viernes, 9 de agosto de 2019

Lucía Fernández Núñez





A veces
me subo a tu risa
y en ella
me quedo a vivirte
durante unos segundos.

Otras,
prefiero mirarte en silencio
procurando atender
a tus palabras,
aunque siempre acabo
perdiéndome en tus ojos
para encontrarte de nuevo.

Tus manos
saben leer mi cuerpo,
lunar a lunar,
cicatriz a cicatriz,
respirando en las comas
y parando en cada punto...
dando la entonación perfecta
a esta piel madura
que me viste
las ganas de ti.

Tus pies y mis pies
caminan en paralelo,
pero a ratos
nos enreda la vida
y caemos de bruces
sobre un mismo cielo.

Cielo. Lucía.

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Luis Alberto de Cuenca




Estoy aquí, mi amor, estoy aquí,
velando tus naufragios en las noches
en que nadie responde, en las heladas
madrugadas vacías, en las tardes
de desesperación y de locura.
Pon en duda, si quieres, que la Tierra
gire en el desolado precipicio
del espacio infinito alrededor
del Sol, o que los astros sean fuego,
o que el amargo río de la vida
desemboque en la muerte. Pero nunca
dudes de que, en la fiebre del fracaso
o en la sed de la angustia, en el abismo
de la ansiedad y del desasosiego,
estoy aquí, amor mío, estoy aquí.
Aunque tú no me creas ni me oigas.


jueves, 8 de agosto de 2019

José Agustín Goytisolo



PALABRAS PARA JULIA


Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.



Lu Sesma.





Amanece un día nuevo
con mezcla de colores
y aromas de canela.

El aire limpio, sonidos azules
y un grito sordo
en el corazón helado.

Un día raro...,
el alma inquieta
y angustia en la garganta.


miércoles, 7 de agosto de 2019

Cecilia Meireles






Me proyecto por espacios
llenos de tu figura.
Sola, equilibrada en el tiempo,
me desprendo del vaivén
que más allá del tiempo me lleva.
Sola, en la tiniebla
permanezco: recibida y dada.
Porque la vida, la vida, la vida,
la vida sólo es posible
reinventada.







Begoña Abad





Mis tareas diarias contra el espanto:
Ser mejor que ellos.
Amar más que ellos.
Diferenciarme de ellos.
Mantenerme firme cuando mire a los ojos, que no me tiemble la mirada, que no me permita un gramo de odio.
No permitir que pisen un gramo de lo que SOY, a pesar de la fuerza de sus botas.
Mantener mi tristeza al borde, que no invada mi espacio de la alegría de reconocerme.
Aprender siempre y saber que no sé nada.
Saber cuál es mi sitio y cuidarlo con la misma energía que humildad.
Trabajar también para el otro.
Seguir sabiendo que esto no acaba aquí, que la vida es otra cosa.
Poner poesía contra la ceguera, la violencia, la sinrazón…
Sonreír y acariciar a ser posible.
Dar mi mano.
Dar mi aliento.
Dar-me.



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martes, 6 de agosto de 2019

Vladislav Khodasevich









Búscame

Búscame en el aire transparente de la primavera.
Vago con alas etéreas, más ligero
que un sonido, que un soplo, que un rayo de sol en el suelo;
más ligero que el rayo – está ahí: yo me he ido.

Pero seremos siempre amigos, ¡inseparables!
Escucha: estoy aquí. Tus manos pueden sentir la manera
de acariciarme con su tacto vital, extendidas
temblando sobre la inquieta llama del día.

Cierra los párpados, mientras te relajas...
Hazme un último favor, haz posible que
las neuronas de cada uno de tus trémulos dedos
sean los pinceles del fuego secreto que yo enciendo.