16 diciembre 2016

Rosa Veiga Medero







Te estaré esperando en la vigilia,
velaré tu estancia y tus latidos,
con pasión estrujare tú cuerpo,
con mis brazos y con los besos te vestiré.

Tengo tu voz prendida en mis oídos,
y en la sangre el homicidio de las horas,
mientras repudio el no del infinito....

No tiene tiempo el amor, ni edad,
ni vida: pues muere al comenzar.

Es el amor la luz y fuego presto para
incendiarlo.




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