jueves, 29 de abril de 2021

Juan Andrés García Román






es un poeta y traductor nacido en Granada en 1979. Se dedica a la enseñanza y es autor, entre otros, de El fósforo astillado (DVD Ediciones, 2008), Fruta para el pajarillo de la superstición (Pre-Textos, 2016) y Poesía Fantástica (2007-2019). Resumen primero (Pre-Textos, 2020). Entre sus traducciones se cuentan Floreced mientras -Poesía del Romanticismo alemán (Galaxia Gutenberg, 2017) o Un tenue éter indeterminado – Hongos de Yuggoth, de H. P. Lovecraft (Pre-Textos, 2019). Su poesía ha sido antologada en muestras de la poesía española reciente como Centros de Gravedad (Pre-Textos, 2018), La cuarta persona del plural (Vaso Roto, 2016) o Grand Tour -Reisen durch die junge Lyrik Europas (Carl Hanser Verlag, 2019).




 Como el viento de las grutas

mi amor que no sabes

y no puedes no puedes
porque está
todo fuera

Afuera

Una mañana
nítida nieve
de todos los colores

del verano Eso eso que quiero
amor quiero nacer

Adolfo López

 



DEVOCIÓN

Mi devoción por ti corretea
por antiguos patios de colegio,
por unas calles empinadas
de pasados que no existen.
Mi devoción por ti hace
que tiemble sin querer,
que te bese sin que estés,
que solo desee mirarte.

Marta Pumarega Rubio



LA ESPERA


Desde esta habitación
veo diez árboles,
cuatro tejados,
un parque infantil,
y una carretera pequeña
por donde pasan los coches
que van a las fábricas.
Esta habitación tiene dos camas juntas,
pero estan hechas para no quererse,
y es por eso que si intento darte un abrazo en la noche
suena un ruido de cristales,
se dibuja un margen,
tiembla un cuerpo sin el otro cuerpo.
Esta habitación tiene
una televisión sin mando,
un cuadro de Ciudad Real,
un escritorio desde donde nos escribo,
un teléfono que no suena.
Esta habitación no tiene reloj,
pero está llena de tiempo,
está repleta
de mañana, tarde y noche.
Es por eso
que cuando suena el teléfono,
cuando me dices que vienes,
me asomo en lo oscuro,
me pinto los labios.
Veo la noche,
veo diez árboles,
cuatro tejados,
el parque infantil,
y los coches volviendo
de las fábricas
por aquella carretera pequeña.


Marta Pumarega Rubio
El cielo no es azul

miércoles, 28 de abril de 2021

Mar Marchante

 



ANIMAL SENCILLO

Eres, seremos, fuimos.
Se escriben versos sueltos
en páginas en blanco,
vuela la vida como Altazor.
La mariposa pierde el polvo mágico azul y brillante de sus alas.
Caen lágrimas,
me seco las palabras,
trago saliva y respiro
pero me siguen ahogando poemas antiguos.
Se me atraganta la lengua de verdades,
me quema tu abrazo limpio,
tu mano aprieta mi dolor encogido.
Me mata tu pureza de animal sencillo,
la esencia de este hombre
nuevo y desconocido
que es más lava y miel,
que es más atajo que precipicio.
Ahora, que yo solo sabía suicidarme.

Aurelio González Ovies



Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo y el que todo lo tuvo.
PABLO NERUDA


Mi voz es el paisaje
que va echando de menos
las cosas que he perdido.
He nacido en un pueblo
y en el anonimato.
Mi vida se resume en aquel calendario
de números granates
donde mi madre iba
apuntando los partos de las vacas
y visitas al médico.
Fui más feliz que pobre
porque quien no conoce la abundancia
valora las minucias y los pájaros.
Desde niño la hora de las gaviotas
viene siendo mi reino
y el mar un no sé qué
-eternidad dios alma-
donde muero un momento cada día.
Así me veo ahora
cuando ya las gaviotas no conocen mi nombre
y la higuera envejece sobre la sed del pozo.
Mi casa, mis amigos, los míos, los de nadie.
¡Qué pronto somos soledad!
(La hora de las gaviotas)

