16 mayo 2018

Eva García Madueño.




Acudo al recuerdo de tu 
cálido aliento, 
tus manos -tibias- ceñidas 
a mi cintura, 
el vaivén de nuestras 
caderas, 
la luz tenue que incide 
oblicua en la pared. 
Soy agua que se derrama 
en mareas.
Permanezco a la espera 
de tu regreso 
cuando el mar vierta su 
espuma sobre mi vientre 
y un amanecer incipiente
atrape 
una sonrisa furtiva 
sobre mi piel.


 "Cuando regrese la lluvia"





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