28 marzo 2017

Pedro Javier Martín Pedrós.







HUELLAS DE AGUA
                                          

Dedicatoria a un libro


Permíteme, como entraña mía que eres, que te

cuente algunos sentimientos de AMIGO DE LA VIDA:

Cada amanecer y cada puesta de sol son distintos.

No te canses nunca de saborearlos.

Siento lo que han sentido otros y lo han dejado en

El aire para que yo respire.

El compartir la vida, sentimientos, es lindo y no

pasa de moda.

Estoy pensando que cada uno de nosotros

Tenemos que ir cambiando lo que no nos guste de

La vida, hacer nuestra revolución  casera.

Siento que la lluvia se puede escribir y me gusta.

A mi hijo Javier.




María José Mures








Quiero amarte

Quiero amarte,
decir más es estropearlo
llegar a ti como tú imaginas.
Metida en mí
pero fuera de sí
así quiero amarte
con el gemido de la más valiente.

Rosa Veiga Medero






El niño esta pidiendo en medio de la plaza,
tiene la pena en sus ojos y en sus pies la soledad descalza.
Sobre su cuerpo las vestiduras de la delgadez asustada.
Tres caballeros le miran desde el el salón de la abundancia.
Sigue pidiendo el niño, con el hambre aprendida, 

mientras en su alma busca el refugio de su infancia, 
donde habitan los recuerdos de sus padres y de su casa.
Con el desprecio asumido,

ante el niño pasan de largo 
los señores de la abundancia como dioses o divinos.
Con la inocencia vestida el niño los
mira mira, pues no sabe que estos son
los ángeles de la muerte y
la mentira.




Leonard Cohen






Esperando A Marianne 


He perdido un teléfono
que olía a ti

Vivo junto a la radio
todas las emisoras a la vez
pero capto una nana polaca
la capto entre la estática
se desvanece yo espero mantengo el ritmo
viene de vuelta casi dormida

Acaso tomaste el teléfono
sabiendo que yo lo olfatearía inmoderadamente
tal vez hasta que calentaría el plástico
para recoger hasta la última migaja de tu respiración

y si no piensas volver
cómo ibas a telefonear para decirme
que no piensas volver
para así por lo menos Poder discutir contigo

27 marzo 2017

María Artés - El sonido de una gota (Videoclip Oficial)

Claribel Alegría









Ars poética


Yo,
poeta de oficio,
condenada tantas veces
a ser cuervo
jamás me cambiaría
por la Venus de Milo:
mientras reina en el Louvre
y se muere de tedio
y junta polvo
yo descubro el sol
todos los días
y entre valles
volcanes
y despojos de guerra
avizoro la tierra prometida.

Julio Cortázar,





Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:


Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte

María Coronado



MARIPOSAS BLANCAS

“La poesía es un intento de aproximación a lo absoluto por medio de los símbolos. Juan Ramón Jiménez”.



“Mira, Platero, mira las nubes que cabalgan por el cielo… son de algodón, como tú”, susurran las mariposas que revolotean alrededor del gran pino. Las contemplo, embelesado, mientras estas trotan y se llevan sus gotas de agua a otro lugar. Mis amigas me vuelven a llamar la atención, agitando sus blancas alas, que tiemblan cuando la brisa las acaricia. “Son como pétalos que vuelan…”, pienso, envuelto en la inocencia que siembran por los cielos de Moguer. Él también las observa. El tiempo y los versos que pulsan por sus venas se encadenan a mi espacio… Sin embargo, mi compañero de juegos y travesuras ya no es un niño, ahora se pasa las horas escribiendo, reviviendo los recuerdos de antaño, asomándose a la ventana de la memoria. Él dice que me hará inmortal. ¿Inmortal? ¿Qué significará esa palabra para los humanos? Para mí, la inmortalidad es percibir el aroma de las rosas que nacen en Fuentepiña y ver los atardeceres que se funden en un abrazo de color violeta con el mar, o vislumbrar el arco iris de la vida que rezuma por todas partes, o sentir el olor de la primavera que renace con el vuelo de las mariposas. Estas son la luz del Universo, mi universo, aunque este solo se encuentre ya en una vieja sepultura repleta de lirios amarillos.





