sábado, 23 de noviembre de 2019

Nicanor Parra


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CAMBIOS DE NOMBRE


A los amantes de las bellas letras
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.
Mi posición es ésta:
El poeta no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.
¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?
¡Pido que se llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!
¿Mis zapatos parecen ataúdes?
Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Comuníquese, anótese y publíquese
Que los zapatos han cambiado de nombre:
Desde ahora se llaman ataúdes.
Bueno, la noche es larga
Todo poeta que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Que cada cual lo llame como quiera:
Ese es un problema personal.


viernes, 22 de noviembre de 2019

ANTONIO MALDONADO MUÑOZ




QVO VADIS?





Anoche, en un callejón,
me encontré con mi otro yo.
Tuve frente a frente
esa parte de mí que un día se fue.
¿Dónde vas? - Le dije,
y él, sin pensarlo, respondió:

"Ando buscando un lugar
donde los niños siempre sean niños,
con su júbilo y candor inmutable;
los hombres, hombres correctos
que sepan ser personas al fin y al cabo,
y los viejos, eternos.

Camino en sendas de esperanza y utopía
donde el tiempo no devora ni llueve melancolía.
Allá donde el oxígeno sólo sirva para respirar,
sin pagarle el tributo que nos quema.
Busco un sitio donde se es existiendo,
no con la boca que inventa
ni con ojos que ven más de lo que pueden.

Me fui buscando un lugar donde mi mitad
no seas tú, si no otra persona".

Isabel Garrido

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A unos pasos de la frontera
donde anidan los pájaros
y vuelan libres,
y somos noviembre
y otra vez los mismos miedos.
Volver de nuevo
y vapulear sobre la duda,
asentar el rechazo
y caer en agua
y verte en esos ojos perdidos.
Sacudir la palabra
y no tomar medidas
sobre un verso al aire,
echar raíz en el poema
sin pensar
en efectos secundarios.




jueves, 21 de noviembre de 2019

Francisco Javier Delgado Magán


Noche,
el cielo oscurece.
Asombrado camino
por la espesa Sombra.
El aire siento
interpretando conocida melodía
mientras besa mi cuerpo.
Arrastro viejos pensamientos
que van y vuelven
pretendiendo una respuesta,
planteando Dudas,
que no sé o no quiero
Resolver.
Ausente,
ignorándolo todo,
sigo el camino tantas veces recorrido
igual que ahora,
repasando el Alma,
haciendo examen constante
de cada instante de mi Existencia
mientras lentamente
regreso a mi Soledad
con los Recuerdos desnudos.


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PUBLICADO EN AZULDEMAR,BLOG


Loli González Vázquez


Soledad del alma
Eres, como hoja seca que tiembla aferrada a su tallo.
Caminas por un laberinto de emociones
que no te lleva a ningún sitio.
Te giras y volteas una y otra vez
por esta interminable noria de arenas movedizas.

No te acongojes ni te sientas hundida.
Avanza con el aliento fresco por este asfalto de fuego
y clava bien los pies.
Pisa fuerte con tus zapatos viejos hasta que se rompan,
porque ésta,
es una vereda por la que navegamos todos alguna vez.
No olvides que después de la niebla
siempre sale el sol.

Eleva tu copa hasta lo mas alto y brinda por la vida
y tus sueños e ilusiones,
volverán a inundar tus entrañas... y tu alma.



miércoles, 20 de noviembre de 2019

Pedro Javier Martín Pedrós.

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Quisiera estrechar tus manos
y soplar con suavidad
en tu mirada.
Quisiera viajar al infinito
y sentir
tus latidos en mis venas.
Quisiera volar
sobre tu cuerpo
y llenar de sonrisas
tus entrañas.
quisiera,
quisiera,
quisiera,
tú ya sabes...


De Poemas para la vida.

Adolfo López

La imagen puede contener: Adolfo López, barba

SALADA MEMORIA

Soy olvidable, febril y de escasos amores.
No supero mis fobias y aún alzo mi boca abierta al cielo cuando llueve.
Ahora, los días acaban antes y yo muero antes; sobre un laberinto visitado que no entiende mi estático silencio.
Canto a las hojas bajas del castaño y la noche es pulso que excava mi voz y ciega la brisa.
Todo late con miedo, y en mi salada memoria, aparece la corriente del tiempo, el charco sin palabras, y me hace ver, que todo está bien; que ahora puedo atravesar el derrumbe del lamento.
Escucho mis pulsos, y la velocidad de mi piel es una hoja vacía de color, como un destello gris en mi tormenta.


Foto: Katia Chausheva