25 septiembre 2017

Cristóbal Carrasco Delgado

REFLEXIONES AL CAER DE LA TARDE.
A MIGUEL HERNÁNDEZ.




SONETO


El viento de guerra se llevó tanto…
la esperanza, la familia, la vida,
dejando el miedo, el odio y la estampida
que produjo el horror y el desencanto.

Nanas de la cebolla, de hambre y llanto,
la soledad del alma en la huida,
su detención, la entrega escarnecida,
rompe el alma a Miguel con cruel espanto.

En tierras portuguesas es capturado,
lo llevan a Rosal, a la prisión
y luego a Alicante es trasladado.

Mataron su futuro, su ilusión,
su noble corazón fue masacrado
con saña y con maldad, sin compasión.

Buenas tardes mundo.

Para "Sonetos con el arcoiris dentro"
Foto bajada de la Red.

Nicolas Corraliza






VIDA INMÓVIL


Abreviatura de luz:
sedienta meseta
de cumbres inalcanzables,

en la espera
de lo líquido.

No hay mar
que nos devuelva la ola.

Tras la puerta un mundo sin orillas.


Begoña Abad






Lo que no se compra, no tiene valor.
Lo que todo el mundo puede conseguir, es vulgar.
Lo que es sencillo, no tiene aliciente.
Lo que ya decían los maestros, es viejo.
Lo que es viejo ya no sirve.
Poner en práctica, sin confundirlo
y aún menos degradarlo,
el arte de amar.





24 septiembre 2017

© Germán Terrón

Porque no basta vivir
y morir…

A veces,
todo es una guerra,

contra ti,
contra el tiempo,
el mundo y la vida.
.


Natalia Belleq




Déjame compartir
tus noches de insomnio, 
ayunar contigo, llorar, 
contemplar la oscuridad, 
déjame caer cuando te hayas caído, déjame contigo...
deja que me moje 
si la lluvia está calando tus huesos, déjame ver tus pesadillas 
cuando estás durmiendo 
déjame ver tu cara de rabia o enfado, deja que mi tiempo se vaya
con el tuyo 
si la soledad te atrapa,
déjame escalar montañas a la nada, deja que me queme tu infierno, déjame con tu sufrimiento... 
Deja que sangren en mi piel tus heridas
Deja que mis ojos lloren tus lágrimas 
Déjame así , vencida
Pero a tu lado
Déjame escuchar los perros de tu sótano
Porque te amo...
Y no sólo lo lindo del amor
También con sus miserias y fracasos.

23 septiembre 2017

Loli González Vázquez





Soledad del alma                                     

Eres, como hoja seca que tiembla aferrada a su tallo.
Caminas por un laberinto de emociones
que no te lleva a ningún sitio.
Te giras y volteas una y otra vez
por esta interminable noria de arenas movedizas.

No te acongojes ni te sientas hundida.
Avanza con el aliento fresco por este asfalto de fuego
y clava bien los pies.
Pisa fuerte con tus zapatos viejos hasta que se rompan,
porque ésta,
es una vereda por la que navegamos todos alguna vez.
No olvides que después de la niebla
siempre sale el sol.

Eleva tu copa hasta lo mas alto y brinda por la vida
y tus sueños e ilusiones,
volverán a inundar tus entrañas... y tu alma.




Oscar Wilde





Mi voz



En este mundo inquieto, moderno, apresurado, 
tomamos todo aquello que nuestro corazón deseaba -tú y yo, 
y ahora las velas blancas de nuestro barco están arriadas 
y agotada la carga del navío. 

Por ello, prematuras, empalidecen mis mejillas, 
pues el llorar es mi contento huido 
y el dolor ha apagado el rosa de mi boca 
y la ruina corre las cortinas de mi lecho. 

Pero toda esta vida atiborrada ha sido para ti 
solamente una lira, un laúd, el encanto sutil 
del violoncello, la música del mar 
que duerme, mímico eco, en su concha marina.


