16 junio 2017

Agustín Calvo Galán




ESPERA

Los muchachos del polígono
son de plumaje
oscuro

se acallan silbidos, oraciones en voz baja

ondulan las voces sobre el agua negra

espejeando

mientras, en las esquinas, los contenedores
y las furgonetas de los mossos d’esquadra
se camuflan en verde y azul marino

y una colilla que olvida su humo y se ahoga en saliva.

Los muchachos se acurrucan en nidos
de alambres
y liman sus alas con esponjas y espanto

algunos se marchitan
bajo el óxido del atardecer

saben de esta hora, las luces que se van persiguiendo
hacia el límite de la ciudad
y un sinfín de mequetrefes que vendrán al insulto
en procesión de esvásticas

y puñales.



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