viernes, 20 de mayo de 2022

Alejandra Pizarnik

 


REMINISCENCIAS


y el tiempo estranguló mi estrella
cuatro números giran insidiosos
ennegreciendo las confituras
y el tiempo estranguló mi estrella
caminaba trillada sobre pozo oscuro
los brillos lloraban a mis verdores
y yo miraba y yo miraba
y el tiempo estranguló mi estrella
recordar tres rugidos de
tiernas montañas y radios oscuras
dos copas amarillas
dos gargantas raspadas
dos besos comunicantes de la visión de
una existencia a otra existencia
dos promesas gimientes de
tremendas locuacidades ajenas
dos promesas de no ser de sí ser de no ser
dos sueños jugando la ronda del sino en
derredor de un cosmos de
champagne amarillo blanquecino
dos miradas cerciorando la avidez de una
estrella chiquita
y el tiempo estranguló mi estrella
cuatro números ríen en volteretas desabridas
muere uno
nace uno
y el tiempo estranguló mi estrella
sones de nenúfares ardientes
desconectan mis futuras sombras
un vaho desconcertante rellena
mi soleado rincón
la sombra del sol tritura la
la esfinge de mi estrella
las promesas se coagulan
frente al signo de estrellas estranguladas
y el tiempo estranguló mi estrella
pero su esencia existirá
en mi intemporal interior
brilla esencia de mi estrella!

Luis Rosales

 






AUTOBIOGRAFÍA



Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que más quería.


Mayte Salguero

 






Báñame de mimos
que soy tu casa,
no me des la espalda
que te doy cobijo,
ábreme los grifos
de tu conciencia
y que esa senda
se haga latidos.

Mójate los labios
con mi salud,
préstame tú
todos los cuidados
sin dejar de lado
el lado de la realidad
que es luchar
para conservarnos.

Llénate de vida
para que pueda vivir,
apiádate de mí
para que prosiga
procreando existencia
de sana solvencia
agua, aire y sonrisas.

Antonio Gala

 





Cómo retumba amor, cómo resuena...



Cómo retumba amor, cómo resuena
tu nombre, suelto en flor, por los collados:
su aletear de palomos azorados
ni el orden de la noche lo serena.
Cuánta luna y qué olor de luna llena
empapan con su lino los sembrados.
Brilla tu nombre en los desiertos prados,
y en el tobillo siento su cadena.
Vendrá la luz, regresará la hora
en que, abierta, la luz despavorida
vierta sonora sangre de granada.
Vendrá otra vez la sangre más sonora
golpeando en las llagas de la vida,
pero estará la vida ejecutada.

Carmen Castejón Cabeceira

 




Cada vez que me caigo soy abismo
todo se hace mentira
y así como una adicta de ese roce
sumergida en el fango no hago pié.
Llegaste haciendo ruido,
Me cuesta recordar aquella tarde,
estaba entre paréntesis,
pero creo que venías cargado de palomas.
Mi cuerpo despertó a la claridad,
al sentir todo peso , comprendiendo
una vez más,
el porqué de la fugacidad de la tristeza.

Diego Bardallo

 






Es la poesía ese balancín
que me eleva hasta dónde
se me va la mente.
El dulce mareo del verso,
prorroga mis noches

queriendo poner cordura
en el corazón de una veleta.
Acabo paseando por las aceras
de la demencia y rompo
para siempre con la utopía
si al final no consigo
que me arropen sus manos. 

miércoles, 18 de mayo de 2022

María José Collado.





Cae el telón

Dormita bajo la arena
un desplegable de letras
untado de imágenes,
sandía calada la luna,
una bandeja de conversaciones,
el tintineo de copas, gestos.
El galeón de la memoria a flote
con sus rémoras de algas,
largo aliento de salitre
en una nasa de palabras.
La piel de las calles se llena
de líquidas pisadas, tinta,
innecesarios dígitos de pasaportes,
hormigas sobre un folio
único salvoconducto entre las manos.