jueves, 30 de enero de 2020

Ángel Crespo.







Ignorancia de otoño



Para ignorar, hay que vivir.
Las manos ya se niegan
al testimonio de los días
y las noches paradas.

Maduras
pero todavía no asoman,
amargos, los gajos abiertos
que oculta tu temor.
Aún no ignoras bastante.
Temes el vuelo de ese pájaro
obstinado.
¿Transcurren, pues, las estaciones
o eres tú, tan absorto, el tiempo?

Sabes ya que la lluvia
no importa, que nada vale el plazo
de la espera.
Lo sabes
e ignorar es el alimento
del hombre -el de esta brisa
que no se sabe aire.


miércoles, 29 de enero de 2020

Paola Klung

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Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo.
Había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo.
Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza.
Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces de un ciprés y suave como la espuma de un atole.
Que no te sorprenda desprevenida la melancolía mi niña, aunque tengas el corazón hecho trizas o los huesos fríos por alguna ausencia. No dejes que la tristeza entre en ti con el cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna trazó en tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…
Y por la mañana, cuando despiertes con el canto del gorrión, encontrarás a la tristeza pálida y desvanecida entre la trenza de tus cabellos...

Fotografía: Candelaria Rivera

Agustín Calvo Galán

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Säynätsalo


Edificio del Ayuntamiento de Säynätsalo, diseñado por Alvar Aalto en 1949.
(Foto © Maija Holma / AAM)



ALVAR AALTO EN SÄYNÄTSALO

Allí, en Säynätsalo,
nadie enseña ya la permanencia del dórico, el jónico y el corintio,

como nos lo enseñaron a nosotros
                           cósmicamente
                                                     cómicamente
y era una cancioncilla que se repetía
como la tabla de multiplicar.

Y esos órdenes que nos enseñaban no existen, nunca existieron, lo supe entonces:
allí, tan lejos de Agrigento, de Atenas y de Vicenza,
                                                       en medio de un claustro rojo
                                                       por entre sus esquinas y una escalera
                                                       por la que subían y se colaban
                                                       estudiantes japoneses, mientras yo los envidiaba
                                                       porque sus órdenes nada tienen que ver
                                                       con nuestros clásicos arbitrios
                                                       caucásicos.

Agustín Calvo Galán 
Poeta y prosista español, nacido en Barcelona en 1968.  

(Fuente: A. Calvo Galán, Y habré vivido. Editorial La Garúa, Santa Coloma de Gramenet, 2018.)

El arquitecto y diseñador finlandés Alvar Aalto (1898-1976), reconocido internacionalmente como uno de los más importantes del siglo XX, fue pionero en el diseño y la arquitectura moderna a partir de formas orgánicas y materiales naturales.



martes, 28 de enero de 2020

Carmen Ciria

 

la foto del perfil de Carmen Ciria Santos, La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo


Río Odiel





ODIEL ATARDECIDO

Aquí la quemadura bermellón.
la salina incendiada,
Odiel atardecido.

Aljaraque ensueña vuelo blanco...

Sobre el barro y el limo
de aluvión derrotado
y de bruces
: un dios en la marisma
se desangra.


Ida Vitale











Una lluvia de un día puede no acabar nunca,
puede en gotas,
en hojas de amarilla tristeza
irnos cambiando el cielo todo, el aire,
en torva inundación la luz,
triste, en silencio y negra,
como un mirlo mojado.
Deshecha piel, deshecho cuerpo de agua
destrozándose en torre y pararrayos,
me sobreviene, se me viene sobre
mi altura tantas veces,
mojándome, mugiendo, compartiendo
mi ropa y mis zapatos,
también mi sola lágrima tan salida de madre.
Miro la tarde de hora en hora,
miro de buscarle la cara
con tierna proposición de acento,
miro de perderle pavor,
pero me da la espalda puesta ya a anochecer.
Miro todo tan malo, tan acérrimo y hosco.
¡Qué fácil desalmarse,
ser con muy buenos modos de piedra,
quedar sola, gritando como un árbol,
por cada rama temporal,
muriéndome de agosto!




lunes, 27 de enero de 2020

Vicente Aleixandre


Estancia soleada:
¿Adónde vas, mirada?
A estas paredes blancas,
clausura de esperanza.
Paredes, techo, suelo:
gajo prieto de tiempo.
Cerrado en él, mi cuerpo.
Mi cuerpo, vida, esbelto.
Se le caerán un día
límites. ¡Qué divina
desnudez! Peregrina
luz. ¡Alegría, alegría!
Pero estarán cerrados
los ojos. Derribados
paredones. Al raso,
luceros clausurados.


