viernes, 17 de febrero de 2017

José Cercas Domínguez






FLOR EN EL CAMPO DE BATALLA


Yo te golpeo.
Tú me golpeas.
Nosotros te golpeamos.
Vosotros nos golpeáis.


Entonces, alguien dijo tierra y encontró una flor,
y la puso en las manos de los golpeados.
Hasta que esa flor creció y multiplicó su imperio.
Hasta que alguien dijo que esa flor era dios y era su patria.
Entonces, ocurrió de nuevo:

Yo te golpeo.
Tú me golpeas.
Nosotros te golpeamos.
Vosotros nos golpeáis.

Hasta que el último dueño de la flor con piel guerrera,
golpeó al penúltimo que deseaba la flor con piel guerrera.





Entonces, todo cambió.
El pan y la piedra se detuvieron,
la flor cayó golpeada sobre la sangre de los invencibles,
el último de los guerreros murió ante tanta derrota.

Entonces, nada ocurrió,
la nada ocupo el centro de la tierra.

Laura Villanueva Guerrero



Tu piel es de fuego y yo ardo. 


Tu piel es de fuego y yo ardo.

Tu beso brilla en la noche única de lava.
Rosa incendiada - tu lengua -
avanza por mi espalda.

El
infinito
hace
una
pausa.

Tu respiración en mi cuello
calla nombres de diosas.

Nací en las ramas. Soy tropical, lluvia cálida.
Tengo pies de ave y necesito
el vuelo sagrado sobre tu cuerpo
y la voz de tus alas para alcanzar de nuevo
la Tierra después de un verano en otra galaxia.

Súbeme a tu cima de soles:
quiero sentir
la inquietud del tallo
en el agua.


jueves, 16 de febrero de 2017

Berna Wang





Aún tuve suerte:
al menos amaste mi cuerpo,
aunque fuera con la desesperanza
de la última oportunidad.
Aún tuviste suerte:
al menos amé tu cuerpo,
aunque fuera con la ingenuidad
de la primera vez.



La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas e interior



Ana Herrera








BAJO EL SAUCE

Es un amanecer como tantos.
La mirada del pájaro de sueños
que volaba sobre los días de mi infancia
roza dulcemente mi mejilla
junto al frescor que despide tu cercanía.
Siento como te despiertas y te vistes despacio
mientras yo me sumerjo en la eternidad de las palabras.
De pronto, escucho el rumor del viento
que sopla ligeramente sobre las ramas del jardín
y pienso que hay días
en que soñar bajo las ramas del sauce resulta imposible,
y otros en que vuelas hacia el sol
sin miedo a caer derretida por sus rayos.
Por eso, hoy bajaré a soñar bajo las ramas del sauce,
anulando toda imposibilidad,
y respiraré entre las flores frescas del viejo rosal
que cada año se renueva,
porque por estos lugares de siempre,
como esfinge que el tiempo esculpe,
paseo cada año vagamente mi delirio.

















Ramón Llanes Domínguez





Nada, ni canción,
ni apenas esperanza,
nada,
sólo tibieza y limbo,
hasta redimir la culpa.

Habré pensado en la libertad
y estaré en la nada
con calzón, maletín
y una sonrisa.





miércoles, 15 de febrero de 2017

Ana García Briones








Te regalaría
todos los domingos
que me quedan ,
el sueño de un suspiro
adolescente,
aquella melodía de piano
que ahuyenta las tristezas.

Te regalaría
una puerta hacía las nubes,
aquel baile de la orquesta
en madrugada,
el olor a piedra en los silencios,
aquella balada
que hace reír a los ojos
y crecer eternos
los instantes
que perciben la música





Alda Merini





Canto de respuesta


Haber estado en ciertos lugares tristes,
cultivar fantasmas,
como dices tú, atento amigo mío,
no da derecho a creer que dentro
dentro de mí continúe la locura.
He seguido siendo poeta hasta en el infierno
sólo que yo buscaba de Eurídice
la casta sombra y no tengo más palabras...
Ésta, Franco, la tierna respuesta
a tu dilema: yo soy poeta
y poeta seguí siendo tras los barrotes;
sólo que afuera, sin casa y perdida
he continuado a mi pesar el canto
de la tristeza, y dentro de cada flor
de mi voz existe aún la esperanza
de que nada haya sucedido que devaste
mi surco de luz y haya perdido
la verdadera llave que me cierra a la verdad.