26 marzo 2017

JOSÉ CERCAS DOMÍNGUEZ





HUMANIDAD


Algo muy bueno puede suceder,
un humano vestido de humanidad
está mirando a otro humano que tiene hambre,
a un humano con la boca y las manos del hambre,
a un humano con sudor en el hambre,
a un humano manchado de la salitre del hambre,
a un humano de sangre y hambre.
Le mira a los ojos, pero...
una columna de agua cristalina, le detiene,
un pan de espuma y vida, le detiene.
Le detiene la sombra y el sombrero,
el cuello de la camisa y la corbata,
la ley de los ricos para los pobres, le detiene.

Algo muy grande pudo haber sucedido,
pero un humano vestido de miedo,
dejó de mirar a los ojos del hambre
y siguió su camino...
y ya nadie, le detiene,
y ya nadie, le detiene,
y ya nada ni nadie, le detiene.

Annie Altamirano




Por las que hoy no están.



¡NO!
Manos,
tus manos,
tus dos manos
me tocan insistentemente
a lo largo del cuerpo.

Pies,
tus pies,
tus dos pies
se acercan
implacablemente
buscando mi carne.

Puños,
tus puños,
tus dos puños
dejan amapolas violetas
en el hueco de mi espalda.

Labios secos donde murieron los besos.
Ojos ciegos sin lágrima posible.
Desnuda,
despojada,
inerme,
sin reflejo de convocar
la fuerza del vientre ancestral
para alejar
tus manos,
tus pies,
tus puños …
… la oscuridad …



25 marzo 2017

Begoña Abad,






Anduvo pidiendo en todos los países…

Anduvo pidiendo en todos los países,

tenía hambre y frío.

Acabó vistiéndose con una gran bandera

y comiéndose el mástil.

Fue detenido, naturalmente

y en el calabozo, por fin, le sirvieron sopa

y le dieron una manta.




Imágen de: enchodebacon

Uberto Stabile,




Trece pruebas de amor y un vampiro



Tiene la piel sedienta, tiembla caundo me mira y es consciente de su




ridículo mientras habla sin decir lo que pasa.


Intentará que yo le abandone con tal de no reconocer que su amor ha muerto.


Cuando mira el paisaje en el que yo habito, tan sólo alcanza a ver una roca desierta en mitad del océano.


Tiene tanto miedo a su inocencia que se declaría culpable de cualquier crimen que no hubiera cometido.


Lo más hermoso y humano que posee, es su propio miedo a parecer

tan frágil como en realidad es.


Siempre que me llama es para decirme adiós, y cada vez que

tenemos que separarnos llora como un niño desconsolado.


Vivimos lo mejor de nuestras vidas en un momento, nos hacemos


eternos en un instante, y el mundo nos parece un planeta lejano,


cuando abrazados somos dueños de nuestro fugaz destino.


Ese amor secreto, prohibido, imposible, en su locura, su fe ciega, es

más puro e intenso que todo el amor que puedan acumular las


caricias de una vida compartida.


Ninguna sombra ha brillado tanto como la sombra en la que, por


amor, he sido confinada.


Tiene sus ojos las palabras justas.


Si él habla de amor lo haría sin nombrar el amor, a una mujer esa


palabra no le duele pronunciarla.


Sé que no es azul el mar cuando se encierra en un vaso de cristal,


que la luna no siempre es blanca, ni la luz de las estrellas eterna, y


aún así prefiero creerte; sus mentiras no son menos ciertas y hacen


más hermoso este infierno.


Como el viento que precede a la tormenta y agita las finas acacias,


como el intenso olor de la tierra mojada, como un barco a la deriva,


así es mi amor. El deseo que me conmueve.


el vampiro:


Quién pudiera contigo llorar esta pasión, empuñar una lágrima y


disparar sobre Dios.


Foto de : Model Stefan Erik

Javier Sànchez Duràn






Melancolías..
Sobre el desierto gris de la marisma
se levanta una nube de flamencos.
El viento se sacude los algodones vacíos de la tarde
mientras se abre lentamente

el rojo quirófano del cielo.
Ando yo preso de melancolías,
añoranzas de un fresco tiempo ya pretérito.
Acaricia el mar las arenas,
pian, van y vienen con vuelos frenéticos
los ostreros.
Ensangrentado el horizonte
devora los últimos atomos de luz.
Y mi espíritu se apaga con ellos.
Es la llama de la vida
en sus débiles instantes
que ensaya un vuelo definitivo
hacia lo eterno...
Sentado en la cresta de la duna
callo y contemplo.
El rumor templado de las olas
y el graznido colérico de las gaviotas
ponen música,
música necesaria a este momento.




