jueves, 5 de marzo de 2020

Begoña Abad


Podría haberme emborrachado
de ansiolíticos potentes
o de vodka barato.
Podría haberme enganchado
a la coca, a las telenovelas
o al chocolate.
Podría haberme hecho adicta
a tus ausencias
a tu malquerer, a tu dolor,
a tu lista de contraindicaciones,
pero preferí averiguar
qué eran los dos bultos
que me nacían en la espalda
y echarme a volar.



martes, 3 de marzo de 2020

Rafael Guillén


Poema del no

Me decías que no. Por tu mirada
pasaban barcos lentamente. Había
gaviotas en tus ojos, en tus blandos,
oscuros ojos grandes,
donde iba cayendo la amargura
como un anochecer de altas sirenas
en los puertos del Sur.
Me decías que no serenamente.
Era un no original, que ya existía
antes que tú, que hablaba por sí mismo
mientras que tú, impotente, absorta, fijos
en mí tus ojos, lo sentías vivo,

palpabas su raíz por tus adentros.
Era un no adivinado,
mudo, pesadamente silencioso.
Tu duro cuerpo tibio
me decía que no, sin causas, iba
replegándose, como
si volviese a la infancia. Tú no eras.
Me decías que no, y en tu mirada
cabalgaba un dolor que yo diría
maternal. Un dolor implorando
comprensión. Un no de contenida
pesadumbre, pero total, abierto,
levemente asomado
a las playas del llanto.
Me decías que no lejana, sola,
terriblemente sola, maniatada,
sin un porqué donde apoyarte, pero
era no, era no, sin gritos, no...
Los puertos, las sirenas,
los barcos en la noche, todo iba
perdiéndose, alejándose.
Yo, delante de ti, triste, abatido.


Loli González Vázquez

La imagen puede contener: Loli González Vázquez, sonriendo, sentado, árbol, exterior y naturaleza

Hambre 1.936

En una cama sombría
lloraba su hambre.
Su vientre se había plegado.
Clamaba al cielo.
Su boca deshidratada
parecía pender de una losa
que no la dejaba respirar.
El estómago en tinieblas pedía alimento
pero en aquel tubo digestivo
parecía alojarse un gato,
un gato rabioso que arañaba sus entrañas
noche y día
sin dejar de maullar.
El felino se alimentaba de su anémica sangre
pero la joven, cansada y con un llanto sin final,
se abandonaba lentamente, hondamente
…al sueño.
No, no tenía intención de morir,
solo quería calmar al inquisidor de sus tripas.
Así fue lo que vivió.
Así lo que sufrió.
Así fue su historia de hambre
y yo, su hija, recojo el testigo de su dolor.
Que también es el mío.
Hoy su polvo está en el aire;
flota en luz
y vuela.
Todo es espacio.
Estas letras sentidas, las guardaré…en su cajita de estrellas.


Pedro Javier Martín Pedrós






Soñabas que la nada
no era un espejo
y reías de sus andares.
Y vino su musa,
y engendró en ti
una nueva criatura.

lunes, 2 de marzo de 2020

Roberto Juarroz






Hemos amado juntos tantas cosas...



Hemos amado juntos tantas cosas
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.

Hemos vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
órbita de simulacros que resbalan,
tensión sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.

Hemos perdido juntos tanta nada
que el hábito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada.
El tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.

Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones,
dos sustancias sin justificación,
dos sustitutos.

Lo hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.


Únicamente no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
aunque fuera también para dejarlo.



Haroldo de Campos

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TRISTIA
minicámaras térmicas
para inactivación del virus de la
tristeza
en burbujas de
limón

Abderrahman El Fathi,

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Me asustó el vuelo de la cortina
Y me alegré de su huida.
No se si adquirió vida propia
Esa tela transparente, anaranjada,
Atraída por el levante
O sus ansias de volar.
Siempre creí que la perdería,
La cortina de mis sueños
La rescaté de su particular vuelo,
Porque mis dineros me costó.
Recuerdo que huía desesperadamente.