12 noviembre 2018

Leonard Cohen








Esperando A Marianne 


He perdido un teléfono
que olía a ti
Vivo junto a la radio
todas las emisoras a la vez
pero capto una nana polaca
la capto entre la estática
se desvanece yo espero mantengo el ritmo
viene de vuelta casi dormida
Acaso tomaste el teléfono
sabiendo que yo lo olfatearía inmoderadamente
tal vez hasta que calentaría el plástico
para recoger hasta la última migaja de tu respiración
y si no piensas volver
cómo ibas a telefonear para decirme
que no piensas volver
para así por lo menos Poder discutir contigo






Ana Luna Oscura










Durante muchos años el recuerdo de aquel verano acompañó algunas de mis noches. En mis sueños, la veía de nuevo a través de aquellas ventanas que al atardecer siempre dejaba desnudas.
Como si se tratara de un ritual, yo aguardaba impaciente el momento en el que una vieja melodía ponía fin al silencio tedioso de aquellas horas interminables y daba comienzo al mejor momento del día, aquél que invitaba a sentir esa brisa que acompaña los crespúsculos.
Mientras escuchaba aquella música, escondido tras las cortinas de mi habitación, esperaba ansioso verla aparecer con aquel camisón de satén rojo que dibujaba a la perfección su hermoso contorno.

A veces tenía la suerte de que algún tirante resbalase por su hombro mostrando parte de aquellos senos tan llenos de vida y los latidos de mi corazón, inquietos, herían mi pecho, mortificando aquel desvelo.
Y la brisa ondeando suavemente aquella tela…
Y su larga cabellera negra…
¿Quién no hubiera deseado acariciarla?
Me convertía en viento, fundiéndome con él, convirtiéndole en mi aliado, cuando por fin se acercaba aún más a la ventana y levantaba con sus manos suaves aquella melena.
Cuántas veces en mi juventud ansié besar aquel cuello, aquel cuerpo que parecía encerrar un misterio lleno de excitación. Entonces me preguntaba cuándo llegaría por fin el sosiego, pero cada tarde aquella brisa maldita hacía de nuevo su aparición. Hasta que un verano ella no regresó.

11 noviembre 2018

Loli González Vázquez






Soledad del alma                                     

Eres, como hoja seca que tiembla aferrada a su tallo.
Caminas por un laberinto de emociones
que no te lleva a ningún sitio.
Te giras y volteas una y otra vez
por esta interminable noria de arenas movedizas.

No te acongojes ni te sientas hundida.
Avanza con el aliento fresco por este asfalto de fuego
y clava bien los pies.
Pisa fuerte con tus zapatos viejos hasta que se rompan,
porque ésta,
es una vereda por la que navegamos todos alguna vez.
No olvides que después de la niebla
siempre sale el sol.

Eleva tu copa hasta lo mas alto y brinda por la vida
y tus sueños e ilusiones,
volverán a inundar tus entrañas... y tu alma.

Isabel Rezmo.



Pensar mientras amanece.
Mientras invento el detalle.
Pensar en los raíles que hoy me arrastrarán. 

El pensamiento es una manzana que se
proyecta entre los dientes, y la lengua reposa
en el paladar que lo aflige como el néctar de
los suspiros.



H A B I T O


09 noviembre 2018

Uberto Stabile




Vidas rebeldes


“Ningún camino de flores conduce a la gloria”



Jean de la Fontaine


Cuando era más joven pensaba que ser libre era ser libre
algo así como no tener obligaciones ni compromisos,
nada por lo que vivir, nada por lo que morir
rebelde sin causas conocidas.
Años más tarde descubrí que alguien
tenía que tirar la basura todas las noche,
porque la vida y la casa empezaban a oler mal,
como huele uno cuando crítica todo cuanto no es.
Años más tarde descubrí entre la basura que tiraba
el dulce aroma de mi propio hogar
tu ropa sucia, mis fotografías
los juguetes viejos de los niños
y esa llave que nunca supe lo que abría,
pero ya había perdido la casa
y tuve que reconstruir la esperanza
mucho más lejos de dónde estaba calculado.
Ahora, cuando cada noche salgo a la calle con mi bolsa de basura
y aprovecho el paseo para encender ese cigarrillo que despierta
los perros del vecindario
y los veo en sus casitas encendidas consumir la vida,
me doy cuenta que en la oscuridad
era más fácil ser libre.