AÍDA ACOSTA ALFONSO

 


Hoy la tristeza es capicúa
se encierra en una torre consumista
llena de garabatos,
su tiempo de deshoras
es la llamada
del silencio,
es la mujer que llora
abriendo su vientre
de pájaros negros,
es el andén
y los pasos que fueron,
es la sonrisa obligada
y los árboles viejos,
el empeño por vivir al desvivirse,
iniciar cada día
una pirámide inversa
que se llena de mar
que se ahoga.
Esta tristeza
lleva piernas largas
y abre senderos
en las manos del olvido.
No quiero hoy
que llegues a casa
con un rastrojo lánguido
de lo que fue ayer
de la tibieza que no hubo
de los besos que olvidamos darnos.
Hay demasiada tristeza, hoy,
demasiada arquitectura
de lo que nunca será.
Del libro Sudor de un paisaje

martes, 27 de abril de 2021

Ida Vitale



Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.

Juan Gelman



Yo no sabía que
no tenerte podía ser dulce como
nombrarte para que vengas aunque
no vengas y no haya sino
tu ausencia tan
dura como el golpe que
me di en la cara pensando en vos



Juan Gelman - Poco se sabe

lunes, 26 de abril de 2021

Enrique Serrano Meana






 Presuntamente, he llegado hasta aquí

en el verso atrevido de un poema suicida.

Apasionadamente vulnerable.

Apenas transeúnte.

 

Ahora cierro los ojos y recuerdo caminos.

El paso agigantado de la vida

nos cuestiona ese cuándo, ese dónde y por qué

hemos dejado atrás las sandalias del nómada.

 

Tú me dices que amar es un silencio,

una mirada tierna,

un apretar de pechos fundidos en la nieve.

 

Yo te digo que amar es detenerse en la piel.

La magia que nos jode cada día

al corregirnos, los dos, de los mismos errores.

Jose Antonio Fernandez Garcia



NUNCA ADIVINARÁS



Por mucho que contemples el mar, nunca adivinarás su enigma.
Sobre todo cuando la noche roza su seda y lo cubre de misterio,
y las luciérnagas juegan a picotazos de estrellas en su posesión inabarcable.
No te molestes en contemplarlo porque dudo que nadie
asuma semejante olvido en las pupilas.
No hubo infortunio aquel septiembre de matices y hojas púrpura.
Acaso un archipiélago a coro deshojando las olas
donde la tierra permanece abatida mientras se cubre de nenúfares.
Y miras al mar, y luego al cielo y la confusión de los abismos eternos
permanecen en su empeño de golpearnos mientras dormimos,
tal vez porque este efímero devenir no supo conciliar vida y muerte
durante los siglos…

Alice Carroll





La felicidad es una cuestión de momentos.
Es una taza de café entre amigos.
Un beso que tú me des
Una mirada del uno al otro.
Un soplo de aire fresco.
Un paseo bajo la lluvia.
Un rayo de sol acariciando tu piel.
Un abrazo afectuoso.
Cierra fuerte los ojos. Escucha el latido de tu corazón y
disfruta de cada momento, cada emoción, cada estremecimiento.

domingo, 25 de abril de 2021

Percy Shelley

 


Filosofía del amor

Las fuentes se unen con el río
y los ríos con el Océano.
Los vientos celestes se mezclan
por siempre con calma emoción.
Nada es singular en el mundo:
todo por una ley divina
se encuentra y funde en un espíritu.
¿Por qué no el mío con el tuyo?

Las montañas besan el Cielo,
las olas se engarzan una a otra.
¿Qué flor sería perdonada
si menospreciase a su hermano?
La luz del sol ciñe a la tierra
y la luna besa a los mares:
¿para qué esta dulce tarea
si luego tú ya no me besas?

Traducción de Juan Abeleira.

Pablo Neruda





Yo que crecí dentro de un árbol

tendría mucho que decir,
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar
y eso se conoce creciendo
sin otro goce que crecer,
sin más pasión que la substancia,
sin más acción que la inocencia,
y por dentro el tiempo dorado
hasta que la altura lo llama
para convertirlo en naranja.

