lunes, 5 de diciembre de 2022

Gloria Fuertes



SOLO TRES LETRAS


Sólo tres letras, tres letras nada más,
sólo tres letras que para siempre aprenderás.
Sólo tres letras para escribir PAZ.
La P, la A y la Z, sólo tres letras.
Sólo tres letras, tres letras nada más,
para cantar PAZ, para hacer PAZ.
La P de pueblo, la A de amar
y la Z de zafiro o de zagal.
De zafiro por un mundo azul,
de zagal por un niño como tú.
No hace falta ser sabio,
ni tener bayonetas,
si tu te aprendes bien,
sólo estas tres letras,
úsalas de mayor y habrá paz en la tierra.

Ángel González



A mano amada


A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;
allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,
los recuerdos me asaltan.
Unos empuñan tu mirada verde,
otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
me reclaman.
Reconozco los rostros.
No hurto el cuerpo.
Cierro los ojos para ver
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
la memoria.

Antonio Gala




Bagdad


Tenía tanta necesidad de que me amaras,
que nada más llegar te declaré mi amor.
Te quité luces, puentes y autopistas,
ropas artificiales.
Y te dejé desnuda, inexistente casi,
bajo la luna y mía.
A las princesas sumerias,
cuando fueron quemadas con joyas rutilantes,
les brillaban aún sus dientes jóvenes;
se quebraron sus cráneos antes que sus collares;
se fundieron sus ojos antes que sus preseas....
Bajo la luna aún brillaban sus dientes,
mientras te poseí desnuda y mía.

Ángeles Mora Fragoso





«As time goes bye...»

Entre todos los bares de este mundo
he venido a este bar para encontrarte
furtiva como siempre
para rozar la piel de tus esquinas.
Y cómo me hace daño tu cansancio
—ya sabes que mañana es cada lunes—
esa vieja, tristísima, memoria
de buscarle sentido a algo que bulle
como se abre una flor
así, de golpe.
Manías de la ausencia y tus nostalgias
Te noto tan cansado...
Quiero dormir contigo: Busca sólo
un poco más de sueño y de tabaco.
Quiero morir contigo.
¿Por qué no me apalabras un cumpleaños más?
Las arrugas ahí sí que son cosas serias
o el paso de los días
con mis pechos que bajan a acariciar tus manos.
Y luego cuando un labio nos elude
en la piel de las ingles, ay, no muerdas,
y nos brinca por dentro...
Pero ahora llega el tren
como un viejo caballo del National
qué diestro en los obstáculos.
Qué sucia su taberna.
Qué mediodía horrible al despedirte.
Te veo tan delgado
con tus causas perdidas
tus causas en la llama de la copa
mi amargo luchador
sonriendo lentamente, como si te murieras.
Como al decirme adiós.

domingo, 4 de diciembre de 2022

Aida Acosta




Me duele tu huída

el silencio que me lanzas.
Quizá cuando regreses
vengas contento
o amargo de alcohol
como otras veces
y todo sea rompernos
a mordiscos
y todo sea un correr de gatos
como hojas por el balcón.

Silvia Cuevas-Morales





Bajo la lluvia un hombre
interpreta el Ave María con su violín.
Te pienso con los ojos secos.
Evoco nuestro último beso
hace treinta y cuatro años.
El último abrazo,
la última mirada.
La habitación estéril,
la tenue luz de un sol
que no se atrevía a brillar.
Tu cuerpo vencido,
tu sonrisa triste,
tus hermosas manos
entre las mías,
y me duele tener tu edad.
En la calle,
sigue lloviendo sin cesar.
Dedicado a María Victoria Morales Bustamante (Santiago de Chile, 14/6/1928 -Melbourne, 10/10/1980)

Walt Whitman



Yo, tranquilo, serenamente plantado
Yo, tranquilo, serenamente plantado ante la naturaleza,
Amo de todo o señor de todo, sereno en medio de las cosas irracionales.
Imbuido como ellas, pasivo, receptivo, y silencioso, también como ellas,
Conocedor de que mi ocupación, mi pobreza, mi notoriedad
Y mis debilidades son menos importantes de lo que creía,
Hacia el mar mexicano, en el Manhattan o en el Tennessee, o lejos en el norte o tierra adentro,
Hombre de río u hombre de montes o de granjas de estos estados, ribereño del mar o de los lagos de Canadá,
Yo, dondequiera que viva mi vida, quiero hacer frente a las contingencias
Y encarar la noche, las tormentas, el hambre, el ridículo, los accidentes
Y los rechazos como lo hace el animal.