viernes, 31 de marzo de 2023

Nikki GiovanniNikki Giovanni



La poeta norteamericana Nikki Giovanni ha sido una de las principales representantes, a lo largo del último medio siglo, de lo que podríamos denominar una suerte de poesía vinculada con el activismo racial y feminista.

Cosas aceptables
He matado a una araña
no a una asesina araña violinista
ni siquiera a una viuda negra
si la verdad tuviese que ser dicha
no se trataba más que de una pequeña
araña, con textura de papel,
que debería haber corrido
cuando agarré el libro
pero no lo hizo
y me asustó
y la aplasté
No creo
tener permiso
para matar algo
bajo el único pretexto de estar
asustada



Traducción de Adrián Viéitez. 

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lunes, 27 de marzo de 2023

Anabel Caride



ZOON POLITIKON


El hombre es un animal político.
(Aristóteles)
En este infausto mes hay elecciones,
plebiscitos al cambio de estación,
comicios desayuno, almuerzo referéndums,
meriendo la estadística de voto
que me dice, a las claras, que vote y lo contrario.
Confundo al candidato nacional
con el separatista de las barbas,
a la líder amorfa y populista
con el casposo bizco defensor
de la esencia española, esa entelequia.
Ya mismo me separo de Figueras
que saco el pasaporte en la autovía.
Me da por combinar el flequillo
con orgullo autonómico, anchoas de Cantabria
y llamo «feminazi» a quien cuestione
el Toro de la Vega.
En asuntos locales voy con democristianos,
centristas en la Champions
y apoyo liberales en asuntos de pasta.
Qué pena no tener un carnet de vetusta afiliada
ni puertas giratorias que me lleven al bingo.
Consultaré a Aristóteles
a cuánto sale el voto en época de veda,
si aconseja el soborno,
el exilio dorado en países con ostras
o hacerse hare Krishna, fluir con la galaxia.
En tanto aprendo algo de política
leeré a Baudelaire:
morir lleno de sífilis rezando a Satanás
cuidado por las monjas después de haber vaciado
el cáliz de la noche.

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Paqui Aquino



VIVIR


¿Sabes? Quiero aprender
a vivir, a reír, a llorar.
Quiero reír contigo
y busco en tus brazos la vida.
¿Sabes? Te espero asomada
al balcón mientras la luna me alumbra
para cumplir las promesas
que un día nos hicimos.
¿Sabes? Cuando voy al mar
te busco entre las olas para nadar
y tú te escondes detrás del horizonte.
¿Sabes? Llorar como las viñas
en marzo te deja el corazón limpio.
¿Y sabes que se van cumpliendo
los años y yo sigo aquí
aprendiendo a vivir, a reír y a llorar,
contigo y sin ti…?

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Rosa Maria




Cuéntame

Cuéntame
Cómo empezó lo nuestro,
Si fue un traspiés,
Cosa del destino
O tal vez parada obligada
En una estación desierta
Dime de qué color
Te vistes por dentro,
Para alumbrar mi voz
Cuando roza tu cuerpo,
Para cuidar algo de mi
Que habita en el recuerdo
Susurrame al oído
Qué no quieres que nuestro cuento
Atraque en el puerto de la desilusión,
Y vuelve de nuevo diciendo
Qué mañana no es algo pasajero.
Cuéntame un cuento
Y mañana tal vez amanezca
Envuelta de tus besos,
Muerta de miedo
O en los brazos de cualquiera
Qué abrigue lo que hoy no siento


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sábado, 25 de marzo de 2023

Itziar Mínguez Arnáiz

 


Itziar Mínguez Arnáiz es una poeta, narradora y guionista de televisión nacida en Barakaldo en 1972. Ha publicado los poemarios La vida me persigue (X Premio Internacional de Poesía Surcos, Renacimiento, 2006), Luz en ruinas (accésit del XVII Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma, Visor, 2007), Cara o cruz (Huacanamo, 2009), Pura coincidencia (VII Premio Internacional de Poesía Ciudad de Morón, Point De Lunettes, 2010), Wikipoemia (Oblicuas, 2014), Cambio de rasante (Baile del Sol, 2015), Que viene el lobo (Premio Internacional de Poesía Nicanor Parra, Siltolá, 2016), QWERTY (Siltolá, 2017), Idea intuitiva de un cuerpo geométrico (LUPI, 2018), La vuelta al mundo en 80 jaikus (y una nana para despertar) (Takara, 2018) y Lo que pudo haber sido (Huerga & Fierro, 2019). Fue finalista del Premio Euskadi de Literatura 2010 y su obra poética está recogida en una treintena de antologías.




