martes, 30 de julio de 2019

Inés Díaz Rengel




MI DESEADO MUNDO


Se me ha perdido un abrazo
que buscaba una estrella
de esas que no se dejan ver si el cielo está nublado,
una estrella que volvió cuando encontró el afecto.
Y comencé a crear un firmamento exclusivo:
donde haya tantas estrellas
como brazos que se cruzan con amor;
¡qué alegría si el mundo así se abrazara!
Pero la vida no es Jauja.

Quiero que el mundo sea tan bonito
como el azul de mi cielo que he pintado con los años
y encontrado en mi espacio sideral.
Voy guardando en mis pupilas
miradas que con cariño me hablan,
no importa si alguna vez me miraron de soslayo,
¿qué placer no conlleva, en algún momento, una punzada?

Siento que mis pasos caminan sobre algodones.
Aunque de tiempo en tiempo
tenga que reinventarme para seguir siendo yo,
mi esencia continuará aflorando.

Si alguna vez siento que me falta hueco en el pecho,
abro la cerca de mis emociones,
las echo a volar,
y en tinta voy dejando mi deseado mundo,
¡mi deseado mundo!
no es fácil vivir ajena a él
mientras hay tantos seres
que nunca pudieron aliarse con la fortuna.

Seguiré coloreando un mundo libre,
que no tenga que huir
de nada,
ni de nadie.

Resultado de imagen de cielo azul


Laura Gutiérrez Cortés






E nlazas tus manos a mis cuerdas,
N adie mejor que tú sabe la melodía.
A lteras mis latidos desde tu boca
M ientras presumo en el espejo de tus ojos.
O ímos el susurro del cálido silencio
R ompiendo el tiempo en amapolas.
A rdemos en la marea enfurecida
D onde los amantes se convierten en dioses.
O mitimos la guerra y el destierro,
S aboreando nuestras ganas
hasta la rendición.


(Reservados derechos de autor)
Imagen de la red.

René Leiva Gòmez.





SOMBRAS FUGITIVAS


Sobre todas las sombras
y reinos de este mundo,
alzo como una làmpara
mi humilde verdad.
Nadie podrà acusarme
no respetar la vuestra:
vivimos obsesionados
por la inmensidad de lo eterno.

Muchos seremos recordados
cuando ya no estemos,
como desechos nacidos
bajo el signo de la mentira,
la avaricia y la codicia,
y otros por su infinita humanidad,
o por su bella demostración
del amor al prójimo.

Sombras fugitivas de la realidad.
Y alta entre todas ellas,
la lùcida consciencia
del pequeño Leopardi
de que excepto el dolor es vano todo.
Y hasta el mismo dolor.



René Leiva Gòmez.
DAR..6-26-2019.
EE.UU.
Dedication especial: Escritora y amiga
Maria Eugenia Gulfo Berrocal.

lunes, 29 de julio de 2019

Carmen Garcia Ariza





No pertenezco a ningún lugar
ningún sitio me hace suya
ni del viento
ni del suelo
un árbol sin raíces
no soy simiente
ni me alimenta la tierra
soy una refugiada en la desidia
en el pasar lento de los segundos
y la absurda existencia de lo inútil
quedé ciega
y no me impregna la belleza
ni la piel ni el pelo
seco como un desierto sin arena
quedó lejos el mar
y me perdí en lo perfectamente pueril
en la cadencia del lento devenir
en el vacío de abismos
en los que ni siquiera
una se estrella contra suelo
No pertenezco a nada
soy un paria
desertora
nómada
refugiada
sin espacio
ni cielo
ni constelación
que señale estela que perseguir
No pertenezco a nadie
ni de la muerte
ni de la vida
ni mía
soy.
Carmen Garcia Ariza

Almudena Guzmán



Usted se ha ido...



Usted se ha ido. Pero tampoco conviene dramatizar
             las cosas.

Cuando salgo a la calle,
aún me quedan muchas tapas risueñas en el tacón,
y mis medias de malla consiguen reducir la cintura
             de la tristeza
si su ausencia va silenciándome en una resaca
             de escarcha.

O sea, que no estoy tan mal.
Porque yo podré ser de vez en cuando un eclipse. Pero
nunca
              un eclipse sin sangre de luz.


Resultado de imagen de mujer con medias de malla

domingo, 28 de julio de 2019

Carmen Maroto





Dijo NO -o no pudo
decir No-
y la calle
escucha el chasquido
de su carne desvalida.

Ellos, los infames,
ejercen
su miseria
sin reparar
en el espanto.


https://carmenmarotocoronado.blogspot.com/…/dijo-no-o-no-pu…

MYRIAM COVIÁN







LUNA DE CUENTO...

Hoy tengo una luna de cuento y un cuento de luna, de esos que se escriben sólo con mirarla en ese cielo tan extraño que es nuestro zenit a veces desprestigiado y otras muy honrado.
Un día, de noche, despacio...alguien se fijó en sí mismo...descubrió la esencia de su desperdiciada vida entre carteles adheridos por otros y vagos recuerdos de cuanto estudió sin pausa...indagó en sus adentros para comprobar si existía realmente y dulcemente desesperezó su alma que consiste en desperezarla y desesperar la mente del todo incongruente que tanto le había atado a sus cómodas sillas acolchadas...
Dio un repaso por los seres queridos cuyo tiempo no pudo aprovechar o regalarles pues estaba atareado por la lucha cuerpo a cuerpo con sus enemigos los humanos...esos que parecen muchos al nombrarlos juntos pero que uno a uno somos todos...
No entendía las risas que de niño malgastaba alegremente ni las que gastaba forzoso ante la audiencia...
Ya no sabía casi nada...estaba solo, desnudo, impoluto de fábrica pero con toxinas que él desconocía...había padecido odio, rencor, venganzas, envidias, celos, ansias nada provechosas más que para sí mismo, pervirtió su esencia poco a poco sin darse ni cuenta de cuándo comenzó todo...
Quería avanzar en alguna dirección pero no veía ningún faro especial, distinto del otro y había cientos, miles, millones...le deslumbraban todos a la vez...
Quiso retroceder por donde había venido...pero no quedaba rastro de ningún camino...sólo sentía oscuridad...
De pronto, salió una luna maravillosa en un claro de ella misma y pudo sonreír al círculo sagrado y amigo de lo conocido, entonces fue aún peor pues se dio cuenta de que necesitaba luz continuamente, aunque tenue o medio apagada, luz inminente ante los pasos equivocados o acertados...
Se sentó bajo un árbol precioso, un roble muy anciano, con esa corteza rugosa y amiga, el musgo, liquen, hormigas y arañitas de múltiples telarañas complicadas hasta para la sabionda mente humana...
Allí se sentó, se sintió y notó como el viejo amigo le hablaba desde sus raíces bien arraigadas en la Tierra Madre y entonces pensó en su niño hombre y se acurrucó en la base de su nuevo refugio cuyo oxígeno le había regalado tantas y tantas veces sin él notarlo puesto que respiró gustoso del regalo sin pensarlo...
A su vez...el ramaje frondoso se meció al viento dominante de ese mágico momento natural que es la Vida, sin ruidos, sin voces, sin mentiras, sólo palpitando al unísono con esa Madre y ese Padre extraordinario que todo lo aprovecha para autolimpiarse de nuestras profundas botas negras...
El hombre sintió alivio de ver esto, también sintió mucha culpa de haber sido despreocupado y poco agradecido a la Vida con letras bellas y extensas...pero tras esta reflexión durmió tranquilo y esperanzado de que ya tenía un camino con suficiente luz para ser recorrido por sí mismo.