José Puerto Cuenca






LUZ    DE   NOCHE

A quien diga que es negra la noche se lo niego, 
porque sé que la sombra nos ata y nos engaña
y tejen con su brea mil esclavas arañas
los barrotes bastardos de los desasosiegos.
Hay muchos que cultivan la bruma en las entrañas
afirmando, ateridos, que la Luz es mentira
y la palabra blanca y el alba prometida
sólo cuentos de nadas… y en vez de vivir mueren
ajenos al milagro de los amaneceres,
con terquedad de topos sepultados en vida.

La noche prende el fuego dorado de los sueños
y copula con todos sus fieles pretendientes
mas guarda sus secretos como virgen prudente,
para alumbrarnos nuevos como hijos primogénitos.
Ella mantiene ardiendo el ascua en la simiente,
doma la luz salvaje, engarza y amalgama
los granos en aljófares de moras y granadas
con su galvanoplastia de madre siempre encinta;
ella se confabula con el agua escondida
y roba a la canícula nuestra savia agostada.

La noche monta guardia en el pozo del olvido,
la noche nos amasa, nos ama, nos macera
y nos baña en nosotros, nos blanquea la ceguera
sacándonos del necio manicomio de los vivos.
Libera almas de hadas que airean y regeneran
nuestras alas de ave empolvadas de ceniza
y nos lleva en estrellas errantes y huidizas
de nuestras almohadas a los altos jardines
en donde nuestros ojos brotaron, bailarines,
de la luz que nos traga siendo nuestra nodriza.




                                                       
                                                 


08 noviembre 2018

María José Collado.




Como un río que pasa
va dejando el otoño
sus huellas dactilares
sobre todas las cosas.




07 noviembre 2018

- Julia Gutiérrez.





Saberte vertical y poliédrica. Sentir a latigazos
como de repente te eclipsas. Mis párpados
se cierran cansados de buscar un punto de luz
en los acantilados donde el sol cae más tarde
y no hay marea que justifique el amor desmedido
que se muere ahogado en mi boca
ante lo irreparable, lo irreversible que encubre
el tránsito sigiloso y el desconcierto
de una complicidad estéril, de esta muerte lenta
de la piel y su idioma, de este mantra
vuelto pánico que nos deja la lengua bífida
y hojas de trébol cayendo de la mirada
cuando, entre tú y yo, luces y sombras juegan
por los pasillos y se pierden como niños
volviéndonos intangibles, irreales, sabiendo que
“érase una vez…” es lo que queda de nuestro tiempo.
Tu sombra cosida en mi espalda resistiendo el olvido
cuando entro en mi casa-isla que se hunde
y solo el sonido de sueños rotos, sola la afonía,
sola la pena.
Sola.


Carmen Castejón Cabeceira






APRENDIENDO A NO MORIR
 

Estamos aprendiendo a no morir
antes de tiempo.
Hemos dejado de cortar las flores,
al fin nos conformamos con ver su desarrollo.
Pero no solo eso,
mantenemos la calma en otros escenarios.
Podemos controlar
los ataques de pánico, dejando atrás la angustia,
nombrarla nos provoca un gran rechazo
y desistimos.
Es de lo más humano perder los nervios siempre,
pero ahora las cosas han cambiado.
Nos gusta echar raíces
y no tenerle miedo a las alturas.
Estamos aprendiendo a no morir
antes de tiempo.
Primero cataremos el vino de la vida
y sus elevaciones,
a pesar de lo efímero
que sea nuestro tránsito
salvémonos extendiendo los brazos
con el ombligo arriba,
hasta que el sol se cierre a nuestros ojos.