22 septiembre 2017

Pablo Mora



Para qué la poesía




Para todos y por todos




“La poesía debe ser hecha por todos”. Insistía Lautréamont, reencontrándose con afluentes de antiguos proverbios africanos como el que nos recuerda Gustavo Pereira: “El hombre se hace hombre por los otros”. En efecto, Carlos Yusti observa que la sentencia de marras alude a un sentido más vital que literario: “La poesía como una manera de obrar y hacer (ético y estético) en la vida ordinaria”. Juan Calzadilla, al respecto, apunta: “La poesía como actitud transmisible, como género cotidiano y como actividad pública de los sentidos necesita de la presencia de un autor anónimo que vuelva realidad el postulado según el cual la poesía debe ser hecha por todos, aunque sea UNO solo quien finalmente la haga.” La antigua nostalgia de una poesía hecha por todos y para todos, tal como lo enfatiza Octavio Paz, “conciencia histórica, conciencia de la separación y tentativa por reunir lo que fue separado... Poesía, momentánea reconciliación: ayer, hoy, mañana; aquí y allá; tú, yo, él, nosotros. Todo está presente: será presencia.” A modo de cuerpo místico creador, donde unos militamos ante aquellos triunfantes, gozosos o purificantes. Visión del mundo comulgatoria, dentro de una Sociedad Anónima o Comunión Poética, auténtica Poesía Colectiva o Poesía, Sociedad Anónima integrada por los poetas que fueron, que son o que vendrán.
Si el hombre se hace y crece en comunión con los demás hombres tal como se nos ha repetido, con mayor razón los poetas en Comunidad Poética enarbolan una Conciencia Colectiva, hermanados en una tarea común de liberación: “reivindicando las potencias del arte, de la poesía, en su sinceridad, en su capacidad de cuestionar, de descubrir, de proponer, de exaltar, de sublimar a los seres humanos y de ayudarlos a vivir la vida como belleza, como don de la providencia, como obra del amor por la humanidad y del trabajo.” Copartícipe de una misma experiencia cósmica, de un cósmico dolor, el poeta desemboca en una convivialidad creadora; expresándose en el lenguaje de la tribu de que nos habla Albert Béguin, ligando indisolublemente su destino individual en el destino de los demás. El poeta, en unidad cósmica, da expresión al espíritu de su pueblo, como lo aconseja Jacquetta Hawkes, porque “hubo una época en que la poesía era del pueblo. Hasta que no vuelva a ser del pueblo, la poesía no volverá a ser la poesía.” (Jaime Jaramillo Escobar).
“La poesía reafirma siempre, es su misión, la integridad, la autonomía, la dignidad del ser humano. Si la poesía lograra un día vencer su batalla, si llegara finalmente a salvar el alma humana, si un día la unidad de las creencias, la primacía del espíritu fuera aceptada por todos como regla fundamental de cada sociedad, la poesía habría ganado su batalla y las dificultades morales que siempre han dividido a la humanidad tan trágicamente al fin se resolverían... Los modos de la poesía son infinitos, tantos cuantos son los poetas del pasado, de hoy en día y del futuro.” (Giuseppe Ungaretti).

Definitivamente, aunque sea uno quien finalmente la haga, la poesía debe ser hecha por todos. (Lautréamont). Un poema es una suma de hombres y una combinación de palabras. (Homero Aridjis). Los unos somos otros. Solos, no somos nada, nadie; juntos, inmortales. En el interior de cada hombre están todos los hombres. (J. M. Briceño Guerrero). El otro Borges que es y no es Borges sabía perfectamente que todas las obras son obra de un solo autor intemporal y anónimo dentro de “la utopía del libro infinito ya escrito o del libro que por otro uno escribe o por uno otro termina”. O como se lo pregunta Mario Benedetti: “Quién hubiera dicho/ que estos poemas de otros/ iban a ser/ míos... quién hubiera dicho/ que estos poemas míos/ iban a ser/ de otros.” En verdad, la poesía debe ser hecha y hecha por todos y para todos.

Araceli Aguilar Gamboa.





