lunes, 13 de mayo de 2019

Consuelo Jiménez



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ME GUSTA TENERTE


Hoy me acordé de ti,
en la arruga del espejo,
en la palabra que está por llegar,
en la forma de mis manos,
en el peine que usabas,
en las patatas panaderas de mi plato.
Hoy me acordé de ti,
en silencio,
en el ahora,
en el ayer de mis versos,
sin prisa, livianos.
Hoy me acordé de ti,
en los ojos azules del universo,
yo sé que son los tuyos,
traducen mi camino.
Hoy me acordé de ti,
en la luz de la sombra,
junto al jazmín de un corazón tierno.
Así eras tú,
así sigues conmigo.





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sábado, 11 de mayo de 2019

Wislawa Szymborska





Vietnam


Mujer, ¿cómo te llamas? -No sé.
¿Cuándo naciste, de dónde eres? -No sé.
¿Por qué cavaste esta madriguera? -No sé.
¿Desde cuándo te escondes? -No sé.
¿Por qué me mordiste el dedo cordial? -No sé.
¿Sabes que no te vamos a hacer nada? -No sé.
¿A favor de quién estás? -No sé.
Estamos en guerra, tienes que elegir. -No sé.
¿Existe todavía tu aldea? -No sé.
¿Éstos son tus hijos? -Sí.
                                 De "Mil alegrías -Un encanto-" 1967      Versión de Gerardo Beltrán


                           Del libro AQUÍ de Wislawa Szymborska (Bartleby Editores)

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José Agustín Goytisolo



PALABRAS PARA JULIA


Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.




viernes, 10 de mayo de 2019

Begoña Abad







Mis tareas diarias contra el espanto:
Ser mejor que ellos.
Amar más que ellos.
Diferenciarme de ellos.
Mantenerme firme cuando mire a los ojos, que no me tiemble la mirada, que no me permita un gramo de odio.
No permitir que pisen un gramo de lo que SOY, a pesar de la fuerza de sus botas.
Mantener mi tristeza al borde, que no invada mi espacio de la alegría de reconocerme.
Aprender siempre y saber que no sé nada.
Saber cuál es mi sitio y cuidarlo con la misma energía que humildad.
Trabajar también para el otro.
Seguir sabiendo que esto no acaba aquí, que la vida es otra cosa.
Poner poesía contra la ceguera, la violencia, la sinrazón…
Sonreír y acariciar a ser posible.
Dar mi mano.
Dar mi aliento.
Dar-me.


Jorge Novak Stojsic Sarac






cuando escribo
en el filo
de los versos

intento no tocarlo
rozarlo apenas
y apenas
que duelan
de placer
mis palabras



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Ana García Briones






Llévame
al mar
cogida de la mano
no quiero resbalar 
en la lluvia 
de mis 
lágrimas.


Anida en mi ser








jueves, 9 de mayo de 2019

Antonio de Padua






EN SOLEDAD

A las once de la noche desconecto
y pienso sólo en tí.
Me suelo perder por la casa,
es pequeña,pero con un mar gigante,
y te busco por los armarios empotrados,
en la mesita de noche,
elevándote en el humo del cigarro,
en la bañera,
-éste podría ser un buén sitio-
enciendo el televisor
y te busco entre el público,
en la orla universitaria
por si acaso estudiaste conmigo,
dentro del jarrón de la cocina
y entre las sábanas.
Cuando ya sé que no estás,
abro de par en par la ventana,
y en la completa oscuridad nocturna
escucho el vaivén tranquilo del océano:
ahí si que estás,
tan azul que tus ojos me miran;
sonrío levemente
y grito tu nombre,
para que la noche
se bañe con él.