martes, 19 de marzo de 2019

Walt Whitman




NO TE DETENGAS



No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...

Versión de: Leandro Wolfson

María Diaz.








Te llamaba pero no oías,
tú nunca oías.
Nadie mojaba las calles
solitarias de lluvia como yo.

Me cruzaba con miradas llenas
de misterio y se posaban en la
mía.

Ya no llueve,la noche descansa
y comienza a grisear.
Yo también descanso envuelta entre sábanas blancas.

No,no estoy sola ,
me acompaña el murmullo
cansado de los árboles,
el ruido del viento que entra
por las aristas de mi ventana
y el canto alegre de un mirlo
enamorado.

Me acompaña mi libro
de poemas ,
Mi taza humeante de café
caliente.
Y mis muebles ,también ellos
me acompañan carcomídos
por el paso del tiempo.

Allí guardo tus recuerdos
y esa sombra tuya rebelde
que no quiere marcharse.





lunes, 18 de marzo de 2019

Ana María Matute






Me avergüenza confesar que hasta hace muy poco no he comprendido el reloj. No me refiero a su engranaje interior -ni la radio, ni el teléfono, ni los discos de gramófono los comprendo aún: para mí son magia pura por más que me los expliquen innumerables veces-, sino a la cifra resultante de la posición de sus agujas.
Éstas han sido para mí uno de los mayores y más fascinantes misterios, y aún me atrevo a decir que lo son en muchas ocasiones.
Si me preguntan de improviso qué hora es y debo mirar un reloj rápidamente, creo que en muy contadas ocasiones responderé con acierto.

Sin embargo, si algo deseo de verdad, es tener un reloj. Nunca en mi vida lo he tenido. De niña, nunca lo pedí, porque siempre lo consideré algo fuera de mi alcance, más allá de mi comprensión y de mi ciencia.
Me gustaban, eso sí. Recuerdo un reloj alto, de carillón, que daba las horas lentamente, precedidas de una tonada popular. 

Paco Velázquez




ANCLADO EN EL OLVIDO

Cuan rompedor y trágico es el olvido…
No me llames, aun en mi errar,
pues errante quedo
por los inhóspitos parajes sin destino.
Callejuelas cerradas y ásperas,
de duro adquinado,
en simples zapatillas,
que me hallan desnudo,
pasos de pústulo rumbo
que me golpean de monotonía.
Y tú, me encuentras cerrado,
compungido y pobre,
y yo, te tropiezo sin abertura,
sin una mísera apertura.
Y me pudro solo.
Solo, solitario, soledad.
Palabras que me llenan de dudas el corazón,
que claman tu atención.
Miedo, terror, temor, pavor.
Sentimientos de día tras día,
de noches con noches,
mi casa es mi cárcel,
mi luz es mi sombra,
mi sombra, mi figura.
Cárcel, sombra, negrura.
No me llames más,
soledad y olvido…
En el vórtice de mi ansiedad
os lanzo mis lívidas manos,
os ofrezco mi voz como hermano,
carezco de otra cosa,
solo toma mis manos y mi voz.

Resultado de imagen de olvido


domingo, 17 de marzo de 2019

Consuelo Jimenez





LIVIANA


La persiana recorta el horizonte,
justo en la medida que yo quiero.
Se trata de un inacabado perfecto,
que hace de la luz un misterio conocido.
Y así agoto los días
en el vientre de noches ansiosas,
pariendo trazos grises,
gris mío,
gris nube,
al que me entrego
suave y ligera, liviana.



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sábado, 16 de marzo de 2019

Aurelio Gonzalez Ovies





A veces esta casa me entristece

cuando cae la noche.

Tus vestidos colgados en la percha,

esta silla con restos de tu cuerpo,

nuestra cama...

No sé por qué, amor mío, tengo el presentimiento

de estar amando en balde

o de comprarte un ramo de ahoras los fines de semana.

Vale más que dejemos de hacer nuestras las cosas,

de escribirnos las fechas

detrás de esos momentos en que somos felices,

de regalarnos libros.

Mismamente este cuarto me llena de abandono

cuando antes de dormir me das un beso

y me quedo mirando tus ojos que se apagan,

tus cuadros, esas fotos, tus zapatos mojados,

tu colección de botes de perfume.

Mismamente esta hora se me queda tan larga

cuando el tiempo es tan corto,

que empiezo a perder ya lo que aún no he perdido:

tu nombre pasajero, tus labios pasajeros,

tus collares, tus cartas, tus muñecas, tu sitio.

Del libro " LA HORA DE LAS GAVIOTAS "

Laura Villanueva Guerrero ©




Me recuesto en la almohada
de tu sangre con la ilusión
de los primeros astros.
Voy a latir en tu boca,
nada frenará el impacto
de mi aliento en tu jugo
de dios noctámbulo,
compartiremos
la levedad de la saliva,
llenarás tus manos
de mis pertenencias,
pondrás nombre
al aroma de cada dedo,
volverás sobre mí
para indicarme el camino,
vendrá el Mar Muerto
para que flotemos
en el silencio de sal,
harán una pausa
mis cincos sentidos.
Te miraré - el hallazgo
de la música - tu voz
sonando en la crecida
del mundo
(el río, la nube, el viento).
Después se quejará
la noche. Cuando te
duermas y el vacío
corra a sus anchas
por la habitación.



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