_______UN POETA HABLA_______


" Habla el alma de un poeta,
y su soledad lo orillo hablar con él"

Un viajero poeta escribía su sentir,
perdido entre la noche se ponía a escribir,
sentía y vivía su día con alegría,
entre periódicos y revistas, él escribía.

Pobre poeta no tenía para comer...
agua, la gente le regalaba,
y sediento se la tomaba.

Por su vestimenta, la gente se burla
y, reían de él,
más no sabían, que en su alma está,
la inteligencia de ser un gran poeta.

El poeta dijo:
divino tesoro que me ha dado la vida,
si no muerto yo estaría.


Tomás Soler Borja ( Acróbata)





QUIÉN ME SALVA.


Del puñal
y la mano que lo blande.
Del ángel negro
y la tentación callada.
Del silencio y sus hierros.
De todo
y de casi todos
me salva.
Pero y de mí,
qué.
Quién me salva de mí.




21 septiembre 2017

ROBERTO JUARROZ






No hay nada que guardar.
Podemos dejar las puertas abiertas
o puestas las llaves en las cerraduras.

Podemos irnos con las manos vacías
y sin pensar qué llevamos
o qué dejamos.
Nos bastan las miradas,
que no se pueden guardar.

Ante el desenlace largamente previsto
lo imposible de guardar
es lo único que importa.




Pablo Mora

Para qué la poesía


Para salir a la percepción de la mirada




“Está presente en la obra poética eso llamado por Heidegger “la temporalidad”. Es el tiempo de la existencia el único paraíso conocible hecho con el drama de su naturaleza diádica, del bien y el mal, lo bello y lo feo, el goce y el dolor, lo justo y lo injusto, la libertad y la miseria, en fin. Constituye la substancia de la temporalidad la vivencia. Pero ¿qué entendemos por vivencia? Creó este vocablo José Ortega y Gasset para verter al castellano el término alemán Erlebnis. Compleja palabra cuya traducción literal sería ese extraordinario logos llamado “aventura”. Mas a su vez Erlebnis viene de leben, vivir, y de Leben, vida. Relacionase entonces vivencia con la aventura de vivir; valga decir, entender la existencia cual una andanza, un peregrinaje por este magnífico y mistérico regalo de la oportunidad de estar sobre la tierra, esta errancia donde el hombre se halla con eso mentado asombro, esos espacios del tiempo cuando se topa el humano con la excelsa sorpresa, la maravilla conmocionadora del espíritu y lo marca, deja esa huella perenne llamada memoria. Define, pues, la vivencia vida vivida y permanece cual ventana en el recuerdo, diferente de la experiencia objetiva más bien sujeta ésta a la cotidianidad y a la rutina. Son en realidad las vivencias las verdaderas hebras estructurantes del espíritu en cuanto éste tiene de tiempo, de “advenir sido” (Heidegger). Las asume el hombre como su fortaleza, su armadura de existir. Hilvanan ellas la historia interior de cada vida, el resto en el olvido se pierde. Necesariamente entonces el receptáculo de las vivencias la elocución; en el caso del trovador éste al través de la kalós, la belleza, la dignifica para verterlas transformadas en poseía.” (Lubio Cardozo).
“La poesía en el poema, lo poético, nutre todas las estructuras de la composición, el léxico, los tropos, las figuras, el verso y la estrofa (si los hay), la musicalidad. La poesía comprende la belleza, la engloba, pero va más allá de ella. Incorpora el pensar, ideas, visiones, a su entidad; no obstante a todos ellos los subyuga para salir a la percepción de la mirada y del oído, a accionar la inteligencia (interpretando una frase de Plotino se podría decir en este caso, la inteligencia se hace entonces ser de la poesía y el ser de la poesía se hace a su vez inteligencia. Enéada sexta. VI, 2) a ser percibida, sentida, intuida; a ser placer, conocimiento, misterio y sobrecogimiento.” (Lubio Cardozo).

13 septiembre 2017

ANGEL GONZALEZ


Eso era amor
Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.





