miércoles, 21 de abril de 2021

Araceli Mariel Arreche



Me declaro culpable
de soñar en voz alta
de confiar en el otro
de buscar la poesía.
Me declaro culpable
de decir lo que siento
de apostar al sentido
de creer en lo dicho.
Me declaro culpable
de sentir que es posible
de llorar una ausencia
de pelear un encuentro.
Me declaro culpable
de vivir otro tiempo
de fiarme de un gesto
de insistir por verdad.
Me declaro culpable.
Sí.
Me declaro culpable.
No me arrepiento.

lunes, 19 de abril de 2021

Cristina Liso.

 








PRIMAVERA


En el amanecer
de este sereno día,
mientras las golondrinas
vuelan sobre los campos
y parecen rozar sus alas
las espigas de trigo,
el sol se adueña del paisaje.

Tiembla el instante
lleno de luz.

Pedro Javier Martín Pedrós.

 








Enamorarme de la vida

Enamorarme de la vida para ser valiente, y
dejar que mis lágrimas se asomen
mientras leo un poema a un buen amigo.

Enamorarme de la vida para inventarme
sueños, «paradas», donde quepa la utopía,
y los abrazos no se reduzcan a un
contacto o roce físico.

Enamorarme de la vida obsequiando
puestas de soles a los que
siempre se sintieron solos,
mal acompañados
y nunca queridos.

Enamorarme de la vida, regalando
pentagramas vacíos,
para que otros
pinten su música sin conservatorio,
sin conservantes
ni amigos influyentes.

Enamorarme de la vida después de la
despedida de un amigo,
en cualquier campo santo.

Enamorarme de la vida,
viajando, deslizando mis manos por las
carreteras y curvas de cuerpos, sin temor al
carné por puntos.

Enamorarme de la vida, sabiendo que este otoño
vendrán vientos y lluvias difíciles,
y que alguna tarde sentiré los bolsillos
de la vida vacíos.

Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay soldados que se
camuflan con trajes de poetas,
y que nunca aprenderán a esculpir
dos miradas amorosas llenas de deseos.

Enamorarme de la vida con el saco
lleno de un montón de años, y soñando
que el amor es posible, aunque parezca una
cursilería.

Enamorarme de la vida, creyendo siempre
que detrás de una sombra,
puedo encontrarme herrumbre,
madrugadas, escombros y caricias.

Enamorarme de la vida y
sorprenderme ante la
persona que encuentro en
el espejo
cuando me afeito cada mañana.

Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay caminos
con charcos pestilentes de
mierda y basura humana,
que hasta los jadeos de amor
se aprenden en las escuelas de
teatro.

Enamorarme de la vida y abrirle
la boca al mar, para que engulla
deseos, vibraciones prohibidas,
y desparramar los embalses ocultos
de mi adolescencia.

Enamorarme de la vida y descubrir el
placer de una muda limpia de cama, y
experimentar como se curan las heridas.

Enamorarme de la vida y rellenar
páginas en este viaje
donde, querer seguir siendo niño,
es una locura.

De : En la bajamar.







© Laura Villanueva Guerrero

 




Pertenezco
al contorno
de tu aliento,
al olor terrenal.
Contigo juego
a las verdades
absolutas:
amarte,
tenerte,
olvidarme
del amplio
vacío.
Te concedo
mi realidad
amante,
el compartimento
alado que acepta
la llama de humedad.




Patricia Liliana Boero

 



AURORA CONSURGENS I





El uno cambia su aliento
sobre el vaso de estrellas
pasa por el cedazo el alfabeto
remite toda nada hacia su gesto táctil

talladura del ojo,
de la boca, del hambre de tocar
mesa tendida
copas, que no se alzan.

El otro, aterida la mano
que penetró en lo hondo
y abrió un pozo en el pecho
la extiende hacia el vacío.

La sangre se coagula,
y esboza un corazón
de alas batientes.

Hijo de todas las rozaduras de la espina
se exilia de raíz,
puertas afuera.

La casa es su abertura
y hasta el final del escalón
hacen los vientos remolino.

¿No es acaso el desierto
canto de mares que no se han retenido?

También lo hueco
vibra
con lo que fue arrancado.


Patricia Liliana Boero

domingo, 18 de abril de 2021

Marta Pumarega Rubio






 ¿Que por qué escribo?

Será porque estoy llena de nostalgia
y hay que sacudirla un poco,
o porque tengo que dejar desnuda el alma,
aunque sea así,
a solas frente al espejo.
Tal vez sólo lo hago para recordarte,
para que no te extingas como la infancia,
para que no desaparezcas,
para que no nos borremos si nos llega el mar.
Tal vez para que perdures de alguna manera,
aunque sea en una sola línea.
Es una manera de traerte,
como si te tendiera mi mano
cuando estoy en el escritorio acordándome de ti.
Como si pudieras verme mientras te dibujo,
como si pudiera verte mientras te dibujo.
Antónimo de cobijo

sábado, 17 de abril de 2021

María Clara Salas.

 



WANDERER

No hace falta saber

a dónde vamos

Las sombras de las hojas tejen

el borde del camino

Somos viajeros sin meta

nos detenemos

en lugares donde la sed

nos detiene

Hacemos alto

a cualquier hora

La prisa es otra ilusión del tiempo