23 abril 2017

Abril Paz





Depende de dónde se mire,
la posibilidad de reconstruirse
está en nuestra fuerza y
en el amor que pongamos en ello.

Roberto Juarroz








Hay que inventar respiraciones nuevas...




Hay que inventar respiraciones nuevas.
Respiraciones que no sólo consuman el aire,
sino que además lo enriquezcan
y hasta lo liberen
de ciertas combinaciones taciturnas.

Respiraciones que inhalen además
las ondas y los ritmos,
la fragancia secreta del tiempo
y su disolución entre la bruma.

Respiraciones que acompañen
a aquel que las respire.

Respiraciones hacia adentro del sueño,
del amor y la muerte.

Y para eso hay que inventar un nuevo aire,
unos pulmones más fervientes
y un pensamiento que pueda respirarse.

Y si aún faltara algo,
habría que inventar también
otra forma más concreta del hombre.  



   

Pablo García Casado






por más que se extiendan las ciudades hasta juntarse 
unas con otras por más desengaños que el sexo la muerte 
o las oposiciones nos deparen quedarán siempre las afueras

la oscuridad de los polígonos industriales la ineficacia 
el ministerio de obras públicas por más que se empeñen 
colectivos ciudadanos asociaciones de vecinos seguirán

amaneciendo los restos del amor en las afueras 

22 abril 2017

José Cercas Domínguez






HUMANIDAD


Algo muy bueno puede suceder,
un humano vestido de humanidad
está mirando a otro humano que tiene hambre,
a un humano con la boca y las manos del hambre,
a un humano con sudor en el hambre,
a un humano manchado de la salitre del hambre,
a un humano de sangre y hambre.
Le mira a los ojos, pero...
una columna de agua cristalina, le detiene,
un pan de espuma y vida, le detiene.
Le detiene la sombra y el sombrero,
el cuello de la camisa y la corbata,
la ley de los ricos para los pobres, le detiene.

Algo muy grande pudo haber sucedido,
pero un humano vestido de miedo,
dejó de mirar a los ojos del hambre
y siguió su camino...
y ya nadie, le detiene,
y ya nadie, le detiene,
y ya nada ni nadie, le detiene.

Laura Villanueva Guerrero

Una última luz


Una última luz latiendo en el último beso.
Tu lengua traía la lluvia negra.
¿Cuánta paz enjaulada murió en mi anhelo
interminable de tenerte? ¿Cuánto fuego padeció 
la ausencia de tu aliento? 

21 abril 2017

Ana García Briones







Te invito
a cruzar conmigo
el puente hacia los sueños.
Allí,
sumergidos en las flores,
cruzaremos las nubes
tumbados en el aire.
Daremos brazadas
de libertad
en los pasillos
de los placeres,
en las respiraciones intensas
entre copas de vino
enamorado.


Del libro: Partos de luz.









Carmen Maroto








Si quieres
me vacío los bolsillos
encuaderno los recuerdos
cuento hasta el infinito
abro las puertas del cielo
busco un Dios que crea en nosotros
salgo sin paraguas 
salto a la piscina más seca
cuento las ovejas del insomnio

-si quieres-
contigo.

Manuela Lozano Pérez.






EL AMOR, COSA EXTRAÑA.


¡! Ay el amor!! Cosa extraña…
Ese juego travieso y peligroso, que te da vida y te mata.
Que sacude y enmaraña los sentidos
donde a veces se gana y otras se pierde,
donde la eternidad laurea el final de la partida.
Amando aprendí:
A malgastar besos en los cruces de caminos
a cambiar promesas por documentos burocráticos
a recoger golpes detrás de las sonrisas,
a guardar lagrimas entre cubitos de hielo
a llenar pucheros con escusa
a dormir al raso por dos euros la hora,
a matar fantasmas escenificando cuentos
a creer en milagros para no perder las ganas
a vender quimeras para respirar,
a caminar por el desierto con zapatos de tacón
a cruzar el mar con la casa a cuestas
a multiplicar por diez las horas del reloj,
A esconder mí nombre bajo las sabanas
a gritar la noche en dos metros cuadrados de cielo
 a lucubrar historias de una muerte anunciada,
a remendar mi cuerpo con caricias prestadas
a prender la hoguera que no me dio calor
 a construir castillos en el aire…
Pese a todo, quiero creer que conocí el amor,
que por momentos lo tuve entre mis manos,
 en mi tacto, en la yema de sus dedos,
en mis ojos, en su mirada y mi llanto,
en mi boca, en su lengua y mis sabores,
en mi oído, en el compás de sus palmas,
en mi nariz, en la esencia de su pelo,
en mi corazón, en el palpito de su pecho,
en mis entrañas, en el rocío de su vientre
en mis piernas, su espalda, mi nuca, su frente…
En mi yo entera.
Quiero creer que conocí el amor hasta la locura…
Más si ese amor no fue cierto
¿De qué sirvió que perdiese la partida?