Ella Wheeler Wilcox

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«Ángel o demonio»: Ella Wheeler Wilcox; poema y análisis



«Ángel o demonio»: Ella Wheeler Wilcox; poema y análisis.




Ángel o demonio (Angel or Demon) es un poema de amor de la escritora norteamericana Ella Wheeler Wilcox (1850-1919), publicado en la antología de 1883: Poemas de pasión (Poems of Passion).

Ella Wheeler Wilcox parece preguntarse si la esencia del ser puede definirse mediante esa secuencia ordenada sonidos y pausas que llamamos lenguaje. Y de ser posible ¿qué palabras utilizaríamos para reflejar el torbellino de voluntades que son propios de cada alma?

Afirmar que somos algo también es una declaración de muchas otras cosas que no nos definen, o al menos eso creemos. El bien y el mal, la luz y la oscuridad, no se excluyen; por el contrario, a menudo conviven simultáneamente.

Todos somos ángeles y demonios, y en cada aspecto de nuestra vida esos dos extremos se manifiestan independientemente. El balance, el equilibrio entre estos principios es el que define al ser en relación con los demás. Nadie puede habitar eternamente en uno de ellos. Hasta los demonios tienen un pasado de bondad, e incluso los ángeles más perfectos de vez en cuando anhelan el mal como forma de libertad.

Ella Wheeler Wilcox nos habla de esto en Ángel o demonio, probablemente uno de sus mejores poemas.

Si todos somos ángeles y demonios, entonces el amor reduce nuestra parte oscura a su mínima expresión, silenciando al demonio que nos habita. De la misma forma, cuando el odio y el miedo se apoderan del ser, sólo nos queda el recuerdo incierto de nuestras alas blancas.


Ángel o demonio.
Angel or Demon, Ella Wheeler Wilcox (1850-1919)

Usted me llama Ángel de Amor y luz,
un ser de bondad y eterno fuego,
enviado desde el Cielo para guiar vuestros pasos
por senderos donde los espíritus ansían caminar.
Dices que brillo como un astro en el firmamento;
como un rayo en el crepúsculo, una chispa de la Fuente.

Ahora escucha mi respuesta, y deja que el mundo la oiga:
Hablo sin temor sobre lo que conozco;
El puro, el fervoroso Amor es el espíritu creador
que hace de las mujeres ángeles.
Yo vivo, existo sólo por usted, sólo en usted.
Nuestras almas juntas yacen atadas
por las antiguas leyes sagradas,
y si yo soy un Ángel, usted es la causa.

Mientras mi bote agitaba las espumas del mar,
observé en calma desde la proa:
Encantador el Amor brillaba,
el pulso firme sobre el timón;
iluminado en sus bellas formas.
¿Maldeciré entonces la barca que en la noche fue naufragio,
pues el infame navegante abandonó su puesto
envuelto en radiantes sombras?
Mi propio bote no es ajeno,
pues él también se ha perdido.
¿Ha desertado el marinero
o se ha dormido en su puesto?

He dejado los tesoros de mi alma a vuestros pies,
(sé que algunas damas lo hacen cada día).
No hay criatura que camine por esta calle
que posea el negro corazón que yo anhelo.
Usted ha despreciado todos los tesoros,
así como muchos caballeros con el corazón de hielo.

Esta llama del altar de Dios,
este fuego sagrado del Amor,
que arde como dulce incienso sólo para usted,
hoy será el estigma de mi vergüenza.
Ha torturado mi espíritu con su falsedad,
ignominia que todo lo pervierte;
los Ángeles y los Demonios nacen del mismo vientre
hasta que la Pasión los guía hacia abajo,
o por el camino ascendente.

Yo les advierto, a todas las mujeres
que habitan bajo la máscara de esposas,
y a las dulces y tiernas madres,
que el destino nunca es justo.
Son las damas las que abandonan sus vidas
por la locura que brota de la desesperación.
Como la brasa que en la chimenea consume su calor,
el desdén derriba todos las murallas.

El mundo es cruel al juzgar estas cosas,
un gran mal y un gran bien
se alimentan del mismo seno.
El Amor nos convoca y nos desgarra,
cubriendo nuestros hombros con sus alas;
Y lo mejor bien puede ser lo peor,
y lo odioso ser lo deseable.
Usted debería agradecer que esta pena se haya ensañado así,
pues el Demonio ha enterrado al Ángel que hay en mí.