30 enero 2015

María José Collado










RESCATE


Pasaron siendo humo
por la pantalla de los días,
fueron cabos sueltos
de una mochila al hombro.
Apenas un rescate de gestos,
la pálida luz de una mirada,
un guante en la mesa de un café
o la ceniza muerta en un brasero.
Sigo la estela de los cisnes
en esa hora transparente,
cuando recorren en silencio
El lago azul de la memoria.



Del libro: TAPIZ DE AGUA

Pedro Javier Martín Pedrós


RENACER


Corazones abiertos en
busca de sol,
pájaros pidiéndome sonrisas
que no llego a entender,
seres anónimos queriendo
abrazar mi pecho desnudo.
Cansado de tanto fingir
siento alegría al decirte
que fui testigo
del parto que anunciaste,
y volaron las fuerzas
de la tribulaciones,
se fueron las frases hechas,
y…
me visitó el
verbo ser.

Blanca Andreu





Hasta nosotros la infancia de los metales raros...
                                        Corónate, juventud, de una hoja más aguda
                                                                                                Saint-John Perse

Hasta nosotros la infancia de los metales raros,
la muchedumbre de la plata que nos pudre en su espuma,
su larga espuma larga como una cinta que naciera en un
          cuaderno de Back el Joven
Y viniera a morir aquí,
en las aves que anidan en los discos,
mientras Rainer María ya no es tan joven como en la
          página 38,
no es ni siquiera un joven muerto,
un infante difunto sin pavana,
y yo lo sé,
y no desfallecemos entre sexos cerrados como libros
          cerrados,
pero desfallecemos,
yo me desmayo,
tú te desvaneces,
él siente un ligero mareo sin llegar a la náusea
escrita o no escrita.
Ay, bostezamos ante tazas de azul de metileno,
aspiramos con aire distante el amoníaco,
nos hastiamos frente al alto sonido del vitriolo,
nos coronamos de veronal,
pues no encontramos hoja más aguda.

Mi hermano busca el cetro de mil alas de Heliogábalo,
aquellos niños prefieren la tiara papel,
y estos pequeños cíclopes enfermos del pulmón
que bajan de autobuses o de la marihuana,
y son hermosos como hermafroditas,
se coronan con cipreses de silos color vino:
no han encontrado un árbol más agudo.
Pero qué más da, el vaivén de sus cuerpos es vano y
           terrible,
y en absoluto excesiva la droga seria que se teje en la
           sangre,
las inyecciones de grave savia,
el hierro y el mercurio en las arterias haciendo de
           armadura y filtro,
el casco negro y la zarza negra de ningún caballero andante.

Como en mi medieval historia,
cuando ardían las piedras colegiales
para las brechas en la frente
y el cuerpo me dotaba de opio recién nacido,
la hora propia nos confunde,
nos hace himnos o hijos del antiguo caballo mitológico
y de una niña triste con la vena extendida,
de una aguja levantada por nieve increíble,
por amarillo de palomas persas:
                                           hablemos de los caballos padres,
hagamos alusión a los cascos secretos que nos darán la paz
y a las bridas ningunas,
a las futuras crines delicadamente angustiadas,
hablemos de los caballos padres que nos traerán la
        muerte y de la luna de anfetamina,
hablemos de la vena madre que nos traerá la dicha del fin,
hablemos de la virgen bebida extrema,

no hablemos sino del litoral y las vertientes de la locura
que posee a los hombres en los parques y ordena,

sino del puñalito que coronará la arteria coronaria como
         diadema suma
con la hoja infantil del metal más raro y más agudo del
         mundo.

"De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980

Alicia Millán









la nieve me cae encima
se deshace, no se posa

-no puedo ser un tejado-
será porque él me dijo
tienes el cuerpo blanco

y caliente



A.M. "poemas sin lugar"

Faustino Lobato Delgado




TRANSEUNTES
Nos volvimos a besar, y la caricia destapó,
libre de amarres, los demonios de la pasión.
Un rito peligroso, sin igual.

Todo se volvió nada, feliz vacío,
en esa danza, limpia, vertiginosa

de los cuerpos, pendientes de la sombra.

