viernes, 6 de marzo de 2026

Begoña Abad

 








Tener la certeza de pertenecer
al árbol en el que eres rama
y de reconocer las raíces
desde la tierra que lo alimenta
hasta la última de sus criaturas
que en él anidan o se posan.

Confiar en que el viento
que nos azote fuerte
sólo conseguirá que las hojas
canten la misma cantinela
y que,llegado el otoño,
las que caigan serán abono
para las que vuelvan a nacer en primavera.

Disfrutar mientras tanto
de las sombra que nos damos,
no que nos hacemos,
y de la brevedad del tiempo
que compartimos en los abrazos.

Por que cada brote de este árbol
crece en su tiempo y espacio
como sólo es posible hacerlo
desde la libertad.




Cómo aprender a volar. Ed. Olifante




MARUJA MALLO

 



Llevo unos días inquieta.
Acabo de enterarme de que estuve casada.
En la ficción, eso sí. Pero igualmente la cosa resulta preocupante.
Ya soy consciente de que en la realidad estoy casada, pero ¿en la ficción también?
Y eso sí me preocupa.
¿No se trataba de, en la ficción, escapar a la realidad, negarla o sublimarla o embrutecerla, pero salirse de su orbe...?
¡Ay!
¡Qué jeroglífico, lo de Literatura y Vida o Ficción y Realidad! 

José Puerto Cuenca

 






PAN CON ESTRELLAS

Amor, hace tiempo que quiero proponerte
una dieta de aderezamiento…
Desayunaremos un té marca Buen Día
endulzado  con esperanzina
y un bollo de afán integral auténtico
con un buen chorreón de afecto virgen extra.
A media mañana como tentempié
mordisquearemos con fruición
dos manzanas reinetas del árbol de la paciencia.
El almuerzo lo empezaremos con un aperitivo
de perlas verdes sin martirio, cultivadas
en el olivar sabio sin resabio de los abuelos,
ensalada de sentimiento verde y aros de centella
con cariz dulce, humor fresco y desenvidias,
alma de almendras o nueces de parsimonia…
A media tarde una taza de fe alta y rica
endulzada de meloja y melodía
y un trozo de pastel esponjado de ojos claros
espolvoreado de sonrisa cande.
Para cenar probaremos cada noche
una fruta distinta, una pulpa nueva,
una caricia absolvente y desusada,
nos haremos veganos de carne de otros seres,
la tuya y la mía, amor, ya nos alimentan
con creces el ansia animal antigua…
Y de postre, amor, de postre…
Los racimos de besos con uvas que tú quieras…
Amor… ¡Contigo pan con estrellas!

Margaret Atwood

 


POEMA NOCTURNO

No hay nada que temer,
es sólo el viento
que ahora sopla hacia el este, es sólo
tu padre..........el trueno
tu madre..........la lluvia
En este país de agua
con su luna ocre y húmeda como un champiñón,

sus muñones ahogados y sus pájaros largos
que nadan, donde crece el musgo
por todo el tronco de los árboles
y tu sombra no es tu sombra
sino un reflejo,
tus padres verdaderos desaparecen
al bajar la cortina
y quedamos los otros,
los sumergidos del lago
con nuestras cabezas de
oscuridad
de pie ahora y en silencio junto a tu cama...
Venimos a arroparte
con lana roja,
con nuestras lágrimas y susurros distantes.
Te meces en los brazos de la lluvia,
el arca fría de tu sueño,
mientras aguardamos, tu padre
y madre nocturnos,
con las manos heladas y una linterna muerta,
sabiendo que somos solamente
las sombras vacilantes que proyecta
una vela, en este eco
que oirás veinte años más tarde.

Foto de Annedore schreiber

miércoles, 18 de febrero de 2026

Marisa Martínez Pérsico

 







Marisa Martínez Pérsico es una poeta y docente universitaria nacida en Lomas de Zamora, Buenos Aires, en 1978. Ha publicado los libros de poesía Las voces de las hojas (1998), Poética ambulante (2003), Los pliegos obtusos (2004), La única puerta era la tuya (2015), El cielo entre paréntesis (2017) y Finlandia (2020). También es traductora de poesía italiana contemporánea. Su abuela materna emigró de Galicia a la Argentina en 1938 y, gracias a la Ley de Memoria Histórica —que reconoce a los hijos y nietos de quienes perdieron la ciudadanía como consecuencia del exilio el derecho a solicitarla—, en 2009 optó por adquirir, junto a la argentina, la nacionalidad española. En octubre de 2021 obtuvo el XXIV Premio Internacional de Poesía Ciro Mendía (Colombia) por su libro Un cielo para los gatos.

LA PREGUNTA
Cuando crezcas,
¿qué te gustaría ser?
pregunto mientras por la ventanilla
se ven los faros rojos del mundo que se aleja,
como si un despegue brusco
nos lanzara
a un futuro más próximo
que el real.
«Ser maestra de baile»
«Cuidadora de cisnes»
«Jardinera de parques con columpio»
Si no fueras mi madre, ¿qué serías?
«No quiero ser un pájaro», te digo.
«Ni una lluvia con pez en un arroyo»
Quisiera ser,
María,
una pregunta.
Una duda sin bordes más allá de mi voz.
Vivir de labio en labio de quien sufre un misterio,
de quien peina ilusiones con cuidado,
del que ignora.
Ser una boca abierta a la sorpresa.
¿Dónde oculta
el escombro su guarida?
¿Quién desnuda las ruinas que se amaron
sin grieta, con verdad?
Yo quiero ser esa pregunta
en donde quepan todas la mentiras
que nunca se respondan,
como este vuelo apenas suspendido
entre las nubes, sin luces
a la vista, se propulsa, en sordina,
hasta el final.
Quisiera ser pregunta pero voy en silencio.
Lo más dulce es callar,
volando juntas.

Alicia Correa Castelo

 






Manos ...
que acarician mis mejillas
antes de besar
Manos que aman en silencio
que se deslizan por mi cuerpo
y lo erizan ...

He besado tus manos
las he lamido
he estado entre ellas
me han sujetado a ti
y me han amado

Manos ...
benditas manos
esas manos
tus manos
llenas de pasión
nerviosas ...
Salen a mi encuentro
y me miran ...
Si , tus manos me miran
cuando me recorren
y juegan con mi piel
Bellas manos
incansables manos ...
que aletean
y me hacen volar .

Luis Rosales

 






AUTOBIOGRAFÍA



Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que más quería.