Carmen Garcia Ariza



Amanece
y estás ahí dormido
y sé que me presientes
con mis sueños rotos
apretados en los párpados
con el alma en vilo
y la luna herida
mientras
el mar derramado sobre mi espalda...
sangre de escarcha
silenciando todos mis versos
y el techo todo mi cielo
me presientes
y
apenas sin moverte
me atas a tu espalda
para que no se me muera
la risa
ni se me escape
por la alcantarilla
la vida
Porque últimamente
muero....
pero vivo

sábado, 24 de abril de 2021

Javier Sánchez Durán

 




Yo te doy

un mundo desubicado, desordenado,
con inmensas begonias blancas
a ambos lados del camino,
un tumulto de sensaciones dislocadas,
la entrada al bosque imprevisible
de los deseos y de los sentimientos,
volar como halcones sobre los árboles
y bajar en picado hasta la cascada de aguas cristalinas,
y ya, desnudos, zambullirnos con pasión,
rompiendo el espejo,
en el caos total de los sentidos
y de la continua creación de universos inesperados
para ti y para mí...
...Tú me ofreces
el equilibrio uniforme
del paseo rectilíneo de cipreses con vocación de cielo,
las cuentas equilibradas del corazón y el cerebro,
un mucho de orden entre las nubes
y los remolinos de vientos inasequibles al desaliento,
la paz interior y el sosiego necesario para el tránsito,
la entrega total de tu tiempo y tus ternuras,
dosificadas a diario con meticulosidad calculada,
guardadas para mí en ese arcón tuyo
de los anhelos y las ansias contenidas

"Versos de un viajero confuso" ED. NIEBLA 2018

- Alicia Millán



Esta noche
alguien ha tenido que soñarme
-yo sola no enredo así las sábanas-
tengo la boca (...) los labios
como si alguien los hubiera usado
para hurgar en la felicidad

viernes, 23 de abril de 2021

Ángel Guinda



Tal vez vosotros sabéis
No sé, escucho himnos dentro de las lágrimas.
Tuve una casa con ventanas en el techo:
veía tiburones, cordilleras, trenes volar.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
No sé bien qué es la paz:
llegué tarde a la guerra.
La tempestad está tras la montaña,
sobrellevo el estruendo de su luz.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
Tiemblan mis pies
cuando retumba el eco del silencio,
no sé si las palabras tienen sangre.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
No sé por qué se tambalea el vértigo
cuando miro las cúpulas,
pero noto en mi pecho borboteos de petróleo.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
Mi país es un rompecabezas,
al más mínimo golpe se desvertebrará:
ya no tendré país.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
Desde el avión veía sobre el mar
manadas de elefantes petrificados,
dromedarios tendidos, sombras de cocodrilos:
me dijeron que eran islas griegas.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
Huyo, siempre huyo: acaso tras las puertas
que arrancan sus bisagras, sus cerrajas
y, a lomos de las llamas, corren irrefrenables
para aclamar a los ladridos del mar.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
La poesía debe ser extrema,
estampido de mundos, abrazo de la pólvora,
escardar las tinieblas con antorchas,
trepanación de asombro y ebriedad.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
Yo no sé qué preguntan al sol los limoneros.
Ignoro los secretos de las algas y de las medusas.
Tampoco sé si esto es un poema
o una pequeña galería de hormigas.
Tal vez vosotros sabéis, yo sólo canto.
(de Caja de lava)

jueves, 22 de abril de 2021

Esther Fortes




Tengo un dolor en mi pecho
que oprime mi risa,
que duerme a mis sueños.
Que no, no me deja llorar.
Tengo un descosido en el Alma
que abruma al mar que viene
a morir en la orilla y no,
no se atreve a suspirar.
Tengo un vacío que se queda solo,
sin consuelo ni compañía
que se aferra de nuevo a mi pecho
buscando inútil la gallardía
que se aleja, cobarde
que nunca se atreve
y se muere arruinando el valor
y no se defiende.
Tengo un mar al que adoro
que esconde tu risa,
que es capaz de enfrentarse
y vencer los miedos,
las dudas y la distancia confusa
que arruina un presente, que no
Que no existe!!!
Y llegan bailando las gaviotas
hambrientas de los besos
que no florecieron
que no se dieron!!!!!
Y vuelven al mar, a la orilla...
a derramar la tristeza que las agota
en la angustiosa espera
de ser lo que nunca serán. 