06 noviembre 2018

Sara Zapata






Mi abuela nunca verá 
a la mujer en que me he convertido.
No podré decirle 
que cuando me recojo el pelo
recuerdo sus tirones 
intentando domesticar 
la rebeldía de mi cabeza.
No sabrá que he vuelto a hacer punto,
que choco las agujas 
en interminables bufandas 
para abrigar ausencias. 
Mi abuela no sabrá 
que ya no lleno mi cuerpo de tiritas
para cubrir falsas heridas,
que las heridas de ahora 
se esconden bajo musgo 
en lugares en los que no llega la luz.
Mi abuela no leerá nunca 
ninguno de estos poemas 
escritos en tardes de nostalgias 
ni sonreirá al verme llegar 
cogida de tu mano.
Mi abuela no podrá ya conocerte
y yo no podré ver 
cómo bajas la mirada hacia el mantel
intentando ocultar tu timidez.
Pero sé que al despedirnos
sus manos de pan y albahaca 
apretarían fuertemente las mías 
para decirme sin palabras:
"Me gusta". 

  


José Puerto Cuenca





“YO TENGO UN SUEÑO…”

Como el negro Martin Luther King, yo tengo un sueño…
que me ronda y me crece más vivo cada noche
y me amenaza con ver conmigo amanecer.

Me veo recién plantado en una tierra nueva
al otro lado diáfano de todas las fronteras,
en una heredad brillante y fértil donde reina
como dueña y señora la madre clorofila,
en donde las verdades cereales de la savia
las miradas, las bocas, los estómagos colman
y socaban, devoran los antiguos decretos
oscuros y concretos de asfalto y de cemento;
donde se agrandan patios rebosantes de luz
estallantes de flores y dones hortelanos.
Es una tierra enhiesta en una vibración nueva
de energías sin cargo de codicia ni inmundicia
que repiten al astro dorado y que rezuman
del viento, de agua inquieta, de la matriz de Gaia
 y del miocardio noble de cada ser humano.

El lugar de mi sueño es un mundo habitado
por humanos señores de su propia conciencia
y artesanos peritos en el sexto sentido
que será el más común de todos los sentidos;
es un lugar sin dioses donde Dios es la suma
de muchos seres francos de ojos transparentes,
de gesto dulce y manso y de mano siempre abierta
donde más que mi miedo, mi ombligo y mi intestino,
importan los sudores de nuestras frentes tersas
e importa la certeza, que sepamos quién somos
qué vinimos a hacer y hacia dónde va el camino…

Sueño una gran aldea donde todos se conocen
sin tratarse por títulos  pues todos son familia…
Es un lugar en donde hace lustros se fundieron
las soberbias colosales,  los poderes maléficos
que ostentaban impunes los altos rascacielos,
una tierra de gente encendida a ras de tierra
que ya nunca jamás quiso vivir amontonada;
y veo abrirse el pecho de las ciudades grises
en ágoras inmensas con columnas forjadas
con el plomo guerrero y el bronce de cañones,
donde nos reuniremos  a meditar en masa,
crítica, celebrando el laurel de la creación,
a conectarnos y a pronunciar antiguos mantras,
oraciones potentes de hágase  y  así sea;
y a concordar con pocas, con muy pocas palabras
de buen entendedor las muy escasas leyes
que apenas son precisas entre gente de ley.

Yo tengo un sueño más vivo y largo cada noche,
que me amenaza con quedarse a desayunar
y a echar el día entero conmigo y con vosotros…

                                                                       

05 noviembre 2018

Gabriela Mistral





Yo no tengo soledad

Es la noche desamparo

de las sierras hasta el mar.

Pero yo, la que te mece,

¡yo no tengo soledad!

-

Es el cielo desamparo

si la luna cae al mar.

Pero yo, la que te estrecha,

¡yo no tengo soledad!

-

Es el mundo desamparo

y la carne triste va.

Pero yo, la que te oprime,

¡yo no tengo soledad!





Alicia Correa Castelo




Quiero hacer el amor contigo
para curar cada una de tus heridas
Ser ese hombro donde llorar
y esas manos que te acaricie
y te haga sentir como en casa

cada vez que salgan a tu encuentro
Desanudar tu boca en cada beso que te de
y enseñarte a amar
Que mi mirada te sirva de guarida
cuando te encuentres perdido
y no sepas donde cobijarte
Dormir en cada uno de tus sueños
incluso cuando estés despierto
y renacer en ti
Ser ese nido donde descansar tus alas cuando llegue la noche
y no tengas donde ir
Ser tú timonel , tú guía , tu brújula
llevar la dirección de tus sueños
y ayudarte a no zozobrar
cuando los problemas te agobien
y no te dejen ser
Quiero ser ...

