06 diciembre 2016

Carmen Castejón Cabeceira




No creemos en nada inmaterial,
nos hemos entregado al consumismo.
Existe claramente una cierta competencia
entre todos nosotros
que no nos sacia nunca.
El aire está viciado ,nuestras adquisiciones
tienen que ser mas caras que las de los vecinos
y eso que meamos en el mismo agujero
y nos creemos dioses aún así,
no damos importancia a las suturas.
Como todo mortal llevamos cosido el cuerpo,
pues nos mandan metralla a cada paso.
Los hombres nos hemos olvidado de ser hombres
ahora deben lavarnos con lejía,
blanquear bien los órganos,
restregar mucho el fondo de la sangre
y quitarnos el complejo de inferioridad,
para llenar las cabezas de pájaros.
Esto es muy necesario libertar al destino,
que Manhattan no sea el paraíso deseado,
que juguemos con chapas de cerveza,
y África no sea ese maldito infierno
roído por su hambre y por sus ablaciones
Que no queramos nunca mirar hacia otro lado.
Escuchemos las voces y corramos a ellas,
poniendo del revés el corazón.






La imagen puede contener: pájaro y una o varias personas



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