Marwan






 LA DESCONFIANZA

Crecerá como un tumor silencioso,
hasta que la duda acabe ocupando toda la casa
con su gas amarillo.

El idioma de los malentendidos
llenará de rumores la partitura de la tarde
y los restos de aquella intimidad
colgarán como un cuerpo ahorcado
en el árbol del pasado.

La sombra de la traición
susurrará nuestros nombres
por los vanos pasillos del futuro
y no habrá ya hechos suficientes para desmentirla.

Nadie encontrará ya las sensaciones perdidas
ni será capaz de apagar el altavoz de los oscuros pensamientos.
El silencio dejará su metal helado sobre la mesa
y eso bastará.

Una vez inoculado el veneno
no hay antídoto que nos devuelva la suave bruma de la calma.

Hay que aceptarlo: la desconfianza es un puñal clavado
en el costado de lo irreversible.

Javier Almuzara.





Mortal

La muerte es mi rival
y es lo que llevo dentro;
en el secreto centro,
dará un golpe crucial.

Y, pese al duelo adverso,
yo no estaré perdido
cuando ya me haya ido
con la música al verso.

Mi ser definitivo,
lejos del cuerpo inerte
que ahora no concibo,

revivirá verbal,
porque para la muerte
la poesía es mortal.

miércoles, 21 de abril de 2021

Manuel de la Fuente Vidal






 LAS PLAZAS DEL ABANDONO

Para una vieja amiga, la Flaca

Tú y yo hemos vivido en las plazas del abandono y de la angustia, hemos viajado a miles de kilómetros por hora a través de las galaxias del olvido y hemos visto de cerca la cara de la muerte en las autopistas de la desolación. Somos viajeros sin destino y sin cuaderno de bitácora, somos asfixiados transeúntes por los territorios de un cansancio bíblico, que asumimos nuestra pena como cuando el mismísimo Noé cobijaba a sus criaturas y el Diluvio era tan Universal como el silencio y el terror de las gacelas. Y sin embargo y quizás gracias a eso, hoy podemos amarnos con la fe, la esperanza y la caridad de una manada de búfalos, buscando el fresco rocío del amanecer, la escarcha de tulipanes que crece entre  tu boca y en la mía cuando como arcángeles heridos nos besamos, y yo, con mis dedos de náufrago, pongo en tu boca el fraternal Signo del Pez. Ay, amor, que no me falte la espuma de tu dicha, ni el asombro de tu risa, ni el poema de tus labios, ni el huracán de tus caricias. Ay, amor, santifícame en el nombre de la vida y los cometas, cántame tus dulces canciones al oído, que sea tu voz el Universo que me colma, y tus caricias la penúltima nana que me haga dormir de una vez y para siempre entre las estrellas de Orión. Amén.

Florencia del Campo

 




Florencia del Campo es una narradora, poeta y editora nacida en Buenos Aires, Argentina, en 1982. Desde el año 2013 vive en Madrid. Su primera novela publicada en España se titula La huésped (Base Editorial, 2016). Con ella, fue finalista del Premio Equis de Novela Corta 2014. Un año más tarde publicó Madre mía (Caballo de Troya, 2017) y en 2019 resultó ganadora del L Premio Internacional de Novela Ciudad de Barbastro con La versión extranjera (Pre-Textos, 2019). En 2020 publicó su primer poemario, Mis hijas ajenas (Premio La Bolsa de Pipas, Editorial Sloper) y ese mismo año publicó Soy (Editorial Barrett, 2020), su primera novela juvenil. Tiene, además, algunas novelas publicadas en Argentina en sellos independientes y libros infantiles publicados en España.