Pablo Mora







Para qué la poesía






Para defender el milagro de la vida



Para expresar asombros y nochuras. Enterrar la muerte. Inventar la vida. Abrirle los postigos a la noche. Cerrar los ojos a la luna. Dar con el árbol del primer camino. Con la vereda que nos vio salir. Tomarle el pulso al hambre. Saber del diapasón del pobre. De las creencias de Dios y sus costumbres. De los rituales del viento y sus cofrades. De la imagen horrenda del futuro. De la luciérnaga y su antiguo enigma. Saber de la escritura de las piedras. De la alta transparencia de los mudos. Del colosal silencio de los grillos. Para tantearle a los sueños sus luceros. Conocer las entrañas de las hojas. El corazón del bosque y sus vitrales. El páramo, sus cuitas y plegarias. Desenterrar el misterio de la rosa. Ahuyentar la sombra y sus reveses. Escapar del ladrido de la calle. Del hosco muñón del peregrino. Del puñal que en la acera nos espera. O del barco que acecha nuestras costas. Dar con el ámbar del primer arroyo. Traspapelar la terquedad del lunes. Aullar juntos delante de los cielos. Para escucharle al pobre su alarido. Compartir esperanzas con el árbol. Esperar a que baile el arco iris.
Para seguir ensayando la palabra. Para creer firmemente en la insurrección como garantía de los pueblos. Para oír todos los suspiros y proteger el pueblo con palabras. Para dar la mano y enseñar el camino. Para gritar valientemente, a tiempo. Para confirmar que “la civilización no es más que una injusticia armada.” Para seguir siendo seres en marcha. Para saber que basta un lucero para que haya noche. Para vivir mientras el alma nos suene. Para morir cuando la hora nos llegue. Para que caiga la palabra en otra franja fecunda que es como decir la vida.
Para registrar ventoleras, arrebatos y miserias. Expulsar el despojo mutilado. Ser libres así el fuego nos cercene. Quitar algunas comas al crepúsculo. Ver la noche sin que nadie contradiga. Para morir de pie a pesar de los milagros. Eludir la risa ensangrentada. Salvar la luz, sin la cual la tierra gemiría de espanto. Dar con una migaja de soledad marina. Con el grano de arena que a las costas de la divina antigüedad nos ata. Para atravesar, siempre a la intemperie, incertidumbres, agonías, interrogantes y tragedias. Dar forma al vacío de modo que éste sea posible; ojos al poema para que pueda cruzar la calle; alas a Dios para que pueda llegar al hombre. Para robarle sin que sepa una sonrisa al sol en la arboleda. Mirar el cielo solamente en el momento necesario. Cruzar, no la aurora, sino el alma en que ampara su soñar. Para ventilar, aupar, asolear la eternidad cada día. Verse en el cielo gris, en la trémula víspera del júbilo. Escuchar a la soledad y dirigirle la palabra. Llegar con los ojos abiertos a la mirada final.
A punta de hombre, tempestad y grito. Por obra y gracia del asombro a secas. Por el relámpago final del hambre. Por la luciérnaga y su insomne lumbre. Contar con la vigilia para el día. Con porvenir para fraguar enigmas. Defender el milagro de la vida. La fogata que lleve al alumbraje. A tiro limpio, la bondad del hombre.

Para “que cada palabra lleve lo que dice.” (R. Cadenas).

Cristina Liso Aldaz



BAJO EL PERAL


La luz hecha racimos
atraviesa las hojas del peral
y descansa entre las palabras
que rebosan el aire.

Van recogiendo del árbol los frutos
y el jugo se desliza
entre las comisuras de sus labios
al reir mientras comen.

Yo miro desde lejos,
con mis manos perdidas
en los bolsillos.




12 septiembre 2017

Ana García Briones








Aquel día
recogí todas las flores
todos los perfumes
del aire.
Quería sembrar
de aromas
mis espacios
llenar el silencio
de esencias.
Quería regalarme
la vida.
Aquella mañana
en el atardecer
de aquel lugar
bailé entre campos
de amapolas
con la poesía.

