sábado, 14 de septiembre de 2019

Ángel Guinda





La mirada


Lo mismo que una llave abría el aire
a los misterios de la transparencia.

Me convocaba igual que una ventana
o una cita del cielo con el mar.

Podía haber vivido en su fulgor
o esperar a morir como un naufragio.

Porque aquella mirada no era de unos ojos
y aquellos ojos no eran de ningún mundo.



(de Caja de lava)



Lucía Fernández Núñez





Primero fui luz,
luego sombra.
Ahora soy un cuerpo
que la espesa bruma cubre
hasta hacerse invisible
a tus ojos.

Ni mi dolor ni mi risa bastan
para que quieras
buscarme el alma a tientas.

De lejos respiro
las horas que no me das,
ahogada en la impotencia
de perderte.

Te alejas inevitablemente
mientras yo caigo al vacío
del olvido que aún me niegas.

Tu silencio, cortante y frío,
se ha adueñado
de la eterna espera
y cristales de hielo
han sepultado mis mejillas
una vez más.

El abismo de tu ausencia
se ha abierto ante mis pies.

Irremediablemente
me rindo a la evidencia
de que amar no es suficiente
cuando la realidad
te aplasta las ganas.



Abismo. Lucía.


Resultado de imagen de sombra de mujer en la playa

viernes, 13 de septiembre de 2019

Fernando Sabido Sánchez,






Fragilidad


No debo permanecer un día más en la fragilidad
y ni siquiera recuerdo de qué huía

cuando acepté implicarme en este desorden
o sentarme a tomar el sol con los ancianos

una mujer me cerró la puerta de su casa
sin querer escucharme
y me siento capaz de recomponer en otro lugar
las piezas desgastadas del rompecabezas


Alejandra Pizarnik


EL DESPERTAR





El despertar

A León Ostrov

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios


Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos

Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre

Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.

Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada

Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue

¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde

Señor
Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo

De "Las aventuras perdidas" 1958

jueves, 12 de septiembre de 2019

Marta Pumarega Rubio




Mi ventana
son unos pájaros
que vuelan a una tierra
en la que nunca estuve.






María José Collado











RESCATE


Pasaron siendo humo
por la pantalla de los días,
fueron cabos sueltos
de una mochila al hombro.
Apenas un rescate de gestos,
la pálida luz de una mirada,
un guante en la mesa de un café
o la ceniza muerta en un brasero.
Sigo la estela de los cisnes
en esa hora transparente,
cuando recorren en silencio
El lago azul de la memoria.



Del libro: TAPIZ DE AGUA

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Pedro Javier Martín Pedrós.

Siempre te recordaremos!!


A mi hermano Julio.
Mientras anochece en tu vida
me pides que escriba un poema.
Y te comento que no soy poeta
de encargo.
Ahora en este nuevo amanecer
saboreo con más intensidad
la sonrisa compartida
nacida a jirones desde
lo más profundo de tu ser.
Has sido capaz de convertir
los dolores, nacidos en todos
los puntos cardinales de tu cuerpo,
en sal para la vida.
En el laberinto irremediable
de los atardeceres sin sentido
supiste buscar los colores
del arco iris y rociarlos
con los sabores exquisitos
de helados de chocolate
y vainilla.
La proyección de tu caminar,
regó siempre tus metáforas
en silbidos cercanos.


De Abriendo ventanas.