martes, 20 de agosto de 2019

Eva G. Madueño




Lagos

El sol en su último aliento se diluye
en una cálida luz anaranjada
que se derrama en las fachadas
y arranca ardientes destellos
entre los azulejos.

Huele a vida en las angostas calles
adoquinadas, que abren sus puertas
para acoger al caminante
sediento de luz, hambriento de color.

Cae la noche al son de un Fado
y Lagos aun parece más despierta.
Hay artistas callejeros ofreciendo
sus dones al visitante.

Su corazón se llena de vida.
Un intenso fulgor de estrellas
nace de sus entrañas,
incitando al viajero a acompasar su alma
al ritmo ocre de la ciudad.



Imagen y texto: Eva G. Madueño

Uberto Uberto

 

 


PAISA


oye paisa tu compra algo mireló, gafa, goro
bueno, bonito, barato paisa
tu compra algo mi…
pero es que no te enteras…
no quiero nada de ti moreno
ya todo lo tengo,
tus bosques, tus minas, tus piedras
preciosas, tus negras
toda tu piel y sal
y los leones enjaulados
y los bancos de peces,
hasta el color púrpura de áfrica
-el cuerno de la abundancia –
lo tengo yo…
pero oye paisa yo amigo tuyo
yo sólo busca trabajo en españa
sólo compra algo mi
yo hambre, yo no casa
yo amigo paisa, mucho amigo
no negro, tu no amigo mío,
esta no es tu tierra
yo tengo ahora el tiempo
y el fondo monetario internacional
y todas, todas las malditas
organizaciones no gubernamentales
para lavarme la cara y el culo
y venderte como siempre
lo que antes ya era tuyo
oye paisa pero yo siempre bueno
con tuyo gusta barsa y pallea
y mucho toro en sevilla
yo sólo hambre paisa
mucha hambre…
eres tonto negro,
tu nunca amigo mío,
tu hambre me da de comer
tu sed llena mis piscinas
tu mujer calienta mi cama
tus heridas de bala las fabrico yo
yo soy tu virus del sida negro
yo soy el blanco
de todas tus pesadillas.
no paisa no
yo siempre amigo tuyo
yo cuida bien tu familia
yo sólo tener la vida,
mucho querer y amor
y sonrisas
que paisa ya no tiene,
sólo eso paisa, la vida.

lunes, 19 de agosto de 2019

Isidoro Irroca





Todo me lleva a ti

No hay límites ni distancias, me digo,
cuando en el cielo el mismo sol nos cubre
por eternos senderos y caminos
que se abran en la tierra y en su orbe
todos van a ti, hasta los perdidos.

Tampoco hay voluntad que no se quiebre
cuando levantas del rostro esos ojos
cuando miras se caen los poderes
que sustentan el empeño y su antojo
y me entrego sin tregua a tus amores.

No hay realidad que impida la esperanza
si tu mano busca por encontrarme
ni la muerte, al final de mis días, 
calmará nunca mi sed de buscarte
aunque sea en inciertas lejanías.

No son ya suficientes las palabras
que cruzan los crepúsculos del aire
se alargan en los márgenes del alba
se hunden en la caída de la tarde
y se alzan en los silencios del alma.

Todo me lleva a ti, hasta la muerte,
que deshace mis días y mis manos
en la tierra marchita de mi suerte
se abre el camino estéril de mis pasos
donde la soledad desgarra y muerde.

Mis ojos llevan tu íntimo secreto
allí donde el destino no se cumple
donde se pierde el espacio y el tiempo
más allá del límite de las nubes
próximo a los confines del ensueño.

Todo me empuja a ti, inexorable,
con una fuerza de aires desbocados
te busco allí donde no encuentro a nadie,
donde siempre habitan los olvidados
que viven la soledad de las calles.

Todo me lleva a ti, hasta el sosiego,
que ronda en los jardines del anhelo
explorando en los ojos del misterio
te busco en las fronteras del deseo
te encuentro en el laberinto del verso.










Alicia Correa Castelo



Eran tus dedos
los que dibujaban círculos en mi piel ,
los que trazaban líneas por miedo a perderse
Eran tus dedos
los que pintaban sonrisas en mi boca

y hacía temblar mis labios
Eran tus dedos ,
los que despertaban el deseo
al acariciar mis senos
Eran tus dedos
los que se adentraban dentro de mi
e inundaban mis entrañas
de placer
Eran tus dedos
tus manos
tu piel
tu risa
tu voz
los que me hacían perder la cordura
despertando un huracán de pasiones

domingo, 18 de agosto de 2019

Li Qingzhao






BODHITTSAVA BÁRBARO
(Pu Sa Man)


a la altura de mi sien
sobre mi pelo
se cierne un gorrión de oro

la sombra de sus alas verdes
abiertas
se proyecta sobre mi ceño fruncido

ligera bruma de primavera

en el pabellón perfumado
ya se han cerrado los lotos

y en el biombo pintado
hay montañas y montañas superpuestas

el frescor de la ventana
precipita el amanecer

nuestros corazones unidos
son igual que dos llamas

y mis lágrimas caen
dejando un surco rosado
en mi vestido de seda

amor mío
¿cuándo regresarás?






De Poesía Completa
Traducción: Pilar González España
ediciones del oriente y del mediterráneo, Madrid, 2010

viernes, 16 de agosto de 2019

Luis Cernuda




No decía palabras,

acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,

porque ignoraba que el deseo es una pregunta

cuya respuesta no existe,

una hoja cuya rama no existe,

un mundo cuyo cielo no existe.


La angustia se abre paso entre los huesos,

remonta por las venas

hasta abrirse en la piel,

surtidores de sueño

hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.


Un roce al paso,

una mirada fugaz entre las sombras,

bastan para que el cuerpo se abra en dos,

ávido de recibir en sí mismo

otro cuerpo que sueñe;

mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,

iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Auque sólo sea una esperanza

porque el deseo

es pregunta cuya respuesta nadie sabe.


Loli González Vázquez






Soledad del alma                                     

Eres, como hoja seca que tiembla aferrada a su tallo.
Caminas por un laberinto de emociones
que no te lleva a ningún sitio.
Te giras y volteas una y otra vez
por esta interminable noria de arenas movedizas.

No te acongojes ni te sientas hundida.
Avanza con el aliento fresco por este asfalto de fuego
y clava bien los pies.
Pisa fuerte con tus zapatos viejos hasta que se rompan,
porque ésta,
es una vereda por la que navegamos todos alguna vez.
No olvides que después de la niebla
siempre sale el sol.

Eleva tu copa hasta lo mas alto y brinda por la vida
y tus sueños e ilusiones,
volverán a inundar tus entrañas... y tu alma.