martes, 21 de enero de 2020

Ada Membreño






A esta hora
una madre
rodeada de alambres
y ángeles grises

No sabe llorar
frente a los hierros
que amarran las manos
de su crío

Ella entiende
que mas valdría
si despues de parir
se descendiera a la profundidad
donde dormitan las cigarras

Pero se acerca y susurra
a su joven oído
diciéndo

No olvides el pájaro
de colores
que has sido
aunque hoy seas poema triste

Diluyéndote tras la reja
del condenado por ser pobre


Adrian Arias Orozco





He dicho adiós tantas veces
y siempre vuelvo a repetir
adiós,
adiós,
adiós,
como si el miedo a quedarme callado
no me trajera a casa.



lunes, 20 de enero de 2020

Jose Maria R. Olizola, s.j.




Ayuno


Se fueron las horas
en perseguir espejismos.
Se gastó la mirada
contemplando apariencias.
Se secó el río interior
en la sequía de tu palabra.
Se estrellaron los sueños
contra amaneceres sin proyecto.
Se apagó el hambre
con manjares que no saciaban.
Se emborrachó el alma
apurando mentiras.
Y paso a paso
extraviamos el paso.
Solo ayunar
de tanta quimera
podía devolvernos
al camino contigo.

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DIMCHO DEBELYANOV

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Plovdiv


¡Qué miserables fueron mis días de infancia!
¡Oh cuántas lágrimas sofocadas derramé!
Aquí primero la oscuridad envolvió mi mirada,
una tormenta implacable estalló sobre mi cabeza.
Aquí primero escuché la voz gritar: detener
su esperanza y esfuerzo - está prohibido,
el fruto del amor, en una bóveda malvada
tus sueños estarán en prisión perpetua.
Y hoy recorro el triste conjunto de esta ciudad,
El único hogar de mi dolor sin hogar.
Camino por la comodidad de mi alma sin alegría
como si estuviera abandonado en una gran pérdida,
con esos pensamientos negros que me agobian
que quiero borrar todos mis recuerdos.

Maria José Collado


Otra luz es posible
en la noche cerrada
de este tiempo convulso,
si sus llamas se abrazan
en un único empeño:
la mejor convivencia
entre razas y credos,
los sueños, las banderas.


domingo, 19 de enero de 2020

Jorge Novak Stojsic Sarac


Dicen
que hay tristeza
en los almanaques

me acaba de saludar
el último sábado del año

me pidió perdón
y se fue cabizbajo
despacio
y arrugado



Cristina Liso Aldaz





HACIENDO EL NIDO


Día tras día
vuelan los dos
una y otra vez,
buscan hierbas y hojas
que traen en su pico.

En obediencia perfecta a la vida,
el nido se construye poco a poco:
es exacta su arquitectura.

Entre las ramas,
un certero latido
nace oculto, en silencio.

Lo importante, siempre velado.