lunes, 9 de diciembre de 2019

Federico García lorca






“Tengo algo que decir me digo” 


Tengo que decir algo me digo
Palabras que se disuelven en la boca
Alas que de repente son percheros
Donde el grito cae crece una mano
Alguien mata nuestro nombre según libro
¿Quién le arranco los ojos a la estatua?
¿Quién colocó esta lengua alrededor del
Llanto?

Tengo algo que decir me digo
Y me hincho de pájaros por fuera
Labios que caen como espejos Aquí
Allá dentro las distancias se reúnen
Este norte o este sur son un ojo
Vivo alrededor de mí mismo

Estoy aquí allá entre peldaños de carne
A la intemperie
Con algo que decir me digo

Paul Eluard

Libertad


Por el pájaro enjaulado
por el pez en la pecera
por mi amigo que está preso
por que ha dicho lo que piensa.
por las flores arrancadas
por la hierba pisoteada
por los árboles podados
por los cuerpos torturados
yo te nombro: Libertad.
por los dientes apretados
por la rabia contenida
por el nudo en la garganta
por las bocas que no cantan
por el beso clandestino
por el verso censurado
por el joven exiliado
por los nombres prohibidos
yo te nombro: Libertad.


Te nombro en nombre de todos
por tu nombre verdadero
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor
por la idea perseguida
por los golpes recibidos
por aquel que no resiste
por tus pasos que vigilan
y por los hijos que te matan
yo te nombro: Libertad.
por las tierras invadidas
por la gente sometida
por el justo ajusticiado
te nombro en nombre de todos
yo te nombro: Libertad.
Resultado de imagen de libertad

domingo, 8 de diciembre de 2019

Elsa López







Te morirás primero, ya lo sé.
No creas que me importa.
Me vestiré de gala,
con los tacones altos miraré las estrellas
y andaré por las plazas como si fuera fiesta.
Ya verás,
cuando te mueras
irán nuestros amigos al entierro.

Habrá ramos, ofrendas,
un latido de pájaro golpeará las ventanas
y el altar se hará añicos durante el ofertorio.
Yo me pondré las gafas de no querer mirarte,
las de mirar el mar y verlo a mi manera.
Escucharé tus versos,
aquellos que escribiste antes de yo leerlos,
seguiré las estatuas
y me vendrá tu llanto y el amor que no tuve.

¿Te imaginas, amor?,

tú allí, muerto, tan solemne y tan quieto,
y yo un bullir de rosas en los bancos del fondo.
Yo, de rojo vestida, trenzas negras mi pelo
y las manos muy blancas acariciando espejos
por donde te has mirado.
Sin una sola lágrima.
Oculta por la pena que siempre fuera mía.

Pensando en tus caricias
y el júbilo perfecto de una siesta de sol
que nunca llegaría.
¿Te imaginas, amor?
Tus nietos, tus parientes,
y en el último asiento una hermosa muchacha
iluminado el arco de sus blancas axilas
por la luz de tus ojos.

Vendrán los oradores y hablarán de tu ingenio,
de tus muecas feroces,
de las horas amables en que ocupabas sitios,
lugares acordados.
Hablarán de tus gestos, de tu bufanda oscura,
del inconstante deleite de tu boca,
del mar que te ocupaba los momentos felices.
Llorarán los acólitos, las vírgenes de plomo,
los ángeles de cera.
Y nunca sabrá nadie que me he muerto contigo.

Fotografía de Lucas MacGregor

Manuel Moya





Escucho la palabra patria
y sin querer alzo las manos
en señal de rendición,
cuando en el aire restallan las banderas
siento que me abofetean y me amordazan,
si alguien desde una tarima
me invita a ser de “los nuestros”,
suelo huir,
pues no conozco otra forma de
protegerme y escapar a sus palabras.

No, no me golpeen más con la patria,
no me amordacen más con las banderas,
que nadie se suba a una tarima,
por favor,
que no tenga que sortear ningún escudo
ni a ninguna razón o sacerdote
tenga que aceptar mientras me abre
con un hacha la cabeza.

sábado, 7 de diciembre de 2019

Jose Antonio Fernandez Garcia

A VECES SUEÑO


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A veces sueño contigo,
y esas noches no son noches de ceniza,
ni enredan sus dedos rotos
en la esfera de un reloj nuevo de arena
todas aquellas mentiras
como ensombrecen la luna
con solo darme la vuelta.

A veces sueño contigo
y estoy a tu lado, y tú a veces
estás conmigo, y esas tardes
brilla la luna en el cielo
como rumores de trigo abanicando
el horizonte, a la vez
que hilvanamos poemas sueltos
sin abrir ni tú ni yo apenas la boca.

Y hay veces en que por no soñar, ni existimos.
Son noches de versos sin medida
donde el crepúsculo se confunde sigilosamente
con los silbidos de las olas
sin darles siquiera sentido.
Son atardeceres ni tuyos ni míos
donde algunos días aparece de repente
junto a la orilla
un niño vestido de nardos
y que sonríe mientras señala a Venus
y sentencia
que se trata sin más de un planeta.
Son noches en blanco,
ni tuyas ni mías,
donde sencillamente
nadie obedece
a la arena cristalina
que besan las aguas en su esencia
ni la luna intima con el mar en el horizonte.
Son sencillamente noches de ciencia.



De A bordo del mar. Editorial, Detorres Editores

Ida Vitale





Residua

Corta la vida o larga, todo
lo que vivimos se reduce
a un gris residuo en la memoria.
De los antiguos viajes quedan
las enigmáticas monedas
que pretenden valores falsos.
De la memoria sólo sube
un vago polvo y un perfume.
¿Acaso sea la poesía?

Joan Margarit


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LA ESPERA


Te están echando en falta tantas cosas.
Así llenan los días
instantes hechos de esperar tus manos,
de echar de menos tus pequeñas manos,
que cogieron las mías tantas veces.
Hemos de acostumbramos a tu ausencia.
Ya ha pasado un verano sin tus ojos
y el mar también habrá de acostumbrarse.
Tu calle, aún durante mucho tiempo,
esperará, delante de tu puerta,
con paciencia, tus pasos.
No se cansará nunca de esperar:
nadie sabe esperar como una calle.
Y a mí me colma esta voluntad
de que me toques y de que me mires,
de que me digas qué hago con mi vida,
mientras los días van, con lluvia o cielo azul,
organizando ya la soledad.