LOS ADIOSES



Ya no escribes a lo que perdiste
lo que es o pudo haber sido
es a tu piel lo que la escarcha
al pétalo de una flor
una refrescante y caprichosa gota de rocío
que se posa sobre tu recuerdo
sin peso suficiente como para quebrarlo
con la terca insistencia de lo efímero
está asumido
nada de lo que fue
o pudo haber sido
será
ahora escribes
a lo que el tiempo te arrebatará seguro
escribes con el único fin
de anticiparte a las pérdidas que te aguardan
porque la vida es eso
llegar preparado a cada despedida
preguntándote quién será el siguiente
mientras con disimulo
cruzas los dedos tras tu espalda


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Marta Pumarega Rubio



Hoy te extiendo mi alfombra roja para que llegues,
traigo todo lo prometido,
un papel y un lápiz para estados de alarma,
mi mirada con contenido
y un borrador de mis poemas.
Tú tráete tus dudas de hombre afortunado,
tu tristeza necesaria,
tu curiosidad puntos suspensivos.
Aunque sólo sea esta noche,
estamos a la distancia de un poema.



Marta Pumarega Rubio
Antónimo de cobijo


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Olga RT



EL CORAZÓN DEL LEÓN


Para vivir de verdad
tendrás que morir muchas veces de mentira.
Y transmutarte en sombra y amar el dolor
del que abre camino en la selva o desierto.
Asumirás la pérdida de la mano amiga
y entenderás el frío acunando tu corazón.
Despedirás con serenidad
el maravilloso don de soñar juntos.
Y aprenderás a caminar con tus miedos.
Asimilarás la pérdida de todo y tal vez,
en algún momento, llegues a echarte de menos.
Nadie quiere pensar que hay muchas muertes
para cada corazón, y que no todos los
corazones las soportan y vencen.
Tantas muertes como seres nos lloren.


LIBRO. Geometrías. Poesía en estado sólido

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Maria De Los Angeles Viangel Garcia Martin.




Prosa poética

Me despertó esta mañana el corazón diciéndome muy despacito tu nombre en voz bajita, me quedé embelesada en tus ojos, me perdí en el manantial de tu boca, tus labios de hierbabuena... quise por un momento volver a cerrar mis párpados y soñarte de nuevo.
Por entre medio de la explanada de mi alma, una arboleda, y dentro de la arboleda, ramas de árboles que asomaban a tu sonrisa espampanante.
Me desperté, queriendo surcar el mar de tu cuerpo lentamente hasta quedar varada ante ti, me desperté oliendo a ti, impregnada del aroma de tu cuerpo, ese que tanto me hace sentir.

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viernes, 24 de marzo de 2023

Ana María Iza







Lobo azul


No quise detenerte
pensaste que era el viento
fa fuerza de gravedad que te empujaba

Y era el impulso mío
la sed de lo que parte

Bien puede ser
el sol tras la montaña
o la montaña en sombra desteñida
la ciudad que se esfuma en la ventana
la estela en barco convertida
el olor de los muelles
la hora cero
la caída del Dios que nos levanta

La dulzura de las manos solas
la mancha
en los pañuelos blancos

No quise detenerte
me gustabas por agua

Llévate el lobo azul
Déjame el lila pálido

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Daniel Chiprian




Esta tarde iré a buscarte,

en lo más profundo del silencio,

porque me debes unas miradas,largas,

unas miradas que callan al viento,

unas miradas que mueren por descubrirte,

Esta tarde oscura y negra, llena de recuerdos

que traen mis manos del pasado,

iré a buscarte y te llevare conmigo

antes de que caiga el rocío sobre nuestros nombres,

antes de que nos alcance el alba,...

Esta tarde podría llorar y mirar al cielo

y decirme a mi mismo

Que no, que no estás en mi camino,

Que no, que mis manos están casadas

de abrazar lo que nunca tuve

en mis brazos,...

