viernes, 18 de octubre de 2019

Anabel Pérez Pizarro





Una gota en su círculo de agua,
la noche la llama, el verso
me da la espalda, me ahoga la garganta.
La oscuridad trae aroma de hierba
del jardín, esperanza de esta mañana,
sentencia al cielo y a su gorra de tela negra,
igual qué sentencia al cristal de mis ojos
y a esa ráfaga de luz encendida y húmeda.

Firme, rueda como minuto en mi reloj azotando las canas entre papeles,
no quieren ser escritos con viejas pisadas.
Las manos resuelven de momento
la sentencia, encendiendo un cigarrillo
en el quicio de la puerta de la calle.
El humo ciega, entre luces opacas,
ventanas y puertas en silencio,
los silencios qué me ocultan sin complejos.
Los gatos no ven como se moja mi rostro,
maúllan izando como bandera su celo oculto.


Antonio Perejil Delay

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A UN SOLDADO ISRAELÍ


Me das pena, soldado,
me das pena.
Crees que porque tienes en tus manos
un fusil o una metralleta,
eres más fuerte
que el niño que se juega la vida
por su madre…aunque ya esté muerta.
Pero simplemente eres
el eslabón de una cadena,
que ha sido forjada para alimentarse
de la sangre ajena.

Me das pena, soldado,
me das pena.
Sabes que eres un criminal
y que solo te alimentas
de vidas inocentes;
pero debería darte vergüenza
asesinar a niños
en Gaza, en Damasco o donde sea.

Antes de apretar el gatillo
y apuntarle a cualquier niño en la cabeza,
deberías pensar en tus hijos
y en la mujer que cada día los besa…
pero tú solo aprendiste
a matar criaturas indefensas,
para que te den como premio una insignia de hojalata
y la puedas lucir en tu chaqueta.

Me das pena, soldado,
que un niño cualquiera
te desafíe a muerte
con un tenedor y ojos de fiera.




Foto bajada de la Red


jueves, 17 de octubre de 2019

Laura Villanueva Guerrero






Decide cómo penetrar
en mi subconsciente,
a través de qué parte
del cuerpo vas a
intentarlo. Yo seré
regazo abierto, invitación
a la catástrofe.





© Laura Villanueva Guerrero
Imagen > Ruth Bernhard

Luis García Montero








POR SEPTIEMBRE



Por septiembre
se te llenan de sótanos los labios
y es relativo el cielo
después de haberte visto preguntarle a la vida.
Pero también el cielo,
arrugado y preciso
como tu cazadora adolescente,
quiere estar entreabierto,
brillar recién amado,
descansando en la hierba
el peso de su larga cabellera de nubes.

Por septiembre
se te llenan de humo los síes en la boca.

miércoles, 16 de octubre de 2019

María José Leblic.

La imagen puede contener: Maria José Leblic RuizdeAlarcón, primer plano

Yo se que algún día, no muy lejano, asomará
tu voluntad de mostrarme la lírica, y padecerá mi
alma la locura, rodeada de puestas de sol, de
vuelos enamorados, de luces de otoño, cubriendo
el desasosiego.
Yo se que algún día, no muy lejano, volverá el claro
gesto de tu mirada.
No hay kilómetros en el pensamiento, solo desconsuelo
que acobarda y se desvía hacia la realidad.
Aprieta tu ardor y regala una guirnalda de sudor,
que queme lo que siento, para así apresurar la aurora, y
mi llanto para siempre.



images.google.es
Image: La pintura de los días por Demetrio Reigada: Hoy con Vicente ...


Walt Whitman

La imagen puede contener: 1 persona, barba
Si te cansas dame tu carga y apóyate en mi hombro,
Más tarde harás lo mismo por mí...
Porque una vez que partamos, ya no podremos detenernos.
Hoy, antes del alba, subí a la colina, miré los cielos
Apretados de luminaria
Y le dije a mi espíritu: cuando conozcamos todas
Las cosas que contienen ¿estaremos ya tranquilos y satisfechos?
Y mi espíritu me dijo:
No, ganaremos esas alturas solo para continuar adelante.

martes, 15 de octubre de 2019

José Hierro




Las nubes

Inútilmente interrogas.
Tus ojos miran al cielo.
Buscas, mirando a las nubes,
huellas que se llevó el viento.

Buscas las manos calientes,
los rostros de los que fueron,
el círculo donde yerran
tocando sus instrumentos.

Nubes que eran ritmo, canto
sin final y sin comienzo,
campanas de espumas pálidas
volteando su secreto,

palmas de mármol, criaturas
girando al compás del tiempo,
imitándole a la vida
su perpetuo movimiento.

Inútilmente interrogas
desde tus párpados ciegos.
¿Qué haces mirando a las nubes,
José Hierro?

(De Cuanto sé de mí, 1957-1959)