20 abril 2017

Walt Whitman,






Si te cansas dame tu carga y apóyate en mi hombro,
Más tarde harás lo mismo por mí...
Porque una vez que partamos, ya no podremos detenernos.
Hoy, antes del alba, subí a la colina, miré los cielos
Apretados de luminaria
Y le dije a mi espíritu: cuando conozcamos todas
Las cosas que contienen ¿estaremos ya tranquilos y satisfechos?
Y mi espíritu me dijo:
No, ganaremos esas alturas solo para continuar adelante.

Luis Cernuda














Donde habite el olvido




Donde habite el olvido,


En los vastos jardines sin aurora;


Donde yo sólo sea


Memoria de una piedra sepultada entre ortigas


Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.


Donde mi nombre deje


Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,


Donde el deseo no exista.


En esa gran región donde el amor, ángel terrible,


No esconda como acero


En mi pecho su ala,


Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.


Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,


Sometiendo a otra vida su vida,


Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.


Donde penas y dichas no sean más que nombres,


Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;


Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,


Disuelto en niebla, ausencia,


Ausencia leve como carne de niño.


Allá, allá lejos; Donde habite el olvido.

Lucila Sesma




HASTA MI VUELTA



Recojo la ropa de la silla,
los platos de la mesa,
las brasas de la chimenea,
mis gafas, como siempre, perdidas,
cierro la maleta.
Echo una mirada rápida
a mi alrededor,
dejo algunas cosas, el portátil,
mis zapatillas y la alegría,
que esperarán aquí, pacientes,

hasta mi vuelta.
Cierro las ventanas
y grabo en mi memoria
las vetustas montañas y la paz
que me provocan dentro,
profundo, y ahora se despiden

hasta mi vuelta.
Emprendo el camino,
recogiendo los olores a vida
en una bolsa ya casi llena.
Las nubes y la melancolía,
obstinadas,
me acompañan en mi viaje de regreso.
Dejo abierta la puerta del corazón.
Hasta mi vuelta.



19 abril 2017

Clarice Lispector






No me den fórmulas ciertas,
porque no espero acertar siempre.
No me muestren lo que esperan 
de mí, porque voy a seguir a mi 
corazón.
No me hagan ser lo que no soy,
no me inviten a ser igual,
porque sinceramente soy diferente.
No sé amar por la mitad,
no sé vivir de mentira,
no sé volar con los pies en la tierra.
Soy siempre yo misma,
pero con seguridad,
no seré la misma para siempre.





Benita Peredes





No te pierdas entre las rocas de la gruta, sigue la luz, sigue adelante, avanza
No dejes de creer en las inmensas posibilidades.
                       
Corrí tras lo desconocido, por arenas movedizas, en playas empedradas, en risco perfilado, 
abismos infinitos, me detuve en los márgenes del abismo, sintiendo la brisa del mar ausente,
Sintiendo la sal en los labios, la arena en los dedos, recreo los recuerdos de la infancia, 
como trazos bruscos y toscos, efímeros en su motilidad, me vuelco a la felicidad soledad, 
esa en la que habito libre y dueña de mis partes vitales.
La memoria es una arista de colores que divergen, volátiles nubes que humedecen todo,
 renuevan las verdes praderas del presente tiñéndolas de esperanzas; no quiero más arcoíris de mentiras,
Quiero la verdad desnuda y cruda, danzando en mi patio trasero, jugando con las rosas y las orquídeas,
revoloteando  en mis hamacas, buscando mis helechos.
Quiero sentirte tan cerca que mi alma tiemble en plena oscuridad, 
no quiero la orfandad del pasado, quiero tu mano guiando mi sendero empedrado,  
necesito tus pasos en la incertidumbre de la espera, en mis terribles momentos erráticos,
 y sobre todo en la mesa de mi hogar, sentado cobijando. 
Buscar el sinsentido de las cosas es más fácil que cruzar a nada el atlántico, pero

Ahora tengo la certeza de la libertad que solo tú Señor nos das.



