lunes, 13 de enero de 2020

• Pilar Corcuera •





                               (Del poemario «Las edades del agua»)



Antes de ser mujer fui río
resonancia atávica del agua.
La lluvia entonces era
canto enrejado
ramal silencioso,
soporte del tiempo
donde quedaron estancadas
las horas libres con las náyades
de invierno.
Antes de ser mujer fui río
y contaba los años por riadas
y cegaba los ojos de los puentes
y la nieve rebasaba el charco de mis labios.
Antes de ser mujer fui río
rapsodia acuática
del arco de Mercurio,
agua movediza, quieta
agua estancada
curvatura ondina
lluvia, río, nieve, nube,
corriente verde.
Antes de ser mujer eso era.
A menudo tengo que volver
en busca de mi sombra
y beberme el río que fui.
Ahora sólo sé lo que soy
no lo que he sido
ni lo que habré de ser bajo las aguas.
Si no ¿dónde ir?





Colección: Poesía en la distancia.



HANS MAGNUS ENZENSBERGER

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ráfagas





hay palabras

ligeras

como semillas de álamo



se levantan

llevadas por el viento

y vuelven a caer



difícil agarrarlas

porque se van muy lejos

como semillas de álamo



hay palabras

que más tarde quizás

removerán la tierra



proyectarán tal vez alguna sombra

una sombra delgada

o tal vez no

domingo, 12 de enero de 2020

Verónique Tadjo


Verónique Tadjo (1955), poeta costamarfileña, ha sido ganadora de numerosos premios literarios. Siempre comprometida con la causa panafricana, participó junto a otros poetas y novelistas africanos en el proyecto «Ruanda: escribir por el deber de la memoria», que en 1998 denunciaba el horrible genocidio que se estaba produciendo en dicho país, donde la población civil quedó vergonzosamente desasistida por la comunidad internacional. De esta experiencia que la marcó de por vida, surgió su libro L’Ombre d’Imana, un diario de viaje por la Ruanda del desastre. Aunque ha publicado apenas tres poemarios, todos ellos han sido alabados por la profundidad de sus meditaciones acerca de la soledad y de la muerte.


Las semillas de soledad

Las semillas de soledad crecen en mi cuerpo y un árbol de espinas
me hiere sin cesar
las semillas de soledad fecundan mi alma
con campos por desbrozar, con germinaciones interrumpidas
las semillas de soledad crecen más rápido que el tiempo…
las semillas de soledad se hunden mil leguas bajo tierra
y el viento murmura historias de soledad que
hablan de la brisa, del soplo del mar
del eco de las montañas y del ruido de la lluvia
cuando suavemente la tierra se pone a vomitar.


Fabiola Rubio




Con las manos entrelazadas,
mirando en una misma dirección,
el tiempo y el mundo se detienen
porque ya no queda trecho para caminarlo.
El calor de la presencia,
la mirada y el contacto
el silencio de las palabras
todo ello ha desaparecido junto
con el latido de lo amado.
Se añora, se imagina
el rubor de la piel
cuando te asalta la mirada.
Un gesto de amor,
pequeño o grande y su ternura...
Un proyecto de ilusión,
un deseo, una esperanza
un pedir que enmudezcan las palabras porque han empezado a dialogar las almas.




F.R.G.
©Copyright - Derechos Reservados 2018.

Daniel Chiprian


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Cuantas veces busque la manera
de explicarte y decirte que no soy
nada parecido al mundo de ahí fuera...
que no soy más que una leve caricia
que baja despacio por tu incomprensible alegría
que podemos ser y avanzar en nuestra
propia ignorancia creyendo estar acompañados
por algún ser extraño....
y tantas veces busque la manera de decirte
y explicarte que no soy más
que un beso que anida en los brazos
de la noche más cercana...
Déjame.... déjame ser prisionero de tu calma
tan desnuda como la propia luna...
Déjame... ser prisionero de tu alegría
de tu ser..
de tu alma...
de tu todo...
pero déjame ser prisionero de ti
Tan solo de tu ser
Tan solo de ti...



sábado, 11 de enero de 2020

Adolfo López

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AL DESPERTAR


Qué habrá tras el futuro,
tras las viejas y altas ramas de las estrellas.
Qué será de abrazarte desnuda
y sentir el pasar de la noche negra.
Conmoverme al despertar y ver, el día más largo,
golpear los portales huyendo de la tormenta
y refugiar todos los ecos de mi voz
al filo de las tabernas.
Cuándo me sepultarán la noche y tus manos,
y cuándo dejarás que me enrede entre tus piernas.




Foto: Red
De mi poemario "Dormir de día"
Ediciones del Genal



viernes, 10 de enero de 2020

Aída Acosta Alfonso.

 



Son estas minidosis




Son estas minidosis

de ternura que me envías…

estoy cosechando la locura

despliego voces de papel

para rendirme a ti

busco, te busco

entre las horas

y aterriza tu voz en mi recuerdo

como un abrazo de sol y de naranjas.

Cuando tu ausencia

se anuncia como noche abierta

me lleno de cristales

y el dolor son flores de agua

entre las manos.