Prometo que esta tarde he recuperado la esperanza

porque sigo oyendo aquella voz

que me llama de lo más lejano,..

de lo más lejano,

de mi mundo,

de mi sitio.


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jueves, 23 de marzo de 2023

Gloria Young





 Soy


Soy recinto
de todas las palabras colgadas en el viento
de la luz que atraviesa mi curva cordillera
de la canción del sueño
del mar con sus espumas
del alma desbocada al filo de una estrella

Soy voz
que no se esconde
que explora sus tejidos
que aúlla en el misterio de todos los silencios
que murmura a la vida
que acecha en la vigilia
que da vuelo a la risa venciendo la nostalgia.

Soy agua
de la lluvia
del mar
de la tormenta
y busco los tesoros
y lavo
las memorias

soy mujer
de este siglo
escalando esperanzas
cabalgando corceles
de amor y de ternura
abriéndome los poros
al olor de las frutas
soltándome el cabello
surcando la dulzura
aquí
en la penumbra
de la
puesta del sol

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Olga Orozco




AMANTES


En el abrazo
multiplicábamos panes y peces
-dos jirones de carne enlazados
resucitando bocas de otros tiempos,
gemidos insepultos que perduran
más allá de los rumores de la espera-.
Yo me asía a tu cuerpo
y enclavaba un eclipse de ternura
en la desnuda estela de tu nombre,
y la noche insistía en sorprendernos
ejercitando su deber de hembra
siempre piadosa para los amantes,
siempre dispuesta a perpetrar el celo.
En el abrazo
éramos dos y éramos uno, siempre,
descalzos de temores remontábamos
el hilo de la lluvia
y el amor era un juego que latía
con los ojos cerrados,
sin bostezos abiertos, sin preguntas,
con la certeza del poema escrito
en el recodo exacto del encuentro,
con la ilusión del sol amanecido
impartiendo su luz desaforada
sobre cualquier presagio.

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miércoles, 22 de marzo de 2023

Lucía Fernández Núñez



Poneos cómodas.
Habéis llegado
para quedaros.
Llevo tiempo esperando
que os instaléis en mi cara.
No pueden veros mis ojos,
pero el espejo no calla.
Viviréis sobre mis pómulos,
rodeadas de los surcos
que tallan
la piel que me cubre,
y que son cauces del llanto
cuando se ahoga el alma.
No os recibo con tristeza,
porque sois inequívoca señal
de que el paso del tiempo
no le es ajeno a mi cuerpo.
Sois la vida que he vivido
que a mi rostro se asoma
de pleno derecho.
Las bolsas de mis ojos
son dignas portadoras
de toda la sabiduría
que los años sembraron en ellas.
Envejezco. Lucía.


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Consuelo Jimenez



LIVIANA


La persiana recorta el horizonte,
justo en la medida que yo quiero.
Se trata de un inacabado perfecto,
que hace de la luz un misterio conocido.
Y así agoto los días
en el vientre de noches ansiosas,
pariendo trazos grises,
gris mío,
gris nube,
al que me entrego
suave y ligera, liviana.


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MIGUEL ÁNGEL YUSTA



Esta noche.
Te quería decir en esta noche
cuando ya nadie habita en la distancia
y dormidos los pájaros
es el silencio dueño de las vidas.Te quería decir, y te lo digo,
aunque a veces me corte las palabras
el saber que tu oído las escucha
y tus ojos las miran,
que esta tarde cuando volvía a casa,
tan silencioso y solo,
mientras sobrevolaba el pensamiento
utópicos lugares,
de pronto, te me has aparecido
con tus ojos profundos
y tus manos repletas de caricias,
abierta la sonrisa,
piernas de adolescente, apresuradas
por llegar a mis brazos
y rodearme fuerte con los tuyos.
Tu cabello jugando con el viento,
extendidas las manos en el aire,
presentidas caricias.
Venías, llegabas y te quedabas...
Entonces he sentido que la tarde
se llenaba de luces
y que toda la gente sonreía.
Que aún era hermoso el mundo
y los taxis, las casas, los semáforos.
Que las tiendas, las calles , las aceras
se llenaban de luces de repente
e íbamos del brazo, felices como niños.
Pero esta tarde no has aparecido.
Por eso te lo digo,
que te he echado de menos en las horas
que otro día mataban poco a poco.
Y aunque al subir a casa
ha sonado el teléfono y me has dicho te quiero
por un momento, amor, por un momento,
las luces se apagaron en mi alma...
Por eso te repito,
pero tal vez callarme debería,
que cada tarde, amor, que cada tarde,
me dejes que la acabe entre tus brazos.
(De Amar y callar)