Claudia Masin





No te pido que comprendas,
te pido que me escuches en silencio
cuando hablo, algunas noches, un idioma
que yo misma desconozco y que me aterra.



Fotografía de Vikram Kushwah

18 abril 2017

Juan Gelman






Límites

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?

Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.






Ana Montojo






CASTA DE POETAS



Ya tengo suficiente privilegio
con ser capaz de perpetrar dos versos
que puedan consolar a algún desconocido
cualquier noche de insomnio
que una emoción, idéntica a la mía,
se derrumbe en su cama.

A lo mejor presiente
que alguien, quién sabe dónde,
también puede llorar
por boberías que no tienen nombre;
tan sólo es el cansancio,
impreciso cansancio de vivir a empujones,
sin siquiera un instante
para mirar adentro.

No sé si soy poeta o es que sufro
de cierta verborrea incontinente,
un impulso invencible
de proclamar al mundo mis miserias
que son, por otra parte, tan vulgares
como las de cualquiera.

Porque no soy distinta, la poesía
es sólo un desahogo casi físico
del tremendo trabajo de vivir
y de amar a los unos y a los otros
y de lamerse heridas que nunca cicatrizan,
las antiguas, que vuelven a sangrar,
la costra desprendida con el más leve golpe
y las otras, tan recientes y abiertas
que no aguantan el roce del silencio.

No pertenezco a una especial casta
ni soy mucho más lista ni más tonta
que el común de las gentes.
Creo que me trastornan
las mismas sinrazones que al portero.
Sólo que él se las calla, forman parte
del vivir cotidiano, de la alfombra
que barre cada día
para que yo la encuentre inmaculada
cuando regrese a casa
a tomarme una copa en zapatillas
mientras pienso lo mal que están las cosas.




(De Plantas de interior, Ed. Cuadernos del Laberinto 2012)

17 abril 2017

William Martin





Son las personas
que llevan el Amor,
hasta en las plantas de los pies,
las que deben construir el mundo.
Esas personas que entran 
en nuestros sueños,
en nuestros pensamientos,
en nuestras fantasías...
Entran con la mágica llave 
del amor sincero, y se quedan 
dentro de nuestro mundo
para quedarse, por siempre.
Son las personas
que llevan el Amor,
hasta en las plantas de los pies,
las que debieron construir el paraíso.




Teresa Torres







Donde está...

¿Donde está aquella ternura que se enroscaba en nuestras cuerdas vocales?
¿Esa que dulcemente y al compás de nuestros dedos eclipsaba algún -descarrilado- matiz de resentimiento?
...........
.................
..........................
Era nuestro el tiempo.
Éramos ternura,
deseo,
complicidad
y risas.
Callaban las estrellas para observarnos
cuando nuestras caricias levantaban la noche
libres, sinceras, sin memoria…
como son la de los amantes que a escondidas
llenan las sábanas de selva.
.............
..................
.........................
¿Donde está aquella ternura que iluminaba todas tus palabras…y las mías?

¿Esa que nos provocaba suspiros capaces de saltar cualquier frontera, cualquier horizonte… donde juntos hallar el paraíso?







16 abril 2017

Fernando Beltrán




Mi madre me enseñó a hacer trampas.

Trampas para perder.

Ganar era tan fácil que lloraba por la noche
y no podía conciliar el sueño.

Cogidos de la mano me calmaba
relatándome historias que sucedieron luego.

La culpa fue mía,

madre me preguntaba
si las quería reales o inventadas
y yo pedía siempre que le hubieran
sucedido a ella.

Y casi sin quererlo
una noche mi madre inventó la realidad.

Elena Vera





Todos los días 
mi cuerpo tiembla por ti  
pero
tú  
ni te enteras
Duermes plácidamente 
en tu cama King- size
abrazado a ella
a tu vieja costumbre 
de viejo mueble usado
Te estás muriendo en vida  
Te estás cayendo
a pedazos
y ni te enteras 

Y mientras tanto  
tiemblo por ti  
todos los días
Yo que soy la vida 

Yo 
que soy la flor de la maravilla