Los ruidos, fecundaron otros ruidos
en ese torbellino, límpido, de caricias
donde la piel, perfecta, se hizo agua
y las manos ciegos transeúntes

agarrados al alma.

29 enero 2015

Enrique Nanti


Magisterio



Eso es todo.
No en la tierra
alardeando pasos
sino en el aire.
Dejar huellas en el aire
para que las aves nuevas
aprendan a no caer.

28 enero 2015

Amelia Díaz Benlliure,







La noche tañía tiempos

narrados con luz de candil.
Volaron himnos como murciélagos.
Llovía frío sobre el alquitrán
de un túnel en desnivel.
Se cancelaron las ceremonias
de los hímenes intactos.

Dormíamos, entonces,
en habitaciones separadas.
Nosotros, sin saberlo,


siempre hemos dormido así.
Tal vez haya caminos
que se deban andar
en soledad.


Las alamedas desnudas,
el humo de los cigarros...


...y el rugido insoportable
de los gusanos metálicos
carcomiendo las aceras.



Uberto Stabile,




Y AHORA DIME QUE ME AMAS

Te dejaré sola en casa
Fregarás por mí los platos





Amaré por ti a otras
Te arrancaré una costilla
Construiré el mundo en seis días
Te sacaré de paseo los domingos
Tendrás derecho a votar
Alquilarás vídeos
Dormirás sola
Te preguntarás por mí
Sabrás llorar cuando te perdone
Y también cuando te olvide
…y ahora
dime que me amas

(de Los días contados, Ed. Diarios de Helena, Elche, 2000)

Antonio Martínez Ferrer





temblor en las raíces
-máscaras-
se desploma
sobre la caricatura
humana
un vendaval de gritos
el dolor
recorre todos los patios
en la azotea una ventisca
araña las miradas
-geometrías-
la arquitectura del dolor
tiene pies de espanto
sus temblores
recorren la noche

Imágen de Pedro Javier Martín Pedrós

Esteban Martínez Serra




Cuando vengas de visita no me traigas más palabras, te lo
( ruego.

No me queda más espacio en el cillero y en la fresquera
( no cabe

ni un adverbio.

Últimamente por cortesía te engaño y las escucho

pero cuando te das la vuelta o te vas con viento fresco

a contrarrembolso se las envío a ese nuevo inquilino tuyo

que te viene arreglando el sentimiento

a ver si se empacha de una vez de tanto adjetivo posesivo
y me deja en su sitio los recuerdos,

que aunque puedan parecerle antiguos y muy poco aseados,

todavía, amigo mío, no han prescrito.

27 enero 2015

Ana Istarú







EL HAMBRE OCURRE

el hambre
su alquimia pertinaz
transmutación violenta
en la costilla
tener un hombre vivo entre los dedos
tirárselo a la muerte
el hambre es una muerte
que se hace la olvidada
se demora
finge buscar su cita en la libreta
pero al final te toca
y es una brea
inarrancable
no deja cicatriz
o sustrae al más pequeño de la casa
lo convida
al baile helado
el hambre ocurre
esto lo escribo en Costa Rica
estamos en setiembre ochenta y cinco
pero resulta
la muerte aquí es católica apostólica
el sueño en que moramos no resiste
este grillete
así nadie comenta
el hambre queda en rasgo de mal gusto
la paz
aquí la paz se nutre con la sangre

Felix Morales Prado,





Los relámpagos sobre el cielo lejano
estallan en los sueños
por los que escapa la tristeza,

mi tristeza, esa gallina muerta.
Cierro el paraguas, entro en un bar vacío.
Huele a vino callado.
Me busco por las mesas
y tengo frío en la memoria.






Del libro " La belleza es el ángel del misterio "

Natalia Guerra.







Vuelvo a tragar hoy
Lágrimas amargas
Vuelvo a odiar
El aire que nos separa
Vuelvo a escribir

En una gota de agua.
Vuelvo a encontrarme
Un poco perdida
A veces desesperada
Que el mundo se pare
Que quiero bajarme
En la próxima parada.
Un "hasta luego"
Con una triste sonrisa
Una despedida sin prisas
Un te quiero
Que te acompaña
Que se lleva el viento
Cada fin de semana
Que no te tengo.

