domingo, 6 de abril de 2025

Gioconda Belli

 





AMO A LOS HOMBRES

Amo a los hombres
y les canto
Amo a los jóvenes,
desafiantes jinetes del aire,
pobladores de pasillos en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes.
Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos
que salen de madrugada a construir ciudades.
Amo a los carpinteros
que conocen a la madera como a su mujer
y saben hacerla a su modo.
Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo,
que rompen el vientre de la tierra y la poseen.
Amo, compasiva y tristemente,
a los complicados hombres de negocios
que han convertido su hombría
en una sanguinaria máquina de sumar
y han dejado los pensamientos más profundos,
los sentimientos más nobles,
por cálculos y métodos de explotación.
Amo a los poetas --bellos ángeles lanzallamas --
que inventan nuevos mundos desde la palabra
que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia,
que conocen la trascendencia
de una conversación tranquila bajo los árboles,
a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van y dejan todo
y mueren para que nazcan hombres con la frente alta.
Amo a los pintores --hombres colores--
que guardan la hermosura para nuestros ojos
y a los que pintan el horror y el hambre para que no se nos olvide.
Amo a los solitarios pensadores
los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla,
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y me atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.
A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es más grande que yo toda,
que me supera y me envuelve como un océano
donde todo el misterio se resuelve en espuma.
Amó a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora,
a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas,
a la que trabaja --mal pagada-- en la ciudad,
a la que gorda y contenta canta
cuando echa tortillas en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de un ser en su vientre
enorme y fecundo.
A todas amo y me felicito por ser de su especie.
Me felicito por estar con hombres y mujeres
aquí bajo este cielo,
sobre esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí
y sale con algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al viento
para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso,
por las flores que se mecen en los caminos
y los pensamientos que, desenfrenados,
alborotan en las cabezas,
por los llantos y las rebeliones.
Me felicito porque soy parte de una nueva época
porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia,
la importancia que tiene tu existencia,
la de todos,
la vitalidad de mi mano unida a otras manos,
de mi canto unido a otros cantos.
Porque he comprendido mi misión de ser creador,
de alfarera de mi tiempo que es el tiempo nuestro,
quiero irme a las calles y a los campos,
a las mansiones y a las chozas
a sacudir a los tibios y haraganes,
a los que reniegan de la vida y de los malos negocios,
a los que dejan de ver el sol para cuadrar balances,
a los incrédulos, a los desamparados,
a los que han perdido la esperanza,
a los que ríen y cantan y hablan con optimismo;
quiero traerlos a todos hacia la madrugada,
traerlos a ver la vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante,
la vida que nos espera detrás de cada atardecer
--último testimonio de un día que se va para siempre,
que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse--
Quiero atraer a todos
hacia el abrazo de una alegría que comienza,
de un Universo que espera que rompamos sus puertas
con la energía de nuestra marcha incontenible.
Quiero llevarlos a recorrer los caminos
por donde avanza --inexorable-- la Historia.
Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido todos.
Vámonos y que nadie se quede a la zaga,
que nadie perezoso, amedrentado, tibio,
habite la faz de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones,
de los huracanes
y todo lo que nos aprisione vuele convertido en deshecho
mie1ntras hombres y mujeres nuevos
van naciendo erguidos, luminosos
como volcanes...
Vámonos
Vámonos 

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martes, 25 de marzo de 2025

Elsa López

 









Te morirás primero, ya lo sé.
No creas que me importa.
Me vestiré de gala,
con los tacones altos miraré las estrellas
y andaré por las plazas como si fuera fiesta.
Ya verás,
cuando te mueras
irán nuestros amigos al entierro.

Habrá ramos, ofrendas,
un latido de pájaro golpeará las ventanas
y el altar se hará añicos durante el ofertorio.
Yo me pondré las gafas de no querer mirarte,
las de mirar el mar y verlo a mi manera.
Escucharé tus versos,
aquellos que escribiste antes de yo leerlos,
seguiré las estatuas
y me vendrá tu llanto y el amor que no tuve.

¿Te imaginas, amor?,

tú allí, muerto, tan solemne y tan quieto,
y yo un bullir de rosas en los bancos del fondo.
Yo, de rojo vestida, trenzas negras mi pelo
y las manos muy blancas acariciando espejos
por donde te has mirado.
Sin una sola lágrima.
Oculta por la pena que siempre fuera mía.

Pensando en tus caricias
y el júbilo perfecto de una siesta de sol
que nunca llegaría.
¿Te imaginas, amor?
Tus nietos, tus parientes,
y en el último asiento una hermosa muchacha
iluminado el arco de sus blancas axilas
por la luz de tus ojos.