02 noviembre 2018

© Laura Villanueva Guerrero




Imagen invasora



Búscame
con la desesperación
de la imagen invasora,
como si te miraras al espejo
y únicamente vieras
mi gemido.
No soy tu obsesión,
tan solo he hecho un pacto
de carne con tu pupila
y no pienso abandonar
el calor de tu nervio óptico.

Ana García Briones









A bordo de un verso,
en ese territorio subterráneo
por donde circulan las heridas,
canalizo  recuerdos.
Aquellos que no se cierran,
que tal vez  acompañan
nuestro viaje
mientras respiramos,
sentimos,
amamos.

















Estefanía Paz D de A





Tú, mi mejor regalo 🎼
Sentada en la clave de sol de la vida
desde el día en que tus besos
dibujaron girasoles
en mi sonrisa,
rompo el tiempo y el espacio
para sentir el latido
de tus palabras
en mis manos
acariciando la escarcha
que esconde la fuente
desde la que brota
el color de la sabia
del deseo,
el calor del saberte cerca
en el silencio.




Antonio Porras Cabrera





Vengo del agua del mar
--------------------------------




Vengo del agua del mar,
traigo su sal y su yodo
para poderte besar
con mis versos en tus labios
volando en la madrugá.
Te regalo mil auroras
plenas de brisa marina
que adornen tu despertar
con los colores azules
de un cielo crepuscular
que va bailando su danza
sobre las olas del mar.
Quiero mecer tus cabellos
besar tu piel y tus ojos
y tu cuerpo acariciar
llevado por el antojo
de fusionarnos unidos
en un nuevo despertar.







01 noviembre 2018

José Puerto Cuenca

RENACER… SER

If you can fill the unforgiving minute... (Rudyard Kipling)
Hoy es siempre todavía… (Antonio Machado)

¿Y si pudieras escoger morir… dormirte
en noviembre y derretir
la nieve de tus ojos, el temblor de tus huesos
y sobrevolar la borrasca sucia de tu pecho
y renacer...
en otra madera, en otra savia, en otro baile verde,
en otras corrientes limpias
a la luz sabia de mayo?...
Romper las raíces viciadas que te anclan
a la memoria arcaica e insalubre del légamo,
al inconsciente descomunal de la tribu,
a la rueda ciega de las encarnaciones,
al molde herrumbroso de la sangre vieja...
¿Y si te crecieran, si pudieras estrenar...
nuevas alas, tripas nuevas... y meninges
y niñas y dientes y tímpanos nuevos,
unos bronquios y un miocardio vírgenes,
un hálito y un idioma incólume?
¿Y si amanecieras de pronto
con las manos limpias
en una aldea sin mugre, sin tizne, sin umbría,
donde de las mamas y las fuentes
brota leche noble,
el buitre de la farsa se extinguió hace tiempo,
y se revelan en su esplendor
los genios de la luz?

… ¿Y si acabases de nacer
          en este efímero ahora,
en este oferente aquí que se te abre
      como un grial,
             como corola de luz,
                     como vidriera cósmica?
¿Y si el día de hoy te alumbra rearmado
        y te redime
   de tu historia aciaga, de los farios negros?
¿Y si en este mismo segundo
       te yergues y expandes
             la vista, el plexo solar,
                   la voz, la pituitaria...?
¿Y si decides renacerte
           en este siempre ahora,
serte el tú que partió
y se extravió en la vereda,
           el que llevas buscando media vida
                  a media noche?


31 octubre 2018

Ramón Llanes




EN MEMORIA DE ÁNGELA MARÍN SANTOS


Quiebra un dolor la tarde nuestra,
duele más que nunca el alma,
aprieta la desesperanza,
no llega la resignación.
Perdemos a Ángela
con la consecuencia de un “para siempre”
solo efímero en el recuerdo,
suene el himno grande en la marisma azul
y llore con nosotros la madre tierra,
eternidad en los brazos.



Ramón Llanes. 31 octubre 2017.