Puro egoísmo

Yo no hice ese pacto contigo.
No te dije que podías venir
y robarme el cuerpo y el tiempo, no.
Yo no hice ese pacto contigo.
Que podías venir a mi casa
poner muebles en mi habitación
llenar los rincones con babas
para aromar hasta mi piel, hasta
unas sábanas con seda blanca, no.
Yo no te dije que podías tomar
mis cosas, que podías anularme.
Que podías robarme la belleza
hacer de mí un estropajo sucio.
Que podías dejarme en jirones
transformarme en modos
de materia en fragmentos, en porciones
pequeñas para morirme de hambre
de ser la que era, no
yo no hice un pacto contigo.
Nunca dijimos que podías llorar
todo el rato y yo nunca, que podías
gobernar el imperio de mis tres
cosas, solo tres cosas tenía.
Arrebatarme las manos
robarme el silencio, no, yo no dije
que secuestraras mis pechos,
que acumularas mis síntomas que borraras
mi sexo etéreo.
Tú no me dijiste que ibas a implorar
blandura de algodón mientras apagas
carbones con la boca e intoxicarnos,
si es que dormimos, con el humo que dejas.
Yo no lo hice, no.
Ni siquiera hice un pacto conmigo.
Te traje al mundo sin consultarme.

Alicia Calero

 





Arco iris

Suaves caricias
de tus dedos sobre mi piel
besos sinuosos de colores.
Arco iris  destellante.
Espiral trascendental
Palpitaciones tortuosas
Suspiros de amor
entre el deseo y la pasión.

Araceli Mariel Arreche



Me declaro culpable
de soñar en voz alta
de confiar en el otro
de buscar la poesía.
Me declaro culpable
de decir lo que siento
de apostar al sentido
de creer en lo dicho.
Me declaro culpable
de sentir que es posible
de llorar una ausencia
de pelear un encuentro.
Me declaro culpable
de vivir otro tiempo
de fiarme de un gesto
de insistir por verdad.
Me declaro culpable.
Sí.
Me declaro culpable.
No me arrepiento.

lunes, 19 de abril de 2021

Cristina Liso.

 








PRIMAVERA


En el amanecer
de este sereno día,
mientras las golondrinas
vuelan sobre los campos
y parecen rozar sus alas
las espigas de trigo,
el sol se adueña del paisaje.

Tiembla el instante
lleno de luz.

Pedro Javier Martín Pedrós.

 








Enamorarme de la vida

Enamorarme de la vida para ser valiente, y
dejar que mis lágrimas se asomen
mientras leo un poema a un buen amigo.

Enamorarme de la vida para inventarme
sueños, «paradas», donde quepa la utopía,
y los abrazos no se reduzcan a un
contacto o roce físico.

Enamorarme de la vida obsequiando
puestas de soles a los que
siempre se sintieron solos,
mal acompañados
y nunca queridos.

Enamorarme de la vida, regalando
pentagramas vacíos,
para que otros
pinten su música sin conservatorio,
sin conservantes
ni amigos influyentes.

Enamorarme de la vida después de la
despedida de un amigo,
en cualquier campo santo.

Enamorarme de la vida,
viajando, deslizando mis manos por las
carreteras y curvas de cuerpos, sin temor al
carné por puntos.

Enamorarme de la vida, sabiendo que este otoño
vendrán vientos y lluvias difíciles,
y que alguna tarde sentiré los bolsillos
de la vida vacíos.

Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay soldados que se
camuflan con trajes de poetas,
y que nunca aprenderán a esculpir
dos miradas amorosas llenas de deseos.

Enamorarme de la vida con el saco
lleno de un montón de años, y soñando
que el amor es posible, aunque parezca una
cursilería.

Enamorarme de la vida, creyendo siempre
que detrás de una sombra,
puedo encontrarme herrumbre,
madrugadas, escombros y caricias.

Enamorarme de la vida y
sorprenderme ante la
persona que encuentro en
el espejo
cuando me afeito cada mañana.

Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay caminos
con charcos pestilentes de
mierda y basura humana,
que hasta los jadeos de amor
se aprenden en las escuelas de
teatro.

