03 marzo 2017

Carmen Martagón ©




Llueve aquí adentro, en las entrañas
y te atreves a mirar la lluvia
tras los cristales rotos del desaliento,
eres incapaz de ver las luces de la calle,
apenas son un fugaz reflejo.

Entonces, se desborda el río de versos
y los quieres sacar a puñaladas,
para matar por la espalda las conciencias
que tratan de ofrecer mentiras a las almas.

Un torrente de voces de otros tiempos,
derraman el sentir en el papel,
se convierten en tinta sin quererlo,
tú sigues sin ver tras los cristales,
opacos a la luz y a tus desvelos.

Y no cesa la lluvia, los ojos, que ya no pueden ver,
se empeñan en mirar tras la ventana,
buscando un lugar donde posar los versos,
donde guardar las gotas que golpean despacio
resbalando hasta perderse en la nada.

Y sigue lloviendo en la calle
pero no te has dado cuenta...




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