24 marzo 2017

Mayte Salguero




No hay mayor orgullo
que mi nombre entre tus labios,
el poema al pronunciarlo,
mi sangre en tu susurro.
Nazco a la vida del tuyo,
tan latente y fuerte
amándote hasta la muerte
más allá de todo punto.

No hay mayor poema
que el suspiro y su anchura,
sea sol, o sea lluvia,
en la cavidad de las venas.
Sentir como serpentea
toda la vida de a dos
que nos ha dado el amor
y a ambos nos regenta.

No hay mayor sentir
que existirte alma adentro,
congeniar con el cielo
donde te sabes feliz,
serte y volverte a venir
aquí, donde nos llegamos,
donde tropieza el te amo
y nos vuelve a reunir.



Eduardo Galeano






Los nadies



Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.








María Del Pilar Gorricho Del Castillo







Estar a solas conmigo,
en este cuarto
donde los muebles chirrían
llamando al bosque del cual fueron talados.
A solas conmigo,
animal herido, bestia ingrata
suplicando a esta noche
que no duela demasiado.




MIGUEL ÁNGEL YUSTA





Esta noche.

Te quería decir en esta noche
cuando ya nadie habita en la distancia
y dormidos los pájaros
es el silencio dueño de las vidas.
Te quería decir, y te lo digo,
aunque a veces me corte las palabras
el saber que tu oído las escucha
y tus ojos las miran,
que esta tarde cuando volvía a casa,
tan silencioso y solo,
mientras sobrevolaba el pensamiento
utópicos lugares,
de pronto, te me has aparecido
con tus ojos profundos
y tus manos repletas de caricias,
abierta la sonrisa,
piernas de adolescente, apresuradas
por llegar a mis brazos
y rodearme fuerte con los tuyos.
Tu cabello jugando con el viento,
extendidas las manos en el aire,
presentidas caricias.
Venías, llegabas y te quedabas...
Entonces he sentido que la tarde
se llenaba de luces
y que toda la gente sonreía.
Que aún era hermoso el mundo
y los taxis, las casas, los semáforos.
Que las tiendas, las calles , las aceras
se llenaban de luces de repente
e íbamos del brazo, felices como niños.
Pero esta tarde no has aparecido.

Por eso te lo digo,
que te he echado de menos en las horas
que otro día mataban poco a poco.
Y aunque al subir a casa
ha sonado el teléfono y me has dicho te quiero
por un momento, amor, por un momento,
las luces se apagaron en mi alma...
Por eso te repito,
pero tal vez callarme debería,
que cada tarde, amor, que cada tarde,
me dejes que la acabe entre tus brazos.

(De Amar y callar)





23 marzo 2017

Anamaria Mayol







DESOBEDIENCIAS


Romper la línea que divide
el abismo y el cielo
caer fuera de mí
alterar el orden establecido
y estallar en tu cuerpo

Tomás Soler Borja







Dibujar palomas que vuelen
a poco más se aspira
cuando se abren las manos
al cielo limpio de la mañana.

Parece nuevo este día
habrá que emplearse a fondo
yo solo busco envejecer al tiempo
con palabras y hechos.

Y llegar a la noche
satisfecho del surco y la huella
que obran mi rostro




Loli González Vázquez






Errantes    

Ellos caminan por el costado oscuro de la luna.
Sus ojos son como hojas encendidas
que tiemblan aferradas a su tallo.

Vagan perdidos entre escombros y fuego mudo
dando vueltas y más vueltas
a esta noria imparable
de vida y muerte.

Avanzan ciegos,
sin luz ni hueco donde cobijarse,
sin mochila donde guarecer sus sueños.
Sus labios están sellados
por la soledad y el miedo.

Cuanto me gustaría derribar fronteras,
tender puentes libres de malezas
por donde crezca la hierba y el trigo.

Hoy, necesito vencer al desaliento
y pido a los que sufren,
que dejen atrás la tierra envuelta en humo
y que sean pacientes con la vida.

¡Mirad con ojos de niño
a la aurora y las estrellas,
y la paz que lleváis albergada en el alma,
de paso a la esperanza!