Enamorarme de la vida y abrirle
la boca al mar, para que engulla
deseos, vibraciones prohibidas,
y desparramar los embalses ocultos
de mi adolescencia.

Enamorarme de la vida y descubrir el
placer de una muda limpia de cama, y
experimentar como se curan las heridas.

Enamorarme de la vida y rellenar
páginas en este viaje
donde, querer seguir siendo niño,
es una locura.

De : En la bajamar.







© Laura Villanueva Guerrero

 




Pertenezco
al contorno
de tu aliento,
al olor terrenal.
Contigo juego
a las verdades
absolutas:
amarte,
tenerte,
olvidarme
del amplio
vacío.
Te concedo
mi realidad
amante,
el compartimento
alado que acepta
la llama de humedad.




Patricia Liliana Boero

 



AURORA CONSURGENS I





El uno cambia su aliento
sobre el vaso de estrellas
pasa por el cedazo el alfabeto
remite toda nada hacia su gesto táctil

talladura del ojo,
de la boca, del hambre de tocar
mesa tendida
copas, que no se alzan.

El otro, aterida la mano
que penetró en lo hondo
y abrió un pozo en el pecho
la extiende hacia el vacío.

La sangre se coagula,
y esboza un corazón
de alas batientes.

Hijo de todas las rozaduras de la espina
se exilia de raíz,
puertas afuera.

La casa es su abertura
y hasta el final del escalón
hacen los vientos remolino.

¿No es acaso el desierto
canto de mares que no se han retenido?

También lo hueco
vibra
con lo que fue arrancado.


Patricia Liliana Boero

domingo, 18 de abril de 2021

Marta Pumarega Rubio






 ¿Que por qué escribo?

Será porque estoy llena de nostalgia
y hay que sacudirla un poco,
o porque tengo que dejar desnuda el alma,
aunque sea así,
a solas frente al espejo.
Tal vez sólo lo hago para recordarte,
para que no te extingas como la infancia,
para que no desaparezcas,
para que no nos borremos si nos llega el mar.
Tal vez para que perdures de alguna manera,
aunque sea en una sola línea.
Es una manera de traerte,
como si te tendiera mi mano
cuando estoy en el escritorio acordándome de ti.
Como si pudieras verme mientras te dibujo,
como si pudiera verte mientras te dibujo.
Antónimo de cobijo

sábado, 17 de abril de 2021

María Clara Salas.

 



WANDERER

No hace falta saber

a dónde vamos

Las sombras de las hojas tejen

el borde del camino

Somos viajeros sin meta

nos detenemos

en lugares donde la sed

nos detiene

Hacemos alto

a cualquier hora

La prisa es otra ilusión del tiempo

Miguel Hernández



Llegó con tres heridas
Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte.

Francisca Aguirre



HACE TIEMPO




A Nati y Jorge Riechmann




Recuerdo que una vez, cuando era niña,
me pareció que el mundo era un desierto.
Los pájaros nos habían abandonado para siempre:
las estrellas no tenían sentido,
y el mar no estaba ya en su sitio,
como si todo hubiera sido un sueño equivocado.
Sé que una vez, cuando era niña,
el mundo fue una tumba, un enorme agujero,
un socavón que se tragó a la vida,
un embudo por el que huyó el futuro.
Es cierto que una vez, allá, en la infancia,
oí el silencio como un grito de arena.
Se callaron las almas, los ríos y mis sienes,
se me calló la sangre, como si de improviso,
sin entender por qué, me hubiesen apagado.
Y el mundo ya no estaba, sólo quedaba yo:
un asombro tan triste como la triste muerte,
una extrañeza rara, húmeda, pegajosa.
Y un odio lacerante, una rabia homicida
que, paciente, ascendía hasta el pecho,
llegaba hasta los dientes haciéndolos crujir.
Es verdad, fue hace tiempo, cuando todo empezaba,
cuando el mundo tenía la dimensión de un hombre,
y yo estaba segura de que un día mi padre volvería
y mientras él cantaba ante su caballete
se quedarían quietos los barcos en el puerto
y la luna saldría con su cara de nata.
Pero no volvió nunca.
Sólo quedan sus cuadros,
sus paisajes, sus barcas,
la luz mediterránea que había en sus pinceles
y una niña que espera en un muelle lejano
y una mujer que sabe que los muertos no mueren.

