domingo, 26 de junio de 2022

Nicolás Corraliza






HORAS INDIFERENTES


En la calle se cruzan
desesperanza y dicha
sin mirarse a la cara.
Extraños tomando la ciudad
sobre arterías subterráneas
de corazón parado.
A veces,
entre la devastación y la furia
surge el poema.

sábado, 25 de junio de 2022

Aida Acosta



El cielo se enfurece
quien grita
huye de sí mismo
la quietud sólo se alcanza
después del beso
el pensamiento impacta
como una bala azul
en los dobladillos de la sombra
se esconde con furia la venganza
la luz se ha perdido en otros cuerpos
con el corazón de agujas encendido
alguien duerme
no es la tarde redonda ni celeste
pero una golondrina
cierra con su vuelo
el dolor.

jueves, 23 de junio de 2022

Luisa Gómez Borrell

 


EL RECUERDO



Esta noche estás triste
como esencia que viste sin perfume;
como latido frágil y quebrado
... ausente en el recuerdo.
Se desnuda tu piel de la caricia
tanto tiempo buscada
y tirita el dolor en la bruma
sobre labios de escarcha.
Esta noche estás triste,
porque el recuerdo atrapa tu cordura
y teje con su llanto tus pupilas.

Mar Blanco



Te estoy esperando en el momento justo.
La cadencia dulce de tus manos
es la que da impulso
a los gestos cotidianos.
Cuento mis días por caricias.

martes, 21 de junio de 2022

Antonio Gala



Nadie mojaba el aire
Nadie mojaba el aire
Tanto como mis ojos.
Me decías: "¿Trabajas?"
Me decías: "¿Ya es la hora del té?"
Y yo no te decía: "Te amo";
No te decía:
"Eres todo lo que tengo";
No te decía:
"Eres la única rosa en la que caben
Todas las primaveras".
Me decías:
"Adiós, hasta mañana".
O me decías:
"¿Necesitas algo?".
Y yo no te decía:
"Me estoy muriendo
De amor... me estoy muriendo".
Nadie mojaba el aire
Como yo.

Juan Gelman



Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
(Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.)




Mascab Asunción Caballero



Pienso en tí, pequeña luz
y en el hueco de tu profunda espiral
donde destellan las incógnitas
de una vida.
Pienso en tí,
mientras mis ojos se ciegan
y una mota de polvo
traspasa mi ventana.
Pienso en tí y me pregunto
por qué a veces, no vemos más allá
de las narices
Y nos recreamos en nuestro
propio ombligo
si comprender
que en la noria de los días
nada es para siempre.