domingo, 26 de noviembre de 2017
Esteban Regis Del Moral
HOY HE NACIDO EN TUS OJOS
Hoy he nacido en tus ojos
entre aromas de rosas
y fuentes de deseos,
he bebido de tu sonrisa
en la copa de tu poesía
entre nubes blancas
y la seda de tu piel,
juntos tu y yo y yo y tu
juntos hemos hecho
entre mil besos
tan solo un verso
en el paladar
de un libro de poesía,
ese deseo que se hace verso
y la carne poesía,
hemos compartido
entre la luz de nuestros ojos
el oxigeno
que los separa
navegando a la deriva
en el mar de nuestras fantasías,
decir que hoy hemos sido uno,
un deseo,una caricia,
un abrazo un verso
escrito para siempre
en el recuerdo
de nuestras vidas.
Laura Villanueva Guerrero
Se me nubla la sed
Conmueves mi cuerpo,
extenuando el sentimiento
en la yema de mis dedos:
voy a amarte con el anhelo
del tacto.
Todas las acciones confluyen
en tus labios.
Se me nubla la sed.
Me acerco más,
aunque puedan acusarme
por allanamiento del aire.
Pero tengo miedo.
Quizá mañana no estés.
Y se me queden
todos los besos quietos
en la garganta,
como un árbol lejos del mar,
sin brisa que agite el dolor
de sus ramas.
sábado, 25 de noviembre de 2017
Frida Kahlo
Si yo pudiera darte una cosa en la vida,
me gustaría darte la capacidad
de verte a ti mismo a través de mis ojos.
Solo entonces te darías cuenta
de lo especial que eres para mí.
Manuela Lozano Pérez.
EL AMOR, COSA EXTRAÑA.
!! Ay el amor!! Cosa extraña…
Ese juego travieso y peligroso, que te da vida y te mata.
Que sacude y enmaraña los sentidos
donde a veces se gana y otras se pierde,
donde la eternidad laurea el final de la partida.
Amando aprendí:
A malgastar besos en los cruces de caminos
a cambiar promesas por documentos burocráticos
a recoger golpes detrás de las sonrisas,
a guardar lagrimas entre cubitos de hielo
a llenar pucheros con escusa
a dormir al raso por dos euros la hora,
a matar fantasmas escenificando cuentos
a creer en milagros para no perder las ganas
a vender quimeras para respirar,
a caminar por el desierto con zapatos de tacón
a cruzar el mar con la casa a cuestas
a multiplicar por diez las horas del reloj,
A esconder mí nombre bajo las sabanas
a gritar la noche en dos metros cuadrados de cielo
a lucubrar historias de una muerte anunciada,
a remendar mi cuerpo con caricias prestadas
a prender la hoguera que no me dio calor
a construir castillos en el aire…
Pese a todo, quiero creer que conocí el amor,
que por momentos lo tuve entre mis manos,
en mi tacto, en la yema de sus dedos,
en mis ojos, en su mirada y mi llanto,
en mi boca, en su lengua y mis sabores,
en mi oído, en el compás de sus palmas,
en mi nariz, en la esencia de su pelo,
en mi corazón, en el palpito de su pecho,
en mis entrañas, en el rocío de su vientre
en mis piernas, su espalda, mi nuca, su frente…
En mi yo entera.
Quiero creer que conocí el amor hasta la locura…
Más si ese amor no fue cierto
¿De qué sirvió que perdiese la partida?
Pedro Javier Martín Pedrós
A todas la mujeres asesinadas
por los que jamás sintieron el significado
del verbo amar.
Han llamado a la puerta
de mis entrañas
para decirme que te fuiste
demasiado pronto
para siempre.
Nunca te llores a ti misma,
nunca te lamentes ante tu dolor,
agarra con fuerza tus silencios
y échalos a volar
hacia los caminos de la esperanza.
¿Sabes?, aún existen manos
limpias, abiertas,
dispuestas a curar tus cicatrices.
Créeme, guarda un espacio
en tu jardín interior
para la dulzura.
A ti, mujer anónima,
mujer especial,
te dejo mi canasto
lleno de caricias.
Javier Sánchez Durán
Te he leído
en las paredes desnudas de la casa,
en el salón inhóspito
que, sin ti, se despide de los astros.
Un murmullo pregona el eco de tu nombre,
que percute en las sillas y en las mesas.
La casa,
con tu ausencia,
deja de serlo al instante
y adquiere los olores yermos del árido desierto.
Te espero
para darle vida a las cosas,
aquellas cotidianas,
que nos abordan a diario,
y manan como el agua
de tus ojos y mis labios
en las paredes desnudas de la casa,
en el salón inhóspito
que, sin ti, se despide de los astros.
Un murmullo pregona el eco de tu nombre,
que percute en las sillas y en las mesas.
La casa,
con tu ausencia,
deja de serlo al instante
y adquiere los olores yermos del árido desierto.
Te espero
para darle vida a las cosas,
aquellas cotidianas,
que nos abordan a diario,
y manan como el agua
de tus ojos y mis labios
Carmen Barranco
Sueño con gerundios en tus formas verbales,
mientras los silencios agrietan conversaciones
sobre el mundo que nunca arreglamos
y los astros siguen alienando la rutina
hacia un calendario mojado, tenue, desgastado
por tantas promesas con el puño en alto,
con la rabia de quien se corta las manos
con el metal oxidado de las prisas del agua;
que no es más que la lluvia de un otoño
que soñó con fechas clavadas en pronombres
y sólo quedaron heridas en los charcos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