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viernes, 17 de marzo de 2023

Rafael Alberti



El ángel ángel
Y el mar fue y le dio un nombre
y un apellido el viento
y las nubes un cuerpo
y un alma el fuego.
La tierra, nada.
Ese reino movible,
colgado de las águilas,
no la conoce.
Nunca escribió su sombra
la figura de un hombre.


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Angela Serna





En las horas

previas
al alba

-sístole-

alguien persigue
la quimera de
una voz ajena
presentida
en el vertiginoso
discurrir
de una mano sobre la mesa

-diástole- :

éramos tú y yo
luego sólo yo
y el tiempo que confunde todo…

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jueves, 16 de marzo de 2023

Fernando Pessoa,




Autopsicografía

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquél que no han tenido.

Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.

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miércoles, 15 de marzo de 2023

Silvia Cuevas-Morales



Escribir poesía es a veces
arrancarse el hígado.
Vaciarse el corazón de un plumazo.
Es desnudar los sentidos
en un vano intento por desterrar los miedos.
Es acariciar un alma herida
aunque a veces,
es dar palos de ciego.
Es aferrarse a la última esperanza,
es arrancarse los ojos
para poder mirar de frente
sin máscaras ni ruegos.
Es ensuciarse los dedos en el fango
o hurgar en lo más profundo de nuestro sexo.
Escribir poesía es a veces,
el único salvavidas
que nos redime del suicidio,
del desamor, del dolor.
Escribir poesía es la única pasión,
que me acompañará hasta la muerte.

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Luis García Montero

 


El amor difícil
Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.
Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.
Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.
Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.
Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.

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© Carmen Castejón Cabeceira




 Ando conmigo arrastras por la calle

por no quedarme quieta,
buscando ritmos nuevos que me toquen.
Solo quiero un poema, uno más
que invada mis bolsillos.
y encender mi voz
quitándome las piedras de los ojos.
Este ser tan sensible que me cruza
no se logra encauzar si no es con versos,
la palabra me da
la única justicia conocida.
Ando conmigo arrastras por la calle
deshaciendo el nudo de la garganta,
casi siempre me prestan los andares,
pero yo los devuelvo
llegando el primer síntoma.
Comienza a llover,
todo aquello que fue sosiego o fiebre
se vuelve de colores.
Los bolsillos se llenan de vocablos,
ya se ha dado la magia necesaria.
Advierto que mi cuerpo se dispone a escribir,
estoy siendo atraída por la tierra.

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martes, 14 de marzo de 2023

Carmen Herrera





Yo no soy de herrumbres,

a pesar de estar hecha de metales.
No me pudre el llanto, me forjan las penas...
No me cambia el agua, ni el aire, ni me cansa el tiempo.
Soy del color que amanece
y en las sombras de la tarde,
las musas juegan a vestirse de volantes con mis miedos.
No soy de herrumbres, no...
me resbala el veneno oxidado.

@ Remedios Álvarez




Él me dijo:

soy Caín
soy el que destruye
el que ofende
el que mira con reserva
el que no se cree nada.
Abel era la generosidad
el que agradecía
el que apaciguaba...

yo también trabajé,
incluso más,
ofrecía mis frutos,
salvé a los animales,
rezaba sin parar...

No, no maté a Abel por envidia,
ni por celos, ni por despecho,
ni quería matarlo
Yo le amaba,
compartía con él mis cosechas,
charlaba de mis inquietudes,
de las ilusiones...

Pero Dios nos puso
un paraíso y un infierno
y uno de los dos debía ser
la virtud y el otro la ofensa.
Él nos hizo a su imagen.
Yo representaba el lado iracundo
Abel, la templanza
Pero dime,
¿No es a veces necesaria la ira?
Abel murió porque así estaba escrito
Yo, en cambio, vivo con la culpa.

