mañana, seguiremos creciendo,
seguiremos volando,
seguiremos amaneciendo…


De Travesía Interminable.


Loli González Vázquez







Errantes    
Ellos caminan por el costado oscuro de la luna.
Sus ojos son como hojas encendidas
que tiemblan aferradas a su tallo.
Vagan perdidos entre escombros y fuego mudo
dando vueltas y más vueltas
a esta noria imparable
de vida y muerte.
Avanzan ciegos,
sin luz ni hueco donde cobijarse,
sin mochila donde guarecer sus sueños.
Sus labios están sellados
por la soledad y el miedo.
Cuanto me gustaría derribar fronteras,
tender puentes libres de malezas
por donde crezca la hierba y el trigo.
Hoy, necesito vencer al desaliento
y pido a los que sufren,
que dejen atrás la tierra envuelta en humo
y que sean pacientes con la vida.
¡Mirad con ojos de niño
a la aurora y las estrellas,
y la paz que lleváis albergada en el alma,
de paso a la esperanza!


Luis García Montero,





Problemas de geografía personal
Nunca sé despedirme de ti, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia

que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.
Nunca se despedirme de ti, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,


corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.
Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.
Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.

miércoles, 2 de enero de 2019

Marta Pumarega Rubio




EN VOZ BAJA


El olor a café
de una cocina recién despierta,
mi mirada a un patio interior
con ropa tendida
a la intemperie de las siete de la mañana.

¿Sabes cómo suena amé?
Suena como la cadencia del piano
que sube del tercer piso,
suena a tiempo verbal
que se conjuga a solas y en voz baja,
sin respirar y con escaleras,
suena a pretérito falso como el recuerdo,
suena a tu nombre con eco y sin piedad,
suena a platos rotos como nosotros.

Un gato se asoma
al precipicio prudente del primer piso,
mi mirada perdida
al paisaje inerte de un muro.

¿Sabes a qué suena amé?
Suena a golpe seco,
a poema a oscuras y en voz baja,
a llanto sin contener.


Antónimo de cobijo



Resultado de imagen de ropa tendida en un patio

Uberto Stabile





HÉROES Y TUMBAS


Y llegó el joven héroe
con el sexo abierto
y los brazos mutilados
y una muñeca sin cabeza cosida
al cuero de su maldito corazón.
¿Qué esperaban?
Tengo flores para todos los gustos
y siempre piden las mismas.



Jeremy Lipking - 21


Ilustración: fragmento de una pintura de Jeremy Lipking 

martes, 1 de enero de 2019

Walt Whitman







DE "CANTO A MÍ MISMO":

1. Me celebro y me canto a mí mismo.

Y lo que yo diga ahora de mí,

lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.

Vago... e invito a vagar a mi alma.

Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra

para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,

de esta tierra y de estos vientos.

Me engendraron padres que nacieron aquí,

de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,

de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
Tengo treinta y siete años.

Mi salud es perfecta. Y con mi aliento puro

comienzo a cantar hoy

y no terminaré mi canto hasta que muera.

Que se callen ahora las escuelas y los credos.

Atrás. A su sitio.

Sé cuál es su misión y no la olvidaré;

que nadie la olvide.

Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,

dejo hablar a todos sin restricción,

y abro de par en par las puertas

a la energía original de la naturaleza desenfrenada.


Foto de Guillermo Real

Ana García Briones





Mis pulmones se abren
en la alegría de los niños,
en los ríos de las sonrisas,
en las luces del campo
donde el verde
y el olor a jara
visitan este poema.



Del libro: Partos de Luz.
Fotografía de : Roveri Duch Norma
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