viernes, 16 de abril de 2021

Gioconda Belli



"En los días buenos,
de lluvia,
los días en que nos quisimos
totalmente,
en que nos fuimos abriendo
el uno al otro
como cuevas secretas;
en esos días, amor
mi cuerpo como tinaja
recogió toda el agua tierna
que derramaste sobre mí
y ahora,
en estos días secos
en que tu ausencia duele
y agrieta la piel,
el agua sale de mis ojos
llena de tu recuerdo
a refrescar la aridez de mi cuerpo
tan vacío y tan lleno de vos."

Adolfo López



TARDAS


La tardanza es un tren en marcha,
un suicidio lento una tarde de domingo.
Esperando en esta noche convulsa
soy incapaz de envolver tus pasos
con el iceberg de mis manos que tiritan.
Hoy no puedo entender
el significado exacto de poder tocar
algunas partes de tu cuerpo.
Aún me acuesto pensando
y despierto pensando
si todavía confundes las calles.

jueves, 15 de abril de 2021

Dulce María Loynaz



Si me quieres, quiéreme entera
Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, y gris, verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…
Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!

miércoles, 14 de abril de 2021

Isabel Zapata









 Razones para no pisar a un caracol

Porque son machos y hembras al mismo tiempo.
Porque su concha crece con ellos.
Porque Apicio los cocinaba con vísceras de pescado fermentadas.
Porque su baba quita las arrugas.
Porque su apareamiento dura tres horas.
Porque tienen veinte mil dientes microscópicos.
Porque el papa Pío V dijo que eran peces para poder comérselos en cuaresma.
Porque duermen siestas de una semana.
Porque Leonardo da Vinci los preparó con mantequilla y perejil.
Porque caminan con el estómago.
Porque crujen, pero saben amar sin rigidez.

Vasko Popa

 





Vasile “Vasko” Popa fue un poeta nacido en Grebenac, Serbia, en 1922. Estudió en Belgrado, Bucarest y Viena. Luchó como partisano al lado de Tito durante la Segunda Guerra Mundial y estuvo recluido en el campo de concentración nazi de Bečkerek (hoy Zrenjamin) en territorio yugoslavo. Tras la guerra trabajó como editor en el seno de la editorial Nolit. Definido por Charles Simic como “el último de los grandes innovadores”, ocupa un lugar esencial en la poesía centroeuropea del siglo XX. En 1953 apareció su mayor poemario, Corteza, y en 1972 fue elegido miembro de la Academia Yugoslava de Ciencias y Artes. Compiló la influyente colección de poemas populares, cuentos anónimos, proverbios y adivinanzas serbios titulada La manzana dorada (1958). También antologó la poesía humorística serbia en El hombre que ríe (1960). El libro El cansancio ajeno: poesía completa, editado por Vaso Roto en 2012, recoge la totalidad de la obra poética del autor, compuesta por ocho libros: Corteza (1953), Campo sin sosiego (1965), Cielo secundario (1968), Tierra erguida (1972), Sal lobuna (1975), La casa en medio del camino (1975), Carne viva (1975) y Tajo (1981). Obtuvo distinciones como el Premio del Estado de Austria a la Literatura Europea y el Premio AVNOJ. El surrealismo y el folclore popular son dos de los ejes de su poesía. Murió el 5 de enero de 1991 en Belgrado.



Lección de poesía

Nos sentamos en un banco
Frente al busto del poeta Lenau

Nos besamos
Y de paso hablamos
De versos

Hablamos de versos
Y de paso nos besamos

El poeta mira hacia algún lugar
A través de nosotros
A través del banco
A través de las conchillas del sendero

En el parque de la ciudad de Vershats
Yo sin premuras voy aprendiendo
Qué es lo más importante en la poesía