Yo soy Caín,
al que le caerán la maldiciones
por los siglos de los siglos;
el que vivió para recordar que amó,
el que mató lo formal
lo políticamente correcto.
¿Y a ti, qué papel te dio el creador?

Yo le dije:
querido Caín,
yo soy Abel y volverás a matarme.

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Begoña Abad.







Lo primero que recuerdo de esta vida

es que alguien me sopló en la cara.
No recuerdo nada de mi vida anterior.



Del libro : Cómo aprender a volar




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Pedro Javier Martín Pedrós.




El tímido ruido de las olas,

acarician en la orilla
mi encuentro con el mar.
Recibo las distintas fragancias
de los paseantes cuidando
su colesterol.
Es un mensaje sencillo
de humanidad.



Del libro: Soledades.

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domingo, 12 de marzo de 2023

José Emilio Pacheco



Indeseable
No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.

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Ángel Guinda



CRUCIFIXIÓN


¡ Hablo en nombre de aquellos cuya vida es una encrucijada!
En nombre de quienes sólo encuentran cruces a cada paso, espantapájaros en cruz, cruceiros en su peregrinación.
Hablo en nombre de los que a duras penas avanzan rebotando entre cruces, apartando cruces, esquivando tumbas, atropellados por cruces.
¡Mujeres y hombres sin voz con los brazos en cruz!
Cruces andantes por los campos baldíos.
¡Hablo en nombre de los crucificados!
¿Soy una ┼?
¡Soy la crucifixión!
¿Cómo permanecer con los brazos cruzados viendo rodar el mundo con tanta cruz a cuestas?

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Carlos Barral



A veces


A veces cuando era
temprano todavía para verte
o cuando la ventana
se abría a la distancia y al sonido
de tanto hierro puesto y tanta arena
que cruje a tierra extraña en los caminos
remoto a la esperanza
me volvía a aquel sitio en que dejamos
las soledades juntas y las voces.
Te hallaba limitada
de corazón disperso y de alegría
por todos los costados y flotando
en la noche segura y abundante
que nunca se consuma.
Sin embargo a lo lejos
tan pronto me acogías con los nombres
de las cosas comunes, en sigilo
sentía que tu isla no estaba ya a mi alcance.
Entonces por entero
reincorporado al límite del cuerpo
volvía a la certeza de la espera.

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Marcos Ana



Mi primer amor.