María José Mures






Quiero amarte

Quiero amarte,
decir más es estropearlo
llegar a ti como tú imaginas.

Metida en mí
pero fuera de sí
así quiero amarte

con el gemido de la más valiente.

Felipe Zapico




Tres Poemas de Balances Parciales- Felipe Zapico


La noche inmensa
testifica
olor de mujeres frondosas
ausentes
intactas en mi alma vacía
y si declino la caricia
robada
olvidando las por mi pedidas
establezco el punto de unión
entre mi locura
y mi mente podrida.


Una mañana fui dios
caústico
abrupto
desperdigando
a la noche.
Tentado por tu cuerpo grosero
encontré la perdición
la recta final
del caos controlado.



Es ahora cuando el deseo
es inocuo,
la churrería empieza a oler
a frito,
los mariquitas corren presurosos
a casa de su madre
y las niñas desvirgadas
se enamoran
de una polla envenenada
y la luna imperceptible
no testifica
sino
la presencia de esos viejos
cogidos de la mano.

Lorenzo Oliván



 Saber morir

El sol se va
olvidando, olvidando
de sí mismo y, de pronto,
anochece.

                      Qué bien saben morir
algunas cosas que ya estaban muertas.



Puntos de fuga  1996-2000

26 enero 2015

Mar Blanco








(…)
Más vengo en cinta
y camino,
vestida de luna
con las manos alzadas
alimentándome del mundo.

Andres Carlos Méndez Perez







Hoy de nuevo la soledad abre la puerta,
sin dar opción
a preguntar quien es.

Se ha vuelto a sentar
frente a mi,
desafiante,
orgullosa y enérgica.

Me mira…
parece deseosa de revivir
viejas cruzadas
que un día dejamos atrás juntos,
dispuesta a usar las llaves
que abren las celdas
de los recuerdos,
de hacer palanca sobre miradas
ya cerradas,
de romper muros
tras los que dejé
anhelos de caricias perdidas.

Anca Nitulescu




Dentro de ti... lluvia




(un poema sencillo)

Caminando
a tu lado
estoy lloviendo
sobre tu calor
mi mano presa
dentro de tu bolsillo
y caigo y caigo
desde las nubes
beso tus cejas
me estás recogiendo
gota a gota
de las hojas de mayo
y soy apena
un vaso de agua
como te gusta
me estás bebiendo
y vuelvo a ser
dentro de ti
palabra
lluvia
vuelvo a ser
tus besos bajo la lluvia.

José María Zonta








Uno parece feliz.
No entrar como turista en el corazón de una mujer
haciendo fotos
dejando latas de cerveza
buscando sólo catedrales inmensas
y estatuas transparentes
con la mochila llena de mapas
y haciendo comidas rápidas
hay un país
siete ciudades
una cordillera y un invierno
en el corazón de una mujer
no bebas allí sólo un vaso de mar
no entres en avión
toma el tren de la media luna
no reveles allí tus fotos en una hora
si no hace demasiado frío
entra desnudo
no lleves paraguas
y sobre todo no tales árboles
en el corazón de una mujer
no acostumbran volver a crecer. 

Teresa Torres








RENACER


Como lo haces ahora,
bautiza las alas de mi silencio
con la rúbrica lenta,
suave y amorosa de tu boca.
Ampárame en el vaho de tus ojos,
en la transparencia de tu cariño
y en los surcos desnudos de tus manos.
Hazlo, para que yo vuelva siempre,
como lo hago ahora,
a renacer por encima de todas las nubes.

Jose Antonio Zambrano,





Soberana te vuelcas

al incendio.

Antecedida

al fuego,

tu visión se prolonga

casi doblada al himno consumado.

Vital por este siglo

acaricié tu sexo de albahaca,

latiendo entre mis dedos


Qué rastro por el cierzo

de los ríos.

Cautivé la quietud

y la supuse

lunar del estupor,

flor de dolor sonámbulo

asido a la lujuria de mi fondo.

La lluvia estaba triste,

la recuerdo,

jugaba a estar celosa de violines.

25 enero 2015

Ana García Briones. Copyright ©




Mi alma es un vaso
repleto de tu esencia.