Vendrán los oradores y hablarán de tu ingenio,
de tus muecas feroces,
de las horas amables en que ocupabas sitios,
lugares acordados.
Hablarán de tus gestos, de tu bufanda oscura,
del inconstante deleite de tu boca,
del mar que te ocupaba los momentos felices.
Llorarán los acólitos, las vírgenes de plomo,
los ángeles de cera.
Y nunca sabrá nadie que me he muerto contigo.
Fotografía de Lucas MacGregor


Lucila sesma

 





Mañana limpia de agosto
que me lava la cara
con agua clara del manantial
y llega como un torbellino
irremediablemente a mi ventana
día a día, día tras día,
hasta el final de los días.


Eladio Orta,






mercedes tiene las piernas suaves como el coral
cuando le hago cosquillas en el manillar
se le humedece el piñón


mercedes es mi vida
con ella voy a todas partes

menos a cama -desgraciadamente-
pero que conste: más de una vez
nos hemos duchado juntos
y hemos insultado al conductor
que nos ha encharcado de agua hasta el cuello

cuando mercedes se ausenta
por un simple resfriado
o por un insignificante dolor de cabeza
o por un imprevisto pinchazo
la echo tanto de menos
que le escribo poemas
como a mis amores platónicos


mercedes lo es todo en mi existencia
igual me lleva de paseo
como me insiste
para que no llegue tarde
a una reunión
y hasta cuando llueve
me advierte
que no debo salir de casa


mercedes es un sol
me gustaría vivir con ella eternamente
espero que la columna no me lo impida
o que el ojo izquierdo no termine
con un parche pirata
y me retiren el carnet de ciclista




mercedes te quiero
no abandones a este postperdedor

viernes, 21 de marzo de 2025

Leonardo Valladares

 





EN EL DIA DE LA POESIA, UN CANTO POR LA PAZ.


AL CORAZON DEL SOLDADO.


A tí soldado te lo digo,
Que los cañones dejen de vomitar muertes,
que se llenen de palabras las trincheras,
que los niños rían en las plazas,
que el pan y el trigo
hagan unir las fronteras.
A tí soldado te lo digo,
que se apolillen los fusiles,
que se haga el abrazo en la contienda,
ninguna fué guerra vuestra,
que al horror le siga la enmienda.
Obligados fuisteis a ella
por alimañas del dinero
dejando atrás desvelos,
abuelos mujeres y niños
abandonados y solos ante el miedo.
A tí soldado te lo digo,
no veas frente a tí, enemigo,
sino alguien como tú,
que quisiera cambiar fusil por trigo.
Paz para el terruño
con niños llenando escuelas,
jugando y haciendo amigos
que la libertad siempre fue mocita,
viejos los sinsentido.
A tí soldado te lo digo,
el de la bandera al pecho,
? que es una simple bandera
si no hondean tus derechos?
A tí soldado te lo digo
no existe frente a tí, ememigo
sino alguien como tú, con familia,
temerosa del disparo canalla,
quizá abandonada y sin abrigo.
Que se fundan todos los tanques,
las máquinas de ruina y pena,
que se cambien todas las armas,
por el trompo y la cuerda,
del niño que juega.


















sábado, 8 de marzo de 2025

Mar Marchante Ortega.





Las mujeres somos flores

 
Las mujeres somos flores de asfalto.
Podemos seguir creciendo a la sombra 
y alumbrar hijos,
perfumar hogares nauseabundos.

Podemos trabajar
sin descanso,
sin dormir,
sin quejarnos .

Las mujeres somos flores de invierno 
Podemos sobrevivir al frío 
y al miedo de dudar 
de nuestro propio esfuerzo. 

Las mujeres somos flores de colores 
en la rutina monótona 
del peso de las obligaciones aceptadas o impuestas 
con amor y sacrificio. 

Las mujeres somos flores...

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miércoles, 26 de febrero de 2025

Patricia Liliana Boero

 



AURORA CONSURGENS I





El uno cambia su aliento
sobre el vaso de estrellas
pasa por el cedazo el alfabeto
remite toda nada hacia su gesto táctil

talladura del ojo,
de la boca, del hambre de tocar
mesa tendida
copas, que no se alzan.

El otro, aterida la mano
que penetró en lo hondo
y abrió un pozo en el pecho
la extiende hacia el vacío.

La sangre se coagula,
y esboza un corazón
de alas batientes.

Hijo de todas las rozaduras de la espina
se exilia de raíz,
puertas afuera.

La casa es su abertura
y hasta el final del escalón
hacen los vientos remolino.

¿No es acaso el desierto
canto de mares que no se han retenido?

También lo hueco
vibra
con lo que fue arrancado.


Patricia Liliana Boero