Del libro: Partos de Luz

Araceli Aguilar Gamboa




El VALOR


El camino era rocoso con llanto, lágrima, cansada y con hijos,
cruzamos montañas y ríos sin comida, llegamos a dónde estamos,

aprendiendo del valor cuándo se sufre,
el valor a cada detalle de la vida,

doy de comer al moribundo porque se lo que es el hambre,
cuidó porque valora los años trabajo,

Porque aprendí el valor a la vida.

11 septiembre 2017

María Marpez





Son tus ojos dos cuencos
donde mora la alegría
albricias despertando los días !
Son tus ojos dos cuencos
capitaneando tus sueños
con el infinito
viviendo en ellos
son esos ojos, tuyos
y míos
y nuestros.

Los infinitos ojos de Álvaro



Pablo Mora

Para qué la poesía
Pablo Mora

Para amar a los otros


“Si hay una cosa de contornos indefinidos, de definición imposible, es la poesía. Sin embargo, es instantáneamente reconocible porque es comunicación al estado puro, libertad absoluta de lenguaje, lugar donde se confunden lo real, lo posible y lo necesario. La poesía acompaña a la humanidad desde la noche de los tiempos. Es practicada y apreciada en todas las edades, en todos los contextos culturales. Mientras ilustra la vida y la historia de los pueblos y se nutre de las modas y preocupaciones del momento, aporta en sí un elemento universal más allá de las fronteras de tiempo y de espacio. Así podemos sentir una emoción inmensa al escuchar un poema escrito en otras latitudes de las que ignoramos todo pero que refleja sin embargo la humanidad de nuestra propia existencia... Que se abran las puertas a este supremo y esencial arte. Puesto que amar la poesía nos ayuda a amar a los otros.” (Koïchiro Matsuura).
“La Poesía es un elemento que no tiene contornos definidos; no le conocemos longitud, altura, ciclo molecular, peso específico. Mas le conocemos su sabor exacto: es un sabor a trigo, a leche y miel, a rosas, a durazno, que como un corazón recién nacido palpita entre los dedos de las hojas por su sola dulzura sostenido.” (Tiberio León)

10 septiembre 2017

Ana Deacracia








Regresaba al mismo edificio, y me dije,
no puede ser, volvérmelo a encontrar…
Y casi nos chocamos al pasar al vestíbulo.
Mi sonrisa se presentó sin avisar.
Él me devolvió la suya, más comedida,
casi a medias, ladeada en el gesto.
El ascensor llegó de improviso,
no sé en qué estaríamos pensando.
Ambos íbamos a la décima planta.
Su mirada de plomo se incrustó en mis pestañas,
oscura y hemostática, o quizás lacerante
como un tajo que cruza…,
tanto que presentí su desborde a mi escote.
Me miró de tal forma que su rozarme
lo presentí en mi espalda,
recorriéndome ladera abajo, como la fiebre
de abajo a arriba..., con sus ojos de lobo,
con mi piel de leopardo, con mi locura intacta,
con su temblar de infierno,
concibiendo nirvanas a la vez, en ese juego….
Y mi mano a un paso de alcanzar los tramos
de su insensatez y la mía, de acariciar su pecho,
en el mezclar mis dedos en su melena, estaba.
Gozando el aceituna de su mirarme a solas…
Mi sombra colapsada en la lujuria
que embadurnaba la puerta de salida,
y el espejo oportuno que me ofrecía la imagen
de su vaquero azul.
Y puede, que, su mano en mi cintura,
elucubrara, y sus locas ideas saltaran en pedazos,
al mismo tiempo que sus ojos continuaban
rompiendo los márgenes y los sometimientos.
Sus labios a mi boca, pensaría, supongo,
su lengua suplicando que jamás
alcanzáramos la décima planta.
Pero se detuvo el ascensor maldito.
Me dejó pasar a mí primero,
su aliento desde tan cerca que..
No le he visto más.
Hoy vuelvo.