Una tarde, casi al anochecer, me encontré con un amigo de la infancia, hombre de negocios que, sin participar de mis ideas, me visitó alguna vez en la cárcel de Porlier. Me invitó a dar una vuelta por Madrid y me llevó a conocer algunos cabarés que él seguramente frecuentaba. Yo aparentaba cierta indiferencia, pues salía un poco chapado a la antigua y me parecía que no era demasiado responsable visitar esos lugares. Pero miraba a hurtadillas y se me saltaban los ojos viendo a aquellas mujeres excitantes que deambulaban de un lado a otro provocativamente.
En un momento, mi amigo miró su reloj y me dijo: "Debo marcharme, tengo invitados en casa y se me está haciendo tarde. Dame tu teléfono y nos vemos otro día con más calma". Le di un número falso, pues dada mi situación, pendiente de mi salida clandestina de España, no era prudente establecer ninguna relación.
-Espérame un minuto -me dijo antes de marcharse.
Se perdió en el fondo del salón y volvió con una muchacha preciosa, a la que llamó Isabel. Sin presentármela siquiera, le dio un billete de quinientas pesetas y le dijo: "Toma, para que pases la noche con este amigo".
Era una muchacha delgada y morena, con ojos azules y tan excesivamente joven que en su rostro no había ni la más leve huella de su profesión. Me es muy difícil describir ahora cómo pasé aquel momento, pero lo cierto es que cuando me quedé a solas con aquella mujer hubiera deseado que me tragase la tierra. No sabía cómo comportarme. Ella me dijo con tono indiferente: "Bueno, vámonos". Y yo, confuso y con voz entrecortada, le pregunté: "¿Adónde?". "Pues... al hotel".
-Pero así, ¿sin apenas conocernos? Me gustaría pasear un poco, saber algo más de nosotros...
Era un lenguaje inusual para una prostituta y me miró sorprendida. Y al ver que yo no acertaba a hablar, que me temblaba el cigarrillo en la mano mientras fumaba nervioso, pensó que estaba borracho y me devolvió el dinero. Yo, en lugar de retirar el billete, tomé con mis dos manos la suya: "No, no, si yo quiero ir contigo, me gustas y lo deseo, pero es que para mí todo esto es muy difícil...".
Y balbuceando las palabras, tartamudeando, le conté que acababa de salir de la prisión, que era un preso político, que me habían tenido veintitrés años fuera de la vida, que nunca había estado con una mujer...
Entonces, aquella muchacha, un poco extrañada, dulcificó su rostro, sus ojos me miraron de pronto con afecto, o con piedad, no sé, y me dio una lección de humanidad, con una ternura y comprensión inesperadas.
-Bueno, mira, yo creí que estabas borracho. Ahora cambia todo, y voy a perder hoy contigo unos cuantos servicios esta noche.
Me invitó a cenar, creo que fue en la Torre de Madrid o en un edificio alto de la plaza de España, y viví, entre temblores, las escenas más hermosas e increíbles. Después de cenar seguimos un rato charlando hasta que ella me dijo: "¿Nos vamos ya al hotel?". El problema para mí seguía siendo el mismo; era como cruzar un río desconocido, sin saber nadar, lleno aún de inseguridades. Pero ella, riéndose, me decía: "No te hagas problemas, tú no tienes que preocuparte de nada, lo voy a hacer yo todo".
Y nos fuimos al hotel, donde ella vivía en una habitación alquilada. Todo resultó más fácil de lo que yo temía. El mérito fue de ella. Superé mis inhibiciones, y aquella muchacha, con la mayor sensibilidad y ternura, consiguió que, por primera vez, conociera el amor en una noche inesperada. Después, en vez de dar "la sesión" por terminada, me pidió que me quedase a dormir con ella. Lo dudé un poco: la preocupación de la familia si no volvía a casa, los policías si notaban mi ausencia... Pero era muy difícil renunciar, me quedé y seguimos charlando hasta altas horas de la madrugada.
Por la mañana me despertó con un beso. Traía una bandeja en sus manos. Había bajado a la calle a por churros y chocolate, se sentó en el borde de la cama y desayunamos juntos. Al despedirnos la estreché con la mayor ternura entre mis brazos, con el corazón en la garganta, sabiendo que no la iba a ver nunca más.
Al llegar a casa encontré a mi hermano disgustado por no haberles avisado de que iba a pasar la noche fuera. Mi cuñada, Lola, que había tomado mi chaqueta para cepillarla, sacó de uno de los bolsillos un papel liado como un cigarrillo y me preguntó: "¿Qué tienes aquí, Fernando?".
Un majestuoso ramo de flores
Tomé el papel, en el que venía enrollado el billete que le dio mi amigo y una pequeña nota que decía: "Para que vuelvas esta noche". Al leer aquellas palabras, que me parecía oírlas de su propia voz, volvió a mí la fuerza de la sangre y, estremecido por el deseo, me eché a la calle sin quedarme a comer, aun sabiendo que el local no lo abrirían hasta las ocho o nueve de la noche. Estaba exaltado, nervioso, deseando vivir un nuevo encuentro.
Pero mientras paseaba esperando una hora prudencial para ir al cabaret, me asaltó un pensamiento molesto, que fue tomando cuerpo y que me llenó de confusión y contrariedad: la idea de que iba a romper el encanto de mi primera noche con Isabel. Que al volver y "comprar su cuerpo" con aquel dinero, que además era suyo, sería como tomar conciencia de que era una prostituta y que yo la iba a prostituir aún más, como un cliente cualquiera, y a ensuciar y hacer trizas un hermoso recuerdo que quería y debía conservar con toda su pureza y su ternura.
Pero otra vez me abrasaba el deseo y mi imaginación se encendía recordando la noche que pasamos juntos. Y cuando estaba dudando con esos pensamientos enfrentados pasé por delante de una floristería y casi sin pensarlo, con un impulso instintivo, entré y le dije a la vendedora: "Póngame quinientas pesetas de flores".
La mujer me miró sorprendida: "¿Quinientas pesetas?".
-Sí, sí, quinientas pesetas, escójame las mejores flores.
Empezamos a elegir y formamos un ramo majestuoso, donde se mezclaban las orquídeas con las magnolias y las rosas.
Me parecía inadecuado, ridículo sobre todo, llevárselo al cabaret donde ella trabajaba y ofrecérselo en aquel ambiente. Tomé un taxi, me dirigí al hotel donde pasamos la noche, en la calle Echegaray, y dejé en la recepción el ramo de flores y una sencilla nota que decía: "Para Isabel, mi primer amor".



