TU AUSENCIA
se arremolina en mi pelo
sin previo aviso, ni consuelo.
Y me trastabilla los sueños
convirtiéndolos en pesadillas
en madrugada inoportuna
que me empuja al vacío del llanto.
Tengo sed de ti,
de aquellas lágrimas vertidas
de tus besos junto a la lumbre.
Anhelo tu voz acariciadora,
tu mano amable,
cuando nada iba bien.
Se ha gastado en mis retinas tu imagen
ya no recuerdo el color de tus ojos
y ello hace que la pena haga nido en mi alma.
Tu olor guardado entre los rincones de la vida
marchó sin despedida
aquel triste amanecer.
Ya no soy capaz de mirar nuestras fotos
duele no verte en el espejo de la madurez.
y se me eriza el sentimiento
cuando te busco y no te encuentro.
Esta mañana me miré al espejo
y la realidad, de nuevo me golpeó la sien.
Sí, ya sé que te prometí ser y existenciar,
verte cada amanecer en mis movimientos
en mis sentidos, en mis pensamientos…
pero el dolor por tu ausencia
se me ha tragado las ganas
y me ha vomitado desaliento.
Ya no me reflejo en tus comienzos,
la niebla no me deja ver más allá
del vacío que dejaste al marchar.
Querer y no poder,
ante la impotencia
de las zancadillas
que golpean mi sien
para hacerme caer
una y otra vez.
Me agota la desilusión de haberte perdido
el sueño cortó alas, ya no es mi amigo
ya no se acurruca en mi regazo.
Ha decidido cambiar el rumbo
y alejarse de este hogar
frío, gris y montaraz.
Me cuelgan los pies en tu silla
pero necesito sentarme en ella
cuando se hace insoportable tu ausencia
y las fuerzas me faltan.