En mis sueños amaneces,
estoy tejida de sombras
que buscan el aliento
que me lleva a la luz

Cierro los ojos
y la vida es como
una melodía de violines,
y  la esperanza,
se hace piel
en tus manos.

Aprieto mis poros,
imagino que bordeo
tus heridas
y …
mi voz,
mi voz
susurra tu nombre.



Sonia Martínez Requejo (Berenice),





Con permiso

Veo miles de palabras que me conectan a ti,
las veo volar, empujadas por el viento
y posarse en tu oído.
Deja que mi voz te acune,
que mis momentos se unan a los tuyos
formando uno solo.
Permíteme entrar en tu imaginación,
en tus recuerdos y tus deseos.
Prometo no hacer mucho ruido,
el justo
para hacerte despertar
para hacerte sonreír
para hacerte soñar.



Rafael Alberti





¡Qué blanca lleva la falda
la niña que se va al mar!

¡Ay niña, no te la manche
la tinta del calamar!

¡Qué blancas tus manos, niña,
que te vas sin suspirar!

¡Ay niña, no te las manche
la tinta del calamar!
¡Qué blanco tu corazón
y qué blanco tu mirar!

¡Ay niña, no te los manche
la tinta del calamar!

© Miguel Á. Bernao







Sutilmente,
el beso reabre la idea de lo absurdo,
tú husmeas mi aliento y el silencio
empapa de celos nuestra mirada,
mientras, en la madrugada,
sobrevuelan los mirlos los tejados
y las ramas guardan sus hojas
en la plenitud de los otoños.

Sutilmente, me embauco en esa eternidad
que mece mi nostálgica memoria,
y tú, sigues besando mi piel
y robando el tiempo a las horas.

Pablo Queralt






Al principio el aire era azul después verde
Vine aquí a olvidar
En el cobre en el plata
De estos arrecifes
Abandonados a su suerte
A escribir en las paredes
Su dulce hervor.

24 enero 2015

Pink Floyd - Shine On You Crazy Diamond [Official]

Juan Pan

 




PIENSO EN TI




Amanece, pienso en ti.
Como torrente impetuoso fluyen mis pensamientos en tu dirección.
No hay obstáculos ni prohibiciones en el trayecto, no hay radares ni agentes que me obliguen a soplar.
Voy a la velocidad de la luz, derecho a ti.
No espero nada, no sueño con nada, no me hago ilusiones...
Sólo quiero verte, escuchar tus risas y tus historias ancestrales.
Deseo aspirar el aire que te envuelve: está impregnado de ti, de un aroma único que envidian los alhelíes, las azucenas y las rosas.
Nada es real, yo no soy, tú tampoco, nada es, todo es holografía, arte, ficción.
La realidad es otra: niveles, dimensiones, minerales, animales cultos e incultos, energías, luz en movimiento, cuerpos descarnados.
Una cosa es real: mi amor por ti. Un amor que sin duda alguna nació en otras vidas y te siguió a todas partes. Un amor que ahora causalmente te ha encontrado, cuando tú  sigues una  agenda, en la que no me hallo apuntado.
Escribes, piensas, amas, trabajas, lees, viajas... No estoy en ninguna página de tu libro y mi llanto casi me delata. Te giras,  buscas, presientes mi presencia; pero luego sigues a tu tarea. No te hago falta.


 Llega la noche, la oscuridad no me da miedo; más oscura es mi alma sin tu luz.


Pedro Javier Martín Pedrós.






Cuando me visto y ejerzo de buzo,
 
viajo por las alcantarillas.
Mi sorpresa es enorme
al comprobar que existe
otra ciudad idéntica a


la que pertenezco.

•Begoña Abad de la Parte •




Mientras barren,
las mujeres piensan
que la vida vuela
como las bolas de polvo erizado
y persiguen el tiempo.
Primero con el hijo a cuestas
luego empujándole para que avance,
limpiando el camino.
Como ellas van siempre detrás de la escoba,
no saben que queda atrás
la huella de sus pies.
Es la señal para la siguiente mujer
que barrerá la siguiente generación.
Mientras barren, las mujeres suelen cantar.


Del libro: Al final poesía.
Antología.
Colección: Poesía en la distancia