Del libro: Decidme como es un árbol

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viernes, 10 de marzo de 2023

Jorge Guillén



El mar es un olvido


El mar es un olvido,
una canción, un labio;
el mar es un amante,
fiel respuesta al deseo.
Es como un ruiseñor,
y sus aguas son plumas,
impulsos que levantan
a las frías estrellas.
Sus caricias son sueños,
entreabren la muerte,
son lunas accesibles,
son la vida más alta.
Sobre espaldas oscuras
las olas van gozando.


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Fabiola Rubio Gil





¿Cuándo dejará de llorar la ausencia

si la dueña de todo el ser,
es la lágrima
si roba la risa
los recuerdos y las horas
que ya no marcan el reloj?
Hasta la vida parece olvidarse de ti
porque no quiere pactos
con la hipocresía.
¿Quién decidió convivir
con la vida y la soledad
donde nadie las controla?
Ambas te hicieron a un lado.
Ya no lloras a placer
haciéndote sentir pequeña
y rota.
Necesitas de besos y caricias que te hagan volar,
desterrar de ti el vacío
que se ha ido apoderando de ti día a día.
Hoy tus ojos
solo ven la nada
buscando algo que ya no existe.
Solo ausencia, llanto.
Eso es todo lo que te queda por olvidar que tu vida,
es tu mayor fuerza.

©Copyright - Derechos Reservados 2023.

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Miguel Hernández

 




Cuando paso por tu puerta,
la tarde me viene a herir
con su hermosura desierta
que no acaba de morir.

Tu puerta no tiene casa
ni calle: tiene un camino,
por donde la tarde pasa
como un agua sin destino.

Tu puerta tiene una llave
que para todos rechina.
En la tarde hermosa y grave,
ni una sola golondrina.

Hierbas en tu puerta crecen
de ser tan poco pisada.
Todas las cosas padecen
sobre la tarde abrasada.

La piel de tu puerta, ¿encierra
un lecho que compartir?
La tarde no encuentra tierra
donde ponerse a morir.

Lleno de un siglo de ocasos
de una tarde azul de abierta,
hundo en tu puerta mis pasos
y no sales a tu puerta.

En tu puerta no hay ventana
por donde poderte hablar.
Tarde, hermosura lejana
que nunca pude lograr.

Y la tarde azul corona
tu puerta gris de vacía.
Y la noche se amontona
sin esperanzas de día.

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martes, 7 de marzo de 2023

Daniel Casado




MONEDA PORTUGUESA

Sostengo en mi palma una moneda.

Me la entregaste una tarde lluviosa de abril,

frente al Museo Romano;

te desprendiste de ella como de un zapato viejo:

súbitamente pasó de tu bolsillo a mis manos.

En ellas sigue,

vieja moneda portuguesa,

como divisa de nuestra amistad,

como óbolo oscuro donde se cifra, ahora,

un latido.

Vendrán los años, dejará -si es que algo vale-

de representar algún poder el brillo antiguo

para el que fue acuñada y el recuerdo

borrará en ella también nuestras fechas.

¿Adónde, finalmente, llegará?

¿En qué rincones, teñidos por el silencio

o la lluvia, quedará varada?

¿De qué bulliciosa mañana, alguna mano

experta, amorosamente sabrá rescatarla?

A su futuro dueño,

bien le valiera esta advertencia:

Déjala estar, así: pálida y hermosa,

mas sin utilidad posible.

Hay ríos de sumergida luz bajo su manto

y cuerpos que nunca alcanzaron el mar.